YODONA
Lifestyle

Suites con piscina privada, un capricho sensual que cotiza al alza

Desde la pandemia, nuestro gusto por las piscinas ha devenido una especie de obsesión global. En los hoteles, la oferta de habitaciones que cuentan con una privada aumenta, a tono con la demanda. Te contamos cuáles son nuestras preferidas y por qué.

Actualizado
Una piscina privada en un hotel, la nueva fantasía del verano.
Una piscina privada en un hotel, la nueva fantasía del verano.GETTY IMAGES

Si hay un sentimiento universal, cuyas raíces se hunden en el más básico instinto de supervivencia, es el placer que nos produce la visión de una amigable extensión de agua fresca cuando el calor aprieta. Eso explicaría que en buena parte del mundo la posesión de una piscina se haya convertido en lo que parece una auténtica obsesión. Según fuentes del sector, en el mundo habría actualmente unos 17 millones de piscinas. En cabeza por su número, Estados Unidos, Brasil, Francia y España (con el 7% del parque mundial). Los españoles llenamos cada año unos 1,4 millones de vasos, que es como se llama en el argot profesional a este tipo de construcciones. Aunque, si hubiera que dar un premio a la cantidad piscinera, sin duda se lo llevaría el pueblo alcarreño de Illana, que tiene 776 habitantes y 734 piscinas. Hace mucho calor en Guadalajara en verano.

En cualquier caso, cómo nos gusta una piscina, oiga, aunque esté al borde del mar. O más, precisamente, si está al borde del mar. Y si la piscina es sólo para ti, pues mucho mejor, claro. Especialmente si en tus planes no está el socializar, más allá de hacerlo con tu pareja (para lo cual una piscina privada es ideal) o contigo misma (el nirvana). Por eso, cada vez más hoteles ofrecen a sus clientes la opción de una suite con piscina privada. Y ello, sin necesidad de que se trate de uno de los llamados love hotels que han proliferado en los últimos años para proporcionar a las parejas entornos íntimos y declaradamente eróticos, y donde una piscina siempre es un plus, claro, véase los famosos Loob o Zouk, en la provincia de Madrid.

En efecto, no hace falta una aventura erótica con picante añadido para que una piscina privada sea el Santo Grial (que también era un vaso, nótese) de nuestras fantasías sobre el placer. Las cinco que siguen representan cinco formas muy distintas de entender las vacaciones, el baño y, por supuesto, el remojón solitario (o acompañados lo justo). Combinan bien con todo tipo de trajes de baño e incluso con el desnudo más absoluto, aunque, cuidado, que el desnudo lo carga el diablo, como ya hemos contado en nuestra web recientemente.

Minimalista al borde del Mediterráneo

Villa Le Blanc, Gran Meliá. Sant Tomàs, Menorca

El Villa Le Blanc era antaño un hotel de corte familiar que recientemente se convertido en un luminoso Gran Meliá, un hedonista cinco estrellas al borde del mar menorquín, al sur de la isla, entre Cala Galdana y Son Bou. Con la clásica estructura en U, con el edificio organizado en torno a una gran piscina central y el Mediterráneo a los pies, el hotel tiene una gran variedad de habitaciones y suites con atractivos añadidos, ya sea una gran terraza, una bañera de hidromasaje exterior o... sí, una piscina propia. Situadas en la planta baja y primera, las Master Suite Swim Up son auténticas joyas pensadas para un disfrute total del espacio. Aunque a los pies de la piscina hay un camino peatonal jalonado de pinos y una playa, la construcción está realizada de tal forma que da la impresión de que lo único se interpone entre el mar y tú es, precisamente, tu piscina (porque es TU piscina). A diferencia de otras piscinas privadas, que vienen a ser una bañera grande, en esta puedes nadar. No, no es olímpica, pero podrás dar en ella algunas brazadas, o hacer el muerto mirando al cielo. Una ducha junto a la piscina, y dos cómodas tumbonas a su lado, convierten este espacio en un auténtico sueño, también de noche, ya que la iluminación de la piscina invita al remojón nocturno. Si logras salir de la suite pero te resistes a abandonar el establecimiento, este hotel experiencia ofrece diferentes restaurantes con gastronomías locales y exóticas, que al atardecer se convierten en una gozada digna de ser vivida. Como el yoga a primera hora de la mañana. Si te gusta el yoga, claro. Si no, un bañito en la piscina privada y como nueva.

