- Asignaturas para septiembre (I María Jesús Fernández (Funcas): "La reducción de la jornada va a ser el segundo mayor error que se comete en España desde el 78. El otro es la reforma de pensiones"
- Asignaturas para septiembre (II) Alicia Coronil (Singular Bank): "Tenemos que repensar cómo debe de ser el Estado del Bienestar del siglo XXI"
- Asignaturas para septiembre (III) Raúl Mínguez (Cámara de Comercio): "Hay incertidumbre político-económica por la ausencia de unos Presupuestos"
- Asignaturas para septiembre (IV) Martin Jacob (IESE): "Los ciudadanos españoles pagan impuestos relativamente altos comparados con otros países"
- Asignaturas para septiembre (V) Sara de la Rica (ISEAK): "El esfuerzo debería ir a aumentar las horas de trabajo, no a subir el Salario Mínimo"
José Ignacio Conde-Ruiz es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Defensor de la situación de los jóvenes, pide medidas que fomenten la productividad y denuncia que "no es tolerable que en un país como España aumente la pobreza infantil".
- Usted es uno de los economistas que más habla de la situación de los jóvenes, ¿son también una asignatura pendiente del país?
- Sí, claramente. Los jóvenes de hoy en día tienen todo en contra, no tienen aliados. Cuando mi generación era joven la economía iba a nuestro favor, porque crecía mucho en renta per cápita porque se incorporaban a trabajar las cohortes de población más grandes. En una economía, cuando el porcentaje de población en edad de trabajar aumenta, es muy fácil crecer en términos per cápita, porque los que entran a trabajar aportan mucho más. Ahora mismo es justo la situación contraria: se jubilan los babyboomers y los que entran por debajo son menos y, por lo tanto, para poder producir más en términos per cápita necesitaríamos que aumentara mucho la productividad y sabemos que la productividad es la gran asignatura pendiente: lo era antes y lo es ahora. Y además de la economía, tampoco tienen como aliada a la política: antes los jóvenes, como suponían un mayor porcentaje del electorado, eran un bloque prioritario en unas elecciones. Más del 35% del electorado eran gente menor de 34 años y ahora apenas estamos en el 20%. Las dos cosas hacen pues que la generación de jóvenes esté en una situación peor que la de generaciones de jóvenes anteriores.
- ¿Si se votara a partir de los 16 años eso cambiaría?
- A mí me parece algo absolutamente obvio que habría que hacer, porque si tienen la responsabilidad para trabajar con 16 años, ¿por qué no pueden votar? No hay quien lo entienda. Nunca nos planteamos que una persona muy muy muy mayor, que incluso a lo mejor tiene problemas cognitivos, deje de votar, pero en cambio a algunos les parece muy grave que alguien de 16 años pueda votar. Esto ayudaría algo a aumentar su peso en las elecciones, pero sería muy poco porque el proceso de envejecimiento es muy intenso. Es un tsunami lo que viene, por ahora estamos en una fase de inicio del envejecimiento, pero ya todas las proyecciones demográficas dicen que España va a ser el país más envejecido en 2050, solo por detrás de Japón.
- ¿Qué papel juega la inmigración?
- Está siendo motor de crecimiento del empleo y del crecimiento económico, pero también está tensionando mucho el mercado de vivienda. Hay gente que dice que tienen que venir inmigrantes más cualificados, pero yo no lo entiendo. ¿Quién está cuidando a a nuestros mayores? ¿Quién está cuidando a los niños? ¿Quién está permitiendo que las mujeres y los hombres puedan conciliar mejor? Cuando oigo esas cosas, pienso que en qué mundo viven y más mirando hacia delante. La inmigración no va a resolver el problema del envejecimiento, porque es de una intensidad de tal calibre... pero, desde luego, si no entraran inmigrantes sería game over para la economía española.
- ¿No le da la sensación de que cuando se legisla pensando en los jóvenes se aprueban medidas populistas como el interrail subvencionado o ayudas para vídeojuegos?
