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Dime cómo compartes el sofá con tu pareja y te diré que tal anda la salud de vuestra relación

Abrazados; cogidos de las manos; cada uno en una punta; uno junto al otro sin tocarse... Las relaciones de pareja encuentran en el sofá un 'termómetro' extraordinario para tomarse la temperatura.

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Dime cómo compartes el sofá con tu pareja y te diré que tal anda la salud de vuestra relación
GETTY IMAGES

Supe que pasaba algo malo el día en que, en vez de sentarse a mi lado en el sofá, mi marido se sentó en el otro extremo, tieso como un palo, como quien espera a que le atienda el croptólogo". Después de cinco años enroscados en la chaise longue, la repentina distancia se le hizo a Rosalía (nombre ficticio), madrileña, 7 años de matrimonio, dos de convivencia anterior, kilométrica. En efecto, resultó que algo pasaba. Al cabo de unos días estaban los dos en un despacho de abogados, poniendo sobre la mesa su separación.

Sobre el sofá hay pocos estudios, menos aún acerca de su papel en las relaciones de pareja. La consola XBox realizó hace unos años uno sobre el uso que las familias españolas le daban a ese mueble clave en cualquier vivienda. Entre los datos que ofrecía destacaba que algo más del 80% hubiese tenido relaciones sexuales en él alguna vez.

Muchas cosas han cambiado desde 2009, cuando se realizó el estudio, por ejemplo, que cada vez más gente (el 45%, según una encuesta, esta vez recentísima, de NordVPN) ve las series o las películas en su cama y no en la sala, lo que reduce el tiempo que compartimos en el sofá. De hecho, aun así, el sofá sigue siendo el lugar de reunión familiar por antonomasia, donde a menudo se come o (sobre todo) se cena. Un estudio de la revisa AD realizado en 2019 desvelaba que el 74% de los hombres come viendo la televisión, frente al 67% de las mujeres.

En cualquier caso, está claro que, como mueble ideado para ser compartido, es fácil leer en el sofá síntomas de que algo no va bien entre quienes lo ocupan a diario. O todo lo contrario, claro. La marca de muebles británica Roseland Furniture acaba de publicar el resultado de una investigación para la que ha consultado con tres expertos en relaciones de pareja sobre las distintas posiciones respecto al otro y posturas que suelen mantener éstas en el sofá y su significado. Aquí, sus principales conclusiones:

Sentarse en diferentes sofás

Si bien compartir el espacio pero desde diferentes sillones puede no ser una mala señal para su relación, la frecuencia con la que se hace podría ser una señal de alerta importante. Charlotte Ball, fundadora de Bond The Agency, un servicio profesional de búsqueda de pareja, destaca la práctica común de que los cónyuges de larga duración se sienten en diferentes habitaciones para ver diferentes programas de televisión. A pesar de que esto no tiene por qué ser una señal de problemas en la relación, Ball advierte de que "si esto sucede todas las noches y nunca están sentados uno junto al otro en el mismo sofá o relajándose juntos, podríamos estar ante una señal de que los miembros de la pareja han comenzado a tener vidas separadas".

Las piernas en el regazo del compañero

Para algunas parejas, tener las piernas o la cabeza apoyadas en el regazo de su pareja es la manera perfecta de relajarse después de un duro día de trabajo. Sami Wunder, experto en relaciones de pareja internacionales, se declara fanático de esta posición y dice que indica cercanía entre dos personas. "Cuando una pareja apoya sus piernas en el regazo del otro, a menudo expresa comodidad, y una sensación de seguridad. Esta posición indica un alto nivel de intimidad y confianza. También sugiere una dinámica lúdica y afectuosa".

