TELEVISIÓN
Testigo directo

La filtración del examen de RTVE desde dentro: "Durante un rato pensé que era un rumor, pero no, era verdad"

La redactora María Alcántara narra la confusa jornada vivida ayer en unas oposiciones que el ente público no celebraba desde 2007, desde los instantes previos a que llegara la hora estipulada de la prueba hasta que se conociera que se suspendía la misma

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Agentes de la Policía atienden a dos opositores tras cancelarse la prueba.EFE
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Era temprano cuando sonó la alarma del móvil que me avisaba de que tenía que ponerme en marcha para presentarme a mi primera oposición. Años de espera, la fecha fijada en el calendario y tres meses con el pensamiento fijo en el día de ayer. Madrugón, café y tostada. Era imprescindible evitar un posible atasco porque había 5.000 personas convocadas a las últimas oposiciones de RTVE. Media hora más tarde estaba entrando en el parking de la Universidad Complutense de Madrid del campus de Somosaguas y ya se percibía un ambiente extraño. Conmigo estaba Esteban, amigo de la carrera: los dos nos presentábamos para ver cómo era el examen de una oposición que no sucedía desde 2007. No llegué nerviosa, pero sí vi muy alterados a todos los que me encontré allí, que seguían, eso sí, repasando apuntes.

A las 10 horas estaba previsto que se recibiera la primera llamada, para ir accediendo y que, alrededor de las 11, estuviéramos todos sentados, bolígrafo en mano. El examen, 100 preguntas de actualidad y de cultura general, marcaría la mañana. «¿A cuánto está el Ibex hoy? ¿Cuántas personas han fallecido en Líbano? ¿Quién ganó el último Nobel de Literatura?». Éstas eran algunas de las preguntas que los postulantes se hacían unos a otros de camino al aula 103 de la facultad de Económicas.

La gente se apelotonaba en la puerta de entrada del edificio. Pregunté a los presentes si estaba en el lugar correcto porque era la primera vez que pisaba ese campus. Pasaron 20 minutos de la hora estipulada por correo electrónico y nada se movía . Nadie podía entrar y nadie salía tampoco a decir qué estaba sucediendo.

El momento en que el director de RRHH en RTVE anuncia la suspensión del examen de oposiciónEL MUNDO

Me sacó de dudas un mensaje de WhatsApp de mi amigo Esteban: «Están comentando en el edificio de Psicología que se ha filtrado el examen y que se suspende». Pensé que era un rumor, pero no, era verdad. Muy rápido la mañana se convertiría en una realidad calificada por los que me rodeaban como «de vergüenza». A las 11 menos 20 todo seguía igual: el grupo de jóvenes que estaba junto a mí ya comentaba que habían leído en la cuenta de X (antes Twitter) del sindicato USO de RTVE que se aplazaba el examen porque había gente que tenía la prueba impresa. El alboroto empezó poco a poco a elevarse, llegaron los gritos, «que alguien hable», «sinvergüenzas»... . Hasta que se hizo el silencio y, del edificio, salió alguien para, esperábamos, decirnos que estaba pasando. Pronto, un abucheo en cadena empezó a extenderse, era oficial y la página web de la convocatoria ya anunciaba también que «por fuerza mayor se aplazaba el examen».

Se desató el caos, hubo protestas, pitos e indignación. «Vengo desde Ceuta» me dice un chico, mientras sostiene una carpeta con papeles sobresaliendo por todos lados, «y llevo dos años preparándome esto, apuntando en una libreta cada información que salía en medios de comunicación».

Llamo por teléfono a mi amigo, que ya estaba con otros compañeros de la carrera, y voy hasta el edificio de Psicología, donde se encuentran. Por el camino, me cruzo con gente furiosa diciendo: «Vamos a Torrespaña y que nos oigan, somos periodistas, deberíamos estar haciendo más ruido que nadie». Una chica sentada en el suelo llora mientras una mujer más mayor la consuela y le da un pañuelo que saca de su bolso. Pensé que podía ser una madre que acompañaba a su hija en unos de los días más decisivos de su carrera. Y que acababa de volatilizarse.

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Muy pronto llegaron otros periodistas y reporteros con sus cámaras y micrófonos, esta vez para cubrir la noticia. Los más enfurecidos fueron los primeros en aproximarse y desahogarse con ellos. «Una de mis amigas ha venido desde Luxemburgo, ha cogido un avión este mañana tempranísimo sólo para hacer este examen» me cuenta una postulante llamada Marta. Y, mientras me voy alejando, escucho: «Dicen que se filtró anoche, podrían haber avisado entonces y mucha gente no se hubiera desplazado...» .