- Es verdad que las políticas que hacen para jóvenes son cosas muy menores; siempre me da la sensación de que los políticos intentan quitarse la mala conciencia. Son conscientes de que no están haciendo lo realmente relevante para ayudarles en sus problemas y de alguna forma hacen estas medidas para quitarse la mala conciencia, pero estamos de acuerdo en que son medidas que apenas tienen impacto. Cuando yo me planteo qué es una política para jóvenes, lo defino como cualquier política que mejore la productividad: la educación, ayudas a la emancipación, ayudas a la vivienda, lucha contra el cambio climático, lucha contra la pobreza infantil, inversión en I+D... cualquier cosa que mejore la productividad en el futuro. Pero la situación es complicada y están priorizando otro tipo de programas del Estado del Bienestar, que van precisamente más dirigidos hacia la edad y no están reforzando en paralelo los programas que beneficiarían a la productividad y, por lo tanto, a los jóvenes.
- ¿Ve justo ese mensaje que se está instalando de que las políticas para los pensionistas se hacen en detrimento de los jóvenes?
- Creo que es un enfoque equivocado, pero sí es verdad que se priorizan unas sobre otras. Lo que no podemos hacer es engañarnos y pensar que podemos pagar todo de forma ilimitada. Hay un coste de oportunidad de cada euro que gastes, pero no lo enfocaría como que si lo gasto en pensiones es malo para los jóvenes. Lo enfocaría más como: 'Vamos a sentarnos y ver qué es prioritario'. Y seguramente las pensiones sí que van a ser prioritarias en muchos casos y, en otros, a lo mejor va a haber otros programas que lo son más. Yo veo justo que el gasto en pensiones aumente porque se van a retirar cohortes que son mucho más grandes, pero no me parece justificado que aumente el gasto porque nos hemos negado a adaptar el sistema de pensiones a unas generaciones que viven por más tiempo. No tiene sentido tener que destinar más recursos por no adaptarlo, estás diciendo a los jóvenes: 'La gente vive por más tiempo, pero vais a tener que seguir pagando las pensiones como si esto no estuviera ocurriendo'. Esto no es justo, porque quizás sea prioritario gastarlo antes en otra cosa.
- La reforma de las pensiones no ha tocado esa pata de la longevidad...
- No, España es el único país de todos los que he mirado que en el siglo XXI ha llevado a cabo una reforma de pensiones que ha dado como resultado un mayor gasto en pensiones. Es una reforma como las que se hacían en el siglo anterior, pero que no es realista ante el proceso de envejecimiento que tenemos por delante.
- Y habiendo sido avalada por la Comisión Europea, ¿cree que algún gobierno se atreverá a adaptarla a la longevidad?
- Esa reforma cuando se presentó en Bruselas exigió una especie de cláusula de salvaguarda que nadie nos ha explicado, que básicamente lo que dice es que el gasto en pensiones desde ahora hasta el 2050 no puede superar el 15% siempre y cuando se cumplan unos requisitos con respecto a los ingresos. ¿Por qué 15%? ¿De dónde salió ese número, dónde se ha discutido, en qué Parlamento? ¿Era el número favorito del ministro? La cuestión aquí es que Bruselas va a estar muy pendiente y en algún momento, cuando haya que empezar a priorizar el gasto, seguramente van a introducir una reforma que sea mucho más justa intergeneracionalmente. Hoy prácticamente el 30% de las pensiones se pagan con Presupuestos Generales del Estado y son recursos que van a las pensiones y no van a otra cosa. No creo que tardemos mucho en ver una reforma de pensiones que aumente el gasto como tiene que ser, porque hay más gente jubilada, pero que sí que adapte el sistema a a los cambios en la longevidad.
"El proceso de envejecimiento que viene es muy intenso. Es un tsunami"
- Pero esa reforma de las pensiones beneficiará también a los jóvenes cuando les llegue el momento de jubilarse...
