Justo cuando se cumplen 35 años exactos de la detención del general Noriega en Panamá, Estados Unidos actualizó ayer su maestría en las operaciones de extracción de un líder extranjero. La misión para capturar a Maduro (Operación Resolución Absoluta), ha sido exitosa teniendo en cuenta que se cumplió el objetivo y la ausencia de bajas. Por todo ello se estudiará al detalle en las academias militares.
Como sucedió con la operación de captura y muerte de Osama Bin Laden, (Operación Lanza de Neptuno) otra de las referencias evidentes, las fuerzas especiales Delta, al igual que hicieron los Navy Seal, construyeron una réplica del apartamento con búnker en el que se escondía Nicolás Maduro para estudiar cada movimiento al detalle durante semanas, lo que indica que tenían información interna de calidad, además de una geolocalización precisa proporcionada por la CIA. A diferencia de la operación contra el líder de Al Qaeda, en este caso viajaban con los militares un grupo de agentes de la DEA y del FBI encargados de leer la orden de detención emitida por un juez de Estados Unidos.
Igual que en el caso del raid de Abotabad, en Pakistán, se usaron helicópteros en plena noche y vuelo bajo para llegar al lugar con precisión. Uno de ellos sufrió un accidente y fue volado por su propia tripulación. Según palabras del propio Donald Trump, en la misión sobre Caracas uno de los aparatos sufrió algún tipo de ataque desde tierra que hirió a dos militares de EEUU, aunque el aparato pudo permanecer en el aire. En el caso de la operación de Bin Laden, se usaron dos helicópteros experimentales diseñados como los aviones invisibles al radar, lo que hizo que las fuerzas aéreas de Pakistán no los detectaran.
Sin respuesta
Para evitar la respuesta de las fuerzas antiaéreas de Venezuela, los misiles Tomahawk, lanzados desde los buques de guerra desplegados, acabaron con las baterías Buk y S300 proporcionadas por Rusia. Llama la atención que las fuerzas venezolanas no respondieran a esta incursión ni con ametralladoras pesadas ni con misiles antiaéreos Manpads, de disparo al hombro, de los que Caracas posee miles en su arsenal. No se vió una sola bala trazadora en los vídeos publicados hasta el momento. Los aparatos son del 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como "Night stalkers" por su capacidad para volar de noche. Son los mismos que llevaron a los Navy Seal hasta la casa del líder de Al Qaeda en Abotabad.
Los ruidosos helicópteros Chinook, de doble hélice y gran tamaño, iban escoltados por cazas F-22 y F-35, además de drones. A la 1.01 (2.01 hora de Caracas) pisaron tierra sobre el recinto en el que se escondía Maduro armados con sopletes y material de demolición que, finalmente, no usaron, ya que a Maduro no le dio tiempo a acceder a la parte blindada de su búnker. El hijo de Chávez y su pareja dormían en ese momento. «Maduro y su esposa se rindieron», dijo Trump. Sin perder tiempo fueron custodiados hacia los aparatos ya esposados. Dos horas y media después llegaron al buque Iwo Jima. Nadie sabe aún si esta operación, igual que la de Bin Laden, terminó con la palabra «Gerónimo».




