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China sale en defensa de España tras la amenaza de Trump

"El comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento", zanja el Ministerio de Exteriores chino

El presidente chino, Xi Jinping, con una taza de té.
El presidente chino, Xi Jinping, con una taza de té.Andy WongAP
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China salió el miércoles en defensa de España y rechazó de plano que el comercio internacional pueda convertirse en un arma arrojadiza al servicio de la presión política. "El comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento", zanjó en rueda de prensa la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, en respuesta a una pregunta de Efe sobre las amenazas lanzadas desde Washington de "cortar todo el comercio" con España e incluso imponer un embargo.

En la diplomacia china, donde cada palabra es calibrada al milímetro, el mensaje fue inequívoco: Pekín no avala la instrumentalización de las relaciones económicas como castigo político. Y lo dice públicamente si se trata de respaldar la postura de uno de los países europeos con los que más ha estrechado relaciones en los últimos años.

La reacción de la segunda potencia mundial llega después de que Trump arremetiera contra el Gobierno de Pedro Sánchez por negarse a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán. El presidente estadounidense, en una comparecencia junto al canciller alemán Friedrich Merz, cargó también contra el rechazo de Sánchez a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB, una cifra que Washington exige a sus aliados europeos. "Todos aceptaron mi petición, Alemania, todos, menos España", lamentó, antes de deslizar la amenaza comercial.

En el trasfondo de la defensa de la portavoz china hay algo más que retórica. China y España han estrechado lazos en los últimos años en un contexto de creciente rivalidad entre Pekín y Washington. España es uno de los socios comerciales más relevantes para China en el sur de Europa y un punto de entrada estratégico para las inversiones chinas en infraestructuras, energía y logística.

Empresas del gigante asiático participan en activos clave y sensibles del sistema energético y portuario español, mientras que el mercado chino se ha consolidado como destino prioritario para productos agroalimentarios españoles, sobre todo del porcino, pero también del aceite de oliva y el vino.

La sintonía política también se ha intensificado, con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero haciendo frecuentemente de enlace entre ambos gobiernos. Sánchez, que visitará Pekín en abril por cuarta vez, ha defendido en Bruselas la necesidad de mantener una relación "equilibrada" con China, evitando siempre, a diferencia de otros líderes europeos, hablar en público de una dependencia excesiva al gigante asiático o cuestiones sobre derechos humanos.

En una escena internacional marcada ahora por la guerra en Oriente Próximo, Pekín aprovecha cada grieta y la brecha abierta entre Trump y Sánchez, consciente de que esta confrontación le brinda una nueva oportunidad al régimen chino para presentarse como garante de la estabilidad comercial y socio fiable.

En Pekín, el foco de la rueda de prensa del miércoles no se limitó a la disputa bilateral entre Madrid y Washington. La portavoz Mao reiteró que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán "violan el derecho internacional", una línea que China mantiene desde el inicio de la guerra.