Uno junto al otro, pero sin tocarse

Descansar en el sofá uno al lado del otro es común para quienes mantienen una relación cómoda y duradera. Sin embargo, los detalles de su relación pueden determinar si esta dinámica es saludable. La fundadora de The Bond Agency, Charlotte Ball, le da especial importancia a los pequeños actos de servicio -como preguntarle al otro si quiere una taza de té cuando te levantas del sofá-, en lugar de simplemente analizar si se tocan o no. Eso podría ser una señal de una pareja feliz y contenta. Y añade: "Sin embargo, si esta circunstancia ocurre con una pareja que lleva junta poco tiempo (y debería estar en las primeras fases de romance y pasión), entonces podría indicar que algo no va bien".

Con las manos agarradas

Coger al otro de la mano en el sofá es a menudo señal de que una pareja se encuentra en las primeras etapas del romance. Es un excelente indicador de su nivel de satisfacción. La coach sexual y de relaciones Gemma Nice revela que esto demuestra que son comunicadores muy felices y una excelente muestra de afecto mutuo. "Tocar es una forma increíble de liberar hormonas de felicidad, satisfacción y amor, manteniéndote en el sistema nervioso parasimpático -el llamado 'estado de descanso y digestión'-, en lugar de en el sistema nervioso simpático -tu respuesta de lucha o huida-", añade.

Cada uno en el lado opuesto del sofá

¿Te inclinas por sentarte en el lado opuesto del sofá donde se sienta tu pareja? Los expertos en relaciones sugieren que esto podría ser una mala señal para tu relación. La coach sexual y de relaciones Gemma Nice advierte que esta posición podría mostrar que una pareja "se ha distanciado y probablemente ambos lleven vidas separadas". Esto también podría indicar que las discusiones son cada vez más frecuentes. Si bien sentarse en lados opuestos puede revelar mucho sobre una pareja, el lenguaje corporal cerrado, como mirar hacia otro lado y cerrar los brazos o las piernas, puede ser una indicación aún mayor de conflicto.

Abrazados en el sofá

Según los expertos, la relación de todas las parejas que se acurrucan en el sofá y se abrazan, es de auténtica conexión. El experto en citas y relaciones Sami Wunder cree que abrazar indica cercanía física e intimidad emocional. Y añade: "Demuestra afecto, un vínculo fuerte y consuelo en el otro. Esto a menudo apunta a una relación sana y amorosa".

Importancia de la intimidad física en casa y cómo mejorarla

La intimidad física es algo que muchas parejas, especialmente las que llevan mucho tiempo, pueden dar por sentado. El asesor de relaciones Sami Wunder destaca la importancia del afecto físico más allá de los besos: "En un ambiente hogareño, donde las parejas pasan una gran parte de su tiempo juntas, mantener la intimidad física ayuda a reforzar su relación y mantiene el vínculo fuerte". También destaca cinco formas de mejorar la intimidad en la vida diaria: contacto regular, tiempo de calidad, comunicación abierta, detalles sorpresa y aficiones compartidas.

¡El sofá también importa!

Para muchas parejas, el aspecto del sofá es fundamental a la hora de percibir la sala de estar como cálida y hogareña. Pero los expertos advierten que la comodidad del sofá también tiene mucho que decir al respecto. El mencionado Sami Wunder, por ejemplo, ha comprobado de primera mano cómo "un espacio cómodo y acogedor anima a las parejas a pasar más tiempo juntas en el sofá, fomentando la cercanía", colocándolos incluso en una mejor posición para intercambiar gestos íntimos, como cogerse de la mano o abrazarse. La coach Gemma Nice, por su parte, también enfatiza la importancia de tener un sofá acogedor: "Las conversaciones pueden durar más y son más significativas gracias a la comodidad. Si hace frío afuera, es agradable abrigarse juntos bajo una manta cálida y tener intimidad. Un buen sofá proporciona un ambiente agradable, relajado y tranquilo".

En resumen: la forma en que las parejas se sientan juntas puede revelar mucho sobre la dinámica de su relación, proporcionando información sobre el nivel de conexión, conflicto y comodidad. Al fomentar un ambiente acogedor en el sofá, las parejas crean mejores espacios para potenciar la intimidad física y fortalecer sus relaciones.