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Garamendi y Cuerva escenifican su ruptura total ante Sánchez y la patronal se prepara para un "duro" proceso electoral en Cepyme

Sectores de la organización advierten de que unas elecciones con dos candidatos provocarán aún más división

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, junto a Gerardo Cuerva (Cepyme), Antonio Garamendi (CEOE) y Lorenzo Amor (ATA)
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, junto a Gerardo Cuerva (Cepyme), Antonio Garamendi (CEOE) y Lorenzo Amor (ATA)Javier Barbancho
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Si el presidente del Gobierno había leído la prensa como acostumbra cada mañana antes de acudir a los XI Premios Cepyme sabía que se iba a encontrar a una patronal dividida. Pero lo que presenció ayer Pedro Sánchez en el Auditorio del Banco Santander en Madrid fue la escenificación de una ruptura total.

El presidente de Cepyme y anfitrión, Gerardo Cuerva, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que acudía en calidad de invitado, no ocultaron sus diferentes líneas estratégicas en sendos discursos preparados y estudiados al milímetro para sus intervenciones en una mañana en la que cada palabra, cada punto y cada coma eran importantes. Apenas dos horas antes de arrancar el acto, la presidenta de CEOE Valladolid, Ángela de Miguel, había oficializado su candidatura a las próximas elecciones de Cepyme.

La candidata elegida por Garamendi para competir con Cuerva acudió, de hecho, a la entrega de premios. Y acaparó todos los focos. En los pasillos, mientras desde la CEOE enmarcaban el lanzamiento de la candidatura esa misma mañana en la «normalidad» de estos procesos electorales, entre los fieles a Cuerva se interpretaba el anuncio como una «maniobra de Garamendi para boicotear el evento de reconocimiento a las pymes».

Ya encima del escenario, con Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, sentados en primera fila, al igual que Garamendi, Cuerva dirigía la totalidad de su discurso a Sánchez en un tono marcadamente «duro», según lo calificaron varios de los asistentes. Llegó a reprocharle que «parte de su Gobierno» ha «orillado el diálogo social» y responsabilizó a sus decisiones de política económica de que «miles de empresarios» lo estén pasando «muy mal».

«Te aseguro que para mí sería más fácil adoptar hoy, por tu presencia aquí, una posición pretendidamente institucional, tibia, condescendiente. Hay quien piensa que mejor me iría... Pero creo sinceramente que lo institucional no puede estar reñido con lo responsable», arrancó Cuerva dirigiéndose en primera persona al jefe del Ejecutivo, para después recordarle que hace siete meses Cepyme impulsó el Manifiesto en Defensa de la Libertad de Empresa. «Era un documento duro, pero era un documento meditado y medido: era el clamor, y era el hartazgo recogido en un texto, en un momento en el que esos ciudadanos que son empresarios nos exigían responder a las medidas que el Gobierno estaba adoptando», afirmó el todavía presidente de la patronal de las pymes.

La cita al manifiesto no es baladí, ya que ese documento fue el origen del choque insalvable entre Cuerva y Garamendi, a raíz del cual el presidente de la CEOE perdió la confianza en su vicepresidente por el tono excesivamente crítico que estaba manteniendo contra el Gobierno.

De hecho, durante su turno de palabra, el empresario vasco, que había escuchado en directo cómo el granadino cargaba duramente contra la política económica del Gobierno, optó por un tono notablemente más moderado. Destacó el papel de las organizaciones empresariales en el diálogo social y reclamó a los suyos actuar «desde la unidad». «Es lo que nos hace fuertes», afirmó, para incidir en que «todos estamos en el mismo barco».

Garamendi aprovechó su intervención para lanzar un mensaje rotundo contra la posición que está adoptando Cuerva en esta guerra abierta en la patronal. Ante la cúpula de la organización empresarial, pidió «generosidad» y «altura de miras» e insistió en la necesidad de «dejar de lado los intereses personales».

Una vez clausurado el acto con la intervención de Pedro Sánchez, de nuevo, en los pasillos del auditorio se palpaba la tensión. «No procedía ese discurso delante del presidente», comentaba un alto cargo de CEOE sobre las palabras de Cuerva. «No entiendo que Garamendi haya lanzado a su candidata justo hoy», cuestionaban desde el bando del presidente de Cepyme. Entre tanto, Ángela de Miguel afirmaba ante los periodistas estar «ilusionada» y «con muchas ganas».

Si en algo coincidían los empresarios de la cúpula de la organización consultados por este medio es en que el proceso electoral en Cepyme será «duro». Cuerva ha covocado una reunión el día 11 para activarlo y ahí podría toparse con la negativa de la Junta Directiva a validar la votación del 18 de febrero que modificó el sistema de voto y por la que los críticos le acusan de actuar de forma ilegal. Aunque cuenta con respaldo jurídico, fuentes de su entorno avanzan que podría aceptar "volver a atrás" y concurrir a las elecciones sin tocar el reglamento del voto delegado. E incluso no descartan que Cuerva acabe pactando "una salida" con Garamendi. "Unas elecciones con dos candidatos sólo nos dividirán más", zanjan.