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Es una de esas series míticas que a todo el mundo le suena —y su sintonía, aún más—, aunque no haya visto ni un episodio. No en vano, Vacaciones en el mar (o Love Boat en su título original) se popularizó hasta cotas insospechadas en los años 70 y 80 y después con las sucesivas reposiciones y nuevas versiones. No sólo congregó a espectadores de 93 países y se tradujo a 23 idiomas, sino que despertó las ganas de subirse a un crucero por primera vez en su vida a medio planeta.
Una naviera estadounidense tuvo la culpa, Princess Cruises, que cedió su barco Pacific para localizar la trama de amores, bailes y cenas con el capitán mirando al mar. Cincuenta años después, no sólo sigue siendo "el barco del amor" —hasta el punto de ofrecer cruceros temáticos inspirados en la serie con sus protagonistas reales como anfitriones, trivials, premios, gincanas, visionado de capítulos...—, sino que la empresa está posicionada entre las más premium del sector a nivel internacional.
De ahí que su último retoño, el Star Princess, recién inaugurado en Barcelona y representado en España por la agencia líder especializada Mundomar Cruceros, ya cuente con una infinita lista de pasajeros para las próximas travesías. Que el Sun, su gemelo de clase superior Sphere, haya sido elegido "barco del año" apunta maneras de lo que se cuece dentro de la nueva embarcación que, tras surcar el Mediterráneo, hará la temporada de invierno en el Caribe y la de verano en Alaska.
Para empezar, cuenta con una pareja de padrinos de excepción, el actor Matthew McConaughey y su mujer, la modelo brasileña Camila Alves, quienes toman el relevo de otras celebrities como la princesa Diana, Audrey Hepburn o Sofia Loren, anteriores madrinas de la compañía. "Este barco no sólo ofrece unas vacaciones, sino tiempo bien invertido con familia y amigos, nuevos encuentros y recuerdos para toda la vida. Es su espíritu y nos sentimos orgullosos de formar parte de su historia desde el principio", afirma el intérprete.
Este inicio viene marcado por el concepto revolucionario de la nave, al ser "la más innovadora de la empresa en cuanto a lujo, arquitectura, sostenibilidad y tecnología", según su presidente, Gus Antorcha. Eso se traduce en un espectacular coloso sobre las olas de 177.800 toneladas con capacidad para 4.300 pasajeros, a los que hay que sumar los 1.600 empleados, lo que equivale a un ratio de uno para cada tres clientes.
La nave se divide en 21 puentes (que no plantas; primera lección aprendida del decálogo del buen crucerista), 30 restaurantes y bares, cinco piscinas, nueve jacuzzis, galería de arte, casino, gimnasio, teatros, salón de belleza... y propulsión por gas natural licuado (GNL), que reduce las emisiones de CO2.
En cuanto a los camarotes de diseño, hay un total de 2.157, entre los que destacan más de 1.000 con balcón y 100 con habitaciones conectadas. Mención aparte merecen las 203 suites del área vip de The Sanctuary Collection, con zonas exclusivas para sus huéspedes.
Tampoco hay que olvidar el dispositivo portátil del tamaño de una moneda de un euro Ocean Medallion, que funciona como tarjeta de embarque digital, llave del camarote que se desbloquea automáticamente al acercarse, método de pago sin contacto o localizador para buscar a cualquier persona en cualquier rincón del barco.
"El sistema es único en alta mar haciendo más cómoda la vida a bordo al facilitar la conexión y personalizar cualquier servicio desde tu medallón: wifi, reservas en restaurantes o shows o la petición de una toalla, una pizza o un vino para que te lo lleven a tu hamaca", explica Agustín Quesada, director general de Mundomar Cruceros.
El epicentro del Star Princess es la Piazza, un espacio que recuerda a las terrazas de la isla griega de Santorini que se precipitan prodigiosamente sobre el Egeo. Luego estaría el Dome, la zona de relax diurno y ocio nocturno (con discoteca incluida) instalada bajo una cúpula acristalada que sirve de referencia para orientarse por el barco entre las cubiertas panorámicas, el spa de dos plantas, el pop-up de Louis Vuitton, las sesiones de acupuntura o pilates al aire libre, los conciertos a la luz de las velas o los talleres artesanales de fragancias de Chanel o de joyas de Fabergé.
Faltaría en la agenda una cata de Pantalones Tequila, la marca creada por los ya citados McConaughey-Alves. No son las únicas colaboraciones de la naviera con famosos, ya que también ofrece el vino espumoso de la cantante Kylie Minogue, los helados SMiZE Cream de la modelo Tyra Banks o la hora del té de Darren McGrady, el que fuera chef personal de la familia real británica.
En el apartado gastro también destacan nombres como Dario Cecchini, considerado el mejor carnicero del mundo; el maestro del sushi al estilo edomae, Makoto Okuwa o el popular mixólogo Rob Floyd, que firman las cartas de los restaurantes The Butcher's Block by Dario y Makoto Ocean y el bar de autor Good Spirits at Sea, respectivamente. También merece la pena descubrir el local especializado en pescado y marisco The Catch by Rudi, con las recomendaciones del jefe de Artes Culinarias de Princess Cruises, Rudi Sodamin.
Él es el encargado de la parte gourmet de Love by Britto, una experiencia que combina la cocina de Sodamin con el talento del pintor, escultor y serigrafista brasileño Romero Britto, de forma que cada plato es una obra de arte que sigue los patrones que definen a este último: colores llamativos, patrones vibrantes, estilo pop y grafitero...
Entre las comandas a elegir, hay que probar los ravioli de ricotta y calabaza rellenos a mano, el falso capuccino de champiñones salvajes, la lubina chilena con salsa muselina de caviar, el dueto de ternera y wagyu o la cola de langosta pochada con mantequilla y patata gratinada. De postre, el helado de vainilla y caramelo salado Lionel Richie's All Night Love. No desvelamos más.
Ya sólo quedaría disfrutar de algún espectáculo de los muchos que se celebran a bordo en los diferentes teatros, ya sea el homenaje a lo latino de Viva la música, con interpretaciones coreografiadas de canciones de el show de prestidigitación, ilusionismo, juegos hipnóticos y demás de Spellbound by Magic Castle, la sucursal del legendario club privado de magos del mismo nombre situado en Hollywood.
"Al dar vida al espíritu y la atmósfera del original enclave de Los Ángeles, nuestro speakeasy reinventado te hace sentir que entras en un auténtico mundo de magia", señala Lorna Warren, Vicepresidenta de Operaciones Hoteleras y Experiencia de Pasajeros. Ojo que uno de los hechiceros (en la que no deja de participar un público entregado) es español y más de uno saldrá pensando que cómo ha hecho ese primer truco. Y el segundo y el tercero y el último... Y así seguirá durante horas.
Más información sobre itinerarios y paquetes en la web de Mundomar Cruceros: mundomarcruceros.com
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