- Pero a los jóvenes se les está diciendo: 'Vais a tener que estar pagando tantos recursos que no va a haber dinero ni para emancipación, ni para vivienda, ni para nada, porque realmente todo el margen fiscal que queda va a ir a pagar las pensiones porque no las queremos adaptar a la longevidad, pero no os preocupéis, cuando ya hayáis pasado por la emancipación, formar una familia, tener hijos, trabajar, etcétera, al final de vuestra carrera, gracias a esta reforma, vais a poder seguir jubilándoos como vuestros abuelos o como vuestros padres'. Yo creo que un joven diría: 'Mira, déjate de tonterías, vamos a conseguir que yo me pueda emancipar, que yo pueda tener un presupuesto en vivienda mejor, que yo pueda recibir una educación como la de otros países europeos, que no haya una tasa de pobreza infantil tan elevada... y si el coste es que yo voy a tener que trabajar más o adaptarme a estos cambios en la longevidad, lo haré'. Es como decirle a una persona que cruce a nado un estrecho entre dos países y prometerle que en la otra orilla le esperan unas cervezas frías, pero que en el camino se topará con olas, tiburones... Nadie lo compra.
- Ha mencionado la pobreza infantil, ¿es otro de los asuntos pendiente del país?
- Sí, es muy sorprendente como el año 2024 fue un año que en términos macroeconómicos fue bastante bueno, mejor que las expectativas y aumentó la pobreza infantil. Primero debería arreglarse la pobreza infantil y luego todo lo demás, porque además no hay nada más rentable. No es tolerable que en un país como España aumente.
- La ministra de Trabajo anunció en julio que ahora el Sepe se va a centrar en el paro de larga duración en vez de en los jóvenes, ¿cree que el empleo juvenil está como para conformarse?
- Si solo miras el paro, en el de larga duración es verdad que en muchos casos son trabajadores mayores. Hay un subsidio de mayores de 52 años que no está todavía bien diseñado, en el sentido de que no hay incentivos a la búsqueda de empleo. Ahora es compatible con el empleo pero sólo durante 6 meses, yo creo que parte del paro de larga duración se eliminaría si fuera compatible de una forma más permanente. La cuestión es que no se ha hecho nada en las políticas activas de empleo, son las grandes ausentes de todas las reformas laborales. Dicho esto, el mercado laboral de los jóvenes es muy precario. Sabemos que hay carreras muy intermitentes, salarios muy bajos y que la tasa de paro juvenil es de las más altas. Hay problemas graves que hay que intentar solucionar porque, además, cuando se produce una crisis se crean cicatrices que persisten en el tiempo, sobre todo para los que se están incorporando al mercado laboral. Ha habido dos crisis muy seguidas y los jóvenes están sufriendo esas cicatrices que provocan que les cueste mucho remontar. Es verdad que la reforma laboral ha luchado contra la temporalidad, eso es un éxito, pero no podemos pensar que la tasa de temporalidad marca la precariedad.
- ¿Por qué no?
- Antes sí, porque un contrato precario era un contrato temporal, pero ahora hay contratos que se llaman indefinidos, que se llaman fijos discontinuos, y que son precarios. Hay trabajos a tiempo parcial con parcialidad involuntaria que son precarios. Así que no se ha acabado con la precariedad de los jóvenes.
- La parcialidad involuntaria supone que querrían trabajar más horas... pero el Gobierno en vez de atajar este problema está centrado ahora en reducir la jornada laboral...
- Si se reduce la jornada a través de la negociación colectiva no hay peligro. El empresario y los sindicatos ven qué margen tiene la empresa y deciden si se utiliza para subir salarios o reducir la jornada. El problema es que hasta la fecha en muchos convenios los trabajadores preferían que les subieran el salario, porque los sueldos no son altos. Entonces, si ahora se impone por ley va a aumentar los costes laborales, así que espero que entre un poco de cordura y se reconduzca dentro de la negociación colectiva con un periodo transitorio amplio para que las empresas y los trabajadores puedan adaptarse. El problema está en las empresas pequeñas y en sectores en los que la productividad es el tiempo de trabajo. Es decir, si yo estoy en una tienda 5 horas y paso a estar 4 horas, la productividad cae.
- ¿La subida del Salario Mínimo ha ayudado a los jóvenes?
