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La última semana ha sido "el punto de inflexión" del sector ferroviario, relatan trabajadores del mismo, y secundaba ayer uno de sus sindicatos mayoritarios. La prudencia y la cautela que había seguido al trágico accidente de Adamuz (Córdoba), para el cual esperaban a la conclusión de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), se topó el pasado lunes con el accidente de Rodalies en Gelida (Barcelona). Dos accidentes de tren en menos de una semana, uno en la alta velocidad y otro en los servicios de media distancia, que se saldaron con numerosos fallecidos.
"Los graves accidentes producidos en Adamuz y Gelida, ambos con varias víctimas mortales, suponen un punto de inflexión para exigir que se lleven a cabo todas las actuaciones necesarias que garanticen la seguridad de la operación ferroviaria", reclamó ayer el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf).
Finalmente convocó, horas después de una primera advertencia, una huelga para los próximos 9, 10 y 11 de febrero. En un comunicado difundido por el colectivo que recoge Europa Press, esta es "la única vía legal" que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y, con ello, "garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios del ferrocarril". La huelga afectará a todos los maquinistas de las diferentes empresas del sector, llamados a secundar los paros.
Garantías de seguridad y fiabilidad en la red tras los recientes accidentes registrados; porque, denuncia el colectivo, es "inadmisible" la situación actual del ferrocarril y su "deterioro constante" en los últimos años. Se requieren "diferentes medidas con urgencia" para "la integridad de profesionales y usuarios".
La de ayer fue una jornada tensa dentro del sector ferroviario. No todos los sindicatos han secundado formalmente el parón total dentro del sector. Grupo Renfe citó, para este jueves, a su comité de empresa con un único punto del día: las medidas a adoptar "ante los hechos acontecidos en los últimos días y las graves consecuencias que han derivado". Por otro lado, y siguiendo la iniciativa de Semaf, CCOO amenazó con huelga "o las medidas de presión que sean necesarias" para alcanzar "compromisos concretos, recursos adecuados y protocolos efectivos" en la seguridad de trabajadores ferroviarios y viajeros. UGT repitió el mismo mensaje.
Sin alejarse de esta línea, la de denunciar el "deterioro del servicio ferroviario" que pone "en riesgo" la vida de trabajadores y usuarios, el Sindicato Ferroviario solicitó reunirse con la Comisión de Conflictos Laborales de Adif y Renfe como paso previo a la convocatoria de huelga. En general, el sector transmite la misma idea: mejor mantenimiento de las infraestructuras para evitar accidentes como el de Gelida debido a la caída de un muro de contención junto a las vías a causa de las fuertes lluvias y que el tren de Rodalies no pudo evitar.
Los propios maquinistas del servicio regional fueron citados ayer, de forma improvisada y a puerta cerrada, a una reunión con el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y el director operativo de Rodalies, Josep Enric García Alemany. Algunos de los trabajadores manifestaron su descontento dejando sus chalecos a los pies de los directivos y marchándose posteriormente de una convocatoria organizada de forma precipitada.
"Todos los integrantes de Semaf estamos devastados y consideramos inadmisible esta situación de deterioro constante del ferrocarril" subrayaban en el comunicado de este lunes. Por ello, urgían a la implementación de medidas urgentes en la red ferroviaria que garanticen la integridad de profesionales y usuarios, y con especial atención a la red de Cataluña. El colectivo resaltó esta región en concreto después de que la Generalitat apuntase al "desprendimiento de un talud" como "principal hipótesis" del accidente del lunes. En dicho siniestro falleció el maquinista y 37 personas resultaron heridas. Pero Semaf añade a la lista otro descarrilamiento reciente, en Maçanet (Gerona), por la caída de una roca a propósito de las fuertes lluvias (sin consecuencias para los ocupantes).
En línea con este argumento, Oswaldo Hernández, secretario de la sección sindical ADIF-UGT, recalca a este medio el abandono y falta de inversión en el mantenimiento de la red de ferrocarriles convencional, especialmente aguda en su opinión para el caso de Rodalies. El reclamo de una mayor seguridad no es nuevo en este sector, como tampoco mayores inversiones. Y el Ministerio de Transportes lo reconoció ayer: Rodalies está "indudablemente" infrafinanciado y ello provoca "vulnerabilidad" y "deterioro" en sus líneas. Los maquinistas lamentan que cualquier incidente, por breve que sea, repercuta en un retraso generalizado en los servicios. Y esta es una situación frecuente.
En la misma jornada, se sucedieron las declaraciones de Óscar Puente sobre la protesta de los maquinistas. La declaración de huelga por parte de Semaf se produjo de forma simultánea a la comparecencia del ministro: "Entendemos el estado de ánimo de los maquinistas y lo respetamos y, es más, entendemos sus reivindicaciones para mejorar la operativa ferroviaria en España", afirmó el ministro, quien se comprometió a "trabajar para buscar un acuerdo" y evitar la huelga de los maquinistas.
Dichas declaraciones llegaban, no obstante, horas después de que en una entrevista en el canal Telecinco Puente considerara que la avalancha de incidencias denunciadas por los maquinistas se debiesen a la "situación anímica" del colectivo tras el accidente.
