CRÓNICA
El engaño de la Inteligencia Artificial

Postales (sin IA) desde Kamchatka: coches perdidos, carámbanos asesinos y saltar a la nieve desde un quinto es otro invierno "normal"

En la ciudad rusa, la nieve ha creado un espeso manto que complica la vida de sus vecinos. Pero no hay niños lanzándose desde una altura de nueve pisos, como se ha visto en redes sociales

Vecinos de Kamchatka caminando por los arcenes de una carretera repletos de nieve.
Vecinos de Kamchatka caminando por los arcenes de una carretera repletos de nieve.CONTACTO
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Según los meteorólogos, Petropavlovsk-Kamchatski no ha visto una nevada como esta en casi 30 años. En los tejados se forman peligrosas capas de nieve y hielo, amenazando con un colapso repentino sobre las cabezas de cualquiera de sus 162.000 vecinos. Unos se quedan en casa, otros caminan horas para llegar al trabajo, las ambulancias se pierden y la Inteligencia Artificial exagera el paisaje nevado hasta poner a esta tranquila ciudad del extremo ruso en el mapa de las distopías climáticas. Los habitantes insisten: sólo es un invierno más en Kamchatka.

Vladimir Y. ha vivido toda su vida en esta ciudad rusa del Extremo Oriente, a orillas de la bahía de Avacha, en el Océano Pacífico. El frío suele ser húmedo, del que cala hasta los huesos. Pero el apocalipsis de nieve de hace una semana le pilló por sorpresa. Los últimos cuatro años aquí han sido de inviernos anormalmente poco nevados: «Tanto que el año pasado fui tan atrevido que ni siquiera llevaba una pala en el coche. Llegó un ciclón con mucha nieve que paralizó la ciudad», explica a Crónica desde su casa.

Este año el apocalipsis blanco ha ido más allá. La capital de Kamchatka continúa recuperándose de varios ciclones consecutivos que provocaron fuertes nevadas. En la ciudad de Petropavlovsk se declaró el estado de emergencia el 16 de enero «para desplegar recursos adicionales para abordar las consecuencias del ciclón», dijo el alcalde, Yevgeny Belyaev. Casi todo dejó de funcionar. Vladimir tuvo que ir andando durante tres horas para llegar al trabajo, pero le quita importancia: «Para Kamchatka esta es una situación natural».

Antiguamente, la península de Kamchatka estaba habitada por pueblos indígenas como los itelmenos y koriakos, con economías tradicionales basadas en caza y pesca. Hoy, igual que ayer, «los padres explican a los niños las técnicas de seguridad, aunque la nieve es siempre una diversión para ellos». «Desafortunadamente», añade Vladimir, «dos personas murieron durante la tormenta de nieve». En ambos casos, por la misma razón: la nieve se desprendió del techo. La recomendación general es caminar lejos de los edificios. «Mirar hacia arriba y no pasar bajo los carámbanos», recomienda María Mayakovskaya, una joven influencer local. Confiesa que, junto con sus amigos, se han apuntado al peligroso deporte de saltar desde las ventanas a la nieve: «En algunos casos desde un quinto piso». Uno de sus amigos grabó en vídeo el salto con un mensaje previo para su madre: «Lo siento, mamá, pero no podía negarme a esto».

UNA AVENTURA DIARIA

A finales del XVII ya había presencia de cosacos en esta inhóspita zona, pero no fue hasta 1740 cuando el explorador Vitus Bering llegó a la bahía de Avacha y bautizó el asentamiento como Petropávlovsk, por sus dos barcos, San Pedro y San Pablo. Hoy, si vives en Petropavlovsk, te toca ser explorador cada invierno: es posible que por la mañana no encuentres tu coche. Tras la nevada no se ven, y los que están en la calzada y podrían interferir con la limpieza son remolcados a cualquier punto cercano para no perder tiempo. Entonces la nieve vuelve a cubrirlo todo y no tienes ni idea de dónde está: «A veces, cuando la nieve está muy húmeda, es mucho más difícil cavar. Yo desenterré el coche en una hora y media», dice posando orgulloso con la pala en la mano.

Una furgoneta sepultada en Kamchatka. El vehículo quedó bloqueado en una calle por la que era imposible conducir.
Una furgoneta sepultada en Kamchatka. El vehículo quedó bloqueado en una calle por la que era imposible conducir.VLADIMIR Y.

Durante varios días la capital regional ha permanecido semiparalizada, con el transporte público suspendido. Incluso ahora «siguen caminando, porque en las horas punta los atascos de tráfico son terribles, puede tomar dos horas recorrer 10 kilómetros», dice Valery S., otro vecino de la ciudad. «Se pusieron en marcha las llamadas vahotki, que son camiones con una plataforma para pasajeros», añade Vladimir. Funcionaron en las horas punta y transportaron a la gente por más o menos las mismas rutas del autobús. Vladimir, que trabaja como entrenador, siguió usando el coche, «con cuidado de evitar pasos estrechos» y saliendo tres horas antes en lugar de los 40 minutos habituales. Varios vecinos consultados aseguran que durante el pico de la tormenta murieron dos personas porque las ambulancias no pudieron llegar a tiempo. En los canales de Telegram se compartían fotos de ambulancias atrapadas.

«En los primeros días, el pan, los huevos y los productos lácteos desaparecieron de los estantes... Ahora casi todo está disponible, con raras excepciones», añade Valery. Durante esos días los residentes hacían fila para comprar pan caliente en algunos centros comerciales: «En el momento del ciclón, la gente compró masivamente pan, verduras, carne y alimentos precocinados, pero ahora todo se ha normalizado», explica Maria.

Para algunos, la nevada es un mar de problemas. Para otros, una fuente adicional de ingresos. El portal de empleo y segunda mano Avito publica estos días decenas de anuncios ofreciendo asistencia para retirar la nieve a los residentes de Kamchatka. Ofrecen desde «desentierro tu coche» hasta «limpio una cancha». El precio mínimo es de 500 rublos por hora (unos 5,6 euros), según la prensa local.

Algunas veces el problema es que no se puede salir de casa. Los residentes de la calle Zerkalnaya en Petropavlovsk-Kamchatski tuvieron que pedir ayuda. Tras una fuerte nevada, los portales de cuatro edificios de apartamentos quedaron hundidos en la nieve.

Vídeos de un espectacular «apocalipsis de nieve» en Kamchatka han comenzado a aparecer masivamente en redes sociales y grupos de noticias internacionales. Las imágenes muestran a niños deslizándose por montañas de nieve de siete e incluso nueve pisos de altura. Pero no eran reales, estaban recreados con IA. Los residentes locales se dieron cuenta: «Aquí no tenemos esas torres tan altas», dice una vecina. Por eso en Kamchatka hay un nuevo aforismo: las acumulaciones de nieve alcanzan como máximo el bajo y el primer piso, cualquier imagen más allá es IA. Al menos mientras el apocalipsis blanco siga siendo «normal».