Domingo, 10 de la mañana, facultad de Económicas de la Complutense. Casi 5.000 opositores estaban citados a esa hora para realizar la prueba de Información y Contenidos de las oposiciones de RTVE. La única prueba de todo el proceso convocada por la mañana -todas las demás son en horario vespertino- por una razón: que no se pudieran filtrar las preguntas. Sin embargo, horas antes -la noche del sábado al domingo-, cientos de opositores empezaron a recibir por WhatsApp y mail las preguntas del examen. Se había producido una "filtración interesada" desde dentro de la Corporación Pública. «Ha sido alguien del tribunal encargado de la prueba», aseguraban a EL MUNDO a última hora de ayer fuentes internas de RTVE. Al ente y a los sindicatos no les quedaba otra que suspender la prueba. 30 minutos antes de que dieran las once, hora en que debía comenzar la prueba, los opositores se enteraban a través de los medios de comunicación de la cancelación. «Estupor», «bochorno», «vergüenza», «indignación» y mucha «preocupación».
RTVE enviaba minutos después un comunicado a través de la plataforma de las oposiciones anunciando la suspensión de la prueba por «causas de fuerza mayor». El director de Recursos Humanos de la Corporación, Jorge de San José, salía a una de las ventanas de la facultad para dar explicaciones. «En primer lugar lo que queremos es pedir disculpas a todas y a todos. Lo que queremos transmitir es que para garantizar la igualdad y la transparencia nos hemos visto obligados a suspender el examen. Os comunicaremos lo antes posible cuándo se volverá a convocar. No os podemos ofrecer más información que esa. Se van a tomar todas las medidas oportunas. En la plataforma se os va a dar la información. Vais a recibir las instrucciones a través de las plataforma», comunicó.
Los gritos de los asistentes mientras San José intentaba dar las explicaciones fueron constantes. «¿Quién nos va a pagar lo que nos hemos gastado»; «Nos hemos tenido que enterar por la prensa»; «Esto no es lo normal en una televisión pública»; «¡Vergonzoso!».
Las laxas explicaciones de San José, el cual aseguraba no tener más información respecto a la filtración, de nada servían. Los convocados no se podían creer lo que estaba sucediendo, aunque muchos de ellos habían recibido horas antes los mensajes con las preguntas del examen.
Aunque la dirección de RTVE ya ha denunciado ante la Policía lo sucedido para «depurar responsabilidades», dentro del ente público hay mucha preocupación. De hecho, ayer miembros del Consejo de Administración llamaron a la presidenta interina, Concepción Cascajosa, para instarle a que «rueden cabezas». Según ha podido saber este periódico, su respuesta fue «muy tibia»: "Sí, sí, vamos a ver". Coincide con lo que ya pasó este verano con la filtración de miles de datos personales de los opositores en un fallo informático: RTVE denunció y todavía no se ha identificado a los responsables ni se han producido destituciones.
En el caso de la filtración lo que tienen claro en la Corporación Pública es que «ha sido de alguien de dentro». Varias fuentes de RTVE no dudan en señalar a un miembro del comité encargado del examen y vinculado con un sindicato en particular, aunque todos los sindicatos del ente público han mostrado su indignación con lo ocurrido. Oficialmente, la investigación sigue su curso tras la denuncia a la Policía.
El proceso para preparar las preguntas de los exámenes, según recogen las bases generales de las oposiciones de RTVE, consiste en la reunión de un comité específico para cada prueba que se reúne entre dos y tres días antes de la misma. Cada miembro de ese comité -formado por 10 vocales y un secretario- propone alrededor de unas 25 preguntas que después de analizan para que no haya ningún tipo de alegación posterior. De todas las propuestas se seleccionan las más adecuadas y se incluyen en una máquina que hace la selección para sacar las más adecuadas y que serán las que conformen el examen. Aunque una vez ya obtenidas no deberían pasar por ninguna mano, los miembros del comité las vuelven a ver pocas horas antes de que comience la prueba.
En el caso de la prueba en cuestión, el comité estaba formado por los siguientes miembros: José Ángel Carpio García (vocal), Esteban Crespo Haro (vocal y director de RTVE de Cataluña), Margarita Enríquez Campesino (vocal), María Consuelo Fernández Leal (vocal), Manuel Midón Miguez (vocal), Cristina Ónega Salcedo (Directora del Canal 24 horas y vocal), Miguel Ángel Orts Torres (vocal), Julián Pérez Olmos (Vocal), Marta Ribas Barquet (vocal), Guidmar Zaballos Torralvo (vocal) y Raquel de la Ossa de la Plaza, como secretaria del tribunal. Aunque ellos proponen las preguntas, una vez la máquina elige, ya no deberían tener acceso a ellas. Sin embargo, fuentes de RTVE conocedoras del proceso, han asegurado a este periódico que nunca se cumple esta norma, ya que los miembros del comité ven siempre las preguntas finales.
Otras fuentes denuncian que algunos de los miembros de esos comités son afines a sindicatos de la Corporación Pública y "colocados en el tribunal" por estos. Según ha podido saber EL MUNDO, de los 10 vocales cinco fueron propuestos por la dirección de RTVE, dos por UGT, uno por CCOO, uno por SI y uno por USO. No había ninguno vinculado a la CGT.
Aunque oficialmente no se ha detallado cómo ha sucedido, trabajadores de RTVE y miembros cercanos al proceso de oposición afirman que «esto ya es un clásico en los procesos de selección de la televisión pública». De hecho, muchos de estos trabajadores creen que el proceso se tendría que haber realizado como antiguamente cuando se convocaba a los opositores durante dos días en el Instituto de RTVE para examinarse, con pruebas tanto de mañana y tarde, con lo que se hacía casi imposible las filtraciones de última hora.
El principal problema al que se enfrenta ahora la dirección de RTVE no es sólo hacer frente a los gastos de los opositores (desplazamiento, alojamiento...), sino a la imagen que deja el ente público. Con la renovación de la presidencia a esperas de que Cascajosa convoque un nuevo Consejo Extraordinario, lo sucedido en el proceso «es una muestra más del caos estamos viviendo en la cadena».