Mirando al desafiante norte

Suite Océano, hotel Akelarre (Igeldo, San Sebastián)

Porque el Cantábrico es una locura, tanto si hace bueno como si llueve y truena, la piscina privada de esta suite del hotel Akelarre te sumerge, valga la redundancia, en un entorno tan especial que te costará salir, sobre todo porque la piscina es climatizada y semiinterior. Entre paredes de placas de pizarra negra, con el cielo, el mar y la playa de La Concha al fondo y sobre una ladera arbolada, esta suite combina la relajante madera que recubre paredes y suelos de la habitación con la agreste (ma non troppo) apariencia de la piedra negra que envuelve la piscina (de 5,5 metros cuadrados). Una amplia zona de sofás y un vestidor doble redondean la lujosa experiencia de ocupar esta suite. Pertenece a la red Relais & Chateaux, lo cual ya te lo dice prácticamente todo.

Mirando al sur exótico

Royal Mansour Marrakech

Piscina privada en la azotea de uno de los riads del Royal Mansour Marrakech
Piscina privada en la azotea de uno de los riads del Royal Mansour MarrakechRMM

Si prefieres el desierto exótico, Marrakech es tu destino y el Royal Mansour Marrakech, tu oasis ideal. Famoso por su lujo en general y por tener uno de los mejores spas del mundo en particular, el Royal Mansour es una fantasía oriental, como quien dice, a la vuelta de la esquina, una auténtica cápsula del tiempo, que te traslada al universo de las mil y una noches. Y por supuesto sus 53 riads tienen terraza con piscina privada, discretamente protegida de los curiosos por los característicos muros que emulan la mezcla de cal y tierra caraterística de la zona. La idea es crear un oasis dentro de otro oasis, ya que las vistas casi siempre apuntan hacia una tupida vegetación de palmeras y frutales. Cuatro restaurantes a elegir, con una oferta excelente, por si la piscina y la visión te abren el apetito. Una pasada.

Una experiencia sublime en el Caribe mexicano

Fairmont Mayakoba, Playa del Carmen, Riviera Maya

FAIRMONT MAYAKOBA

En Playa del Carmen, un destino turístico clásico de la Riviera Maya -pero no por ello desdeñable dada su situación estratética en el Caribe mexicano-, se encuentra este resort cinco estrellas, el Fairmont Mayakoba, sumergido en un palmeral al borde del mar, festoneado por esa arena blanca blanquísima como harina de la que pocos lugares en el mundo pueden presumir. Para rizar el rizo, las suites Casita, con el característico techo de palmas secas y madera de palma de las palapas, no sólo tienen acceso directo a la playa y servicio de concierge, sino también una piscina infinita en su terraza privada. Una maravilla, vamos.

Piscina 'enoturista'

Hotel Monverde, Portugal

MONVERDE

Camino de Oporto, en la Quinta de Sanguinhedo, en Telões, Portugal, se encuentra el hotel Monverde, enfocado al enoturismo y al más absoluto relax. Situado en un precioso viñedo, este cuatro estrellas de diseño minimalista e integrado en el paisaje, ofrece una experiencia diferente que apreciarán sobre todo los amantes del vino y los necesitados de desconexión urgente. Las estancias están diseminadas por el viñedo y algunas de las suites, las Wine Experience Suites, tienen una piscina en la terraza sobre un paisaje espectacular, además de bodega particular y chimenea.