- El impacto ha sido más positivo de lo que uno esperaría a priori, pero tampoco hay que volverse locos y pensar que todo ha sido positivo. Ha tenido también efectos negativos, como la reducción de las horas trabajadas en algunos casos.
"No es tolerable que en un país como España aumente la pobreza infantil"
- Más allá del mercado laboral, ¿el mercado de vivienda es un problema?
- La dimensión en la que más se explica que los jóvenes están peor que en generaciones anteriores es justamente en la vivienda. Se ha retrasado la emancipación 5 años con respecto a cuando yo era joven. La gente piensa: 'Mi hijo se quiere quedar en casa viendo Netflix. No es así, tu hijo preferiría vivir solo, si no lo hace es porque no puede'. Lo que pasa es que los precios del alquiler y de la compra están subiendo mucho más rápido que los salarios y cualquier indicador de esfuerzo de hipoteca o de esfuerzo de alquiler está peor ahora que hace años. La situación es mucho más grave porque el cambio tecnológico y la revolución digital está provocando que no crezcan los países, sino que crezcan las ciudades. Esto es una cosa muy interesante, porque cuando yo era joven, toda España crecía. Es verdad que crecía más Madrid, más Barcelona... pero había otras regiones que también crecían. Ahora se están creando economías de aglomeración, que suponen que si hay cinco empresas en un mismo lugar y llega otra empresa más, las seis son más productivas y si llega otra, las siete son más productivas. Y eso hace que todo el mundo se quiera concentrar. Por lo tanto, el empleo se está generando en las grandes ciudades, así que los jóvenes, a pesar de estas condiciones tan precarias que tienen y con estos salarios de entrada, tienen que desplazarse a las grandes ciudades porque es ahí donde está el empleo. Te encuentras con que hay mucha demanda y poca oferta, así que los precios están aumentando mucho. Esto no solamente les está dificultando a ellos la vida, sino que también puede acabar con la buena marcha del empleo y yo creo que los políticos están empezando a darse cuenta de esto: no es que les preocupen los jóvenes, sino que esto se puede cargar, por así decir, la principal palanca de crecimiento de este país que está siendo el empleo.
- ¿Y qué están haciendo?
- Poco, se están dando cuenta, pero hacen poco porque cuesta dinero. Cuando mi generación era joven, se gastaba un 1% del PIB en vivienda, ahora el presupuesto apenas llega al 0,3% del PIB. Aquí no hay recetas mágicas, es decir, si hay cuatro sillas y hay seis personas que se quieren sentar, por mucho que juguemos al juego de la silla, pues se van a sentar cuatro. Quiero decir que hay que construir más viviendas donde realmente se demandan. Es verdad que la vivienda no es un bien normal, es un bien de primera necesidad y tiene que tener una regulación específica, pero ahora mismo hay que darle prioridad a que hay más demanda que oferta, porque si hay cuatro sillas y seis personas, las dos personas que no se sientan son jóvenes.
- Cuando habla de regular, ¿cree que es una buena idea topar los precios?
- Muchas veces los controles de alquiler provocan que la gente no quiera poner su casa en alquiler, lo que provoca que haya menos oferta y que los propietarios puedan permitirse elegir a los inquilinos. Así que al mirar quién está ocupando esas casas con el precio regulado, se van a dar cuenta que igual están subvencionando a un expatriado o a un nómada digital que ha tenido la suerte de venir desde Alemania a Barcelona o a Madrid, y no al joven que realmente lo necesita.
Las dos últimas
- ¿Alguna vez ha suspendido una asignatura para septiembre?
- Una vez. En primero de Economía me quedó Álgebra lineal, creo.
- El lugar en el que veranea, ¿está ya saturado de turistas?
- Normalmente paso el tiempo en Málaga, en el Rincón de la Victoria. Siempre ha habido muchos turismo. A veces hay sitios que me gustan a los que no puedo ir, pero también pienso que es bueno para ellos porque les va mejor. El turismo es motor de crecimiento en España y lo va a seguir siendo.


