La Administración Trump ha decidido cancelar la base científica y legal de todas las políticas climáticas desde la era Obama, la así conocida como endangerment finding (determinación de peligro). La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, justificó la medida alegando que se trata "la mayor acción desrreguladora en la historia de América".
Destacados activistas climáticos y líderes políticos se manifestaron esta semana a las puertas de la Agencia de Medio Ambiente (EPA) denunciando el mayor "sabotaje" ambiental de la historia en suelo americano, que permitirá entre otras cosas levantar los límites a la emisiones de gases de efecto invernadero producidas por los vehículos. La decisión se ha hecho pública semanas después de consumarse la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y la retirada de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.
"Estamos ante la sucia corrupción política al viejo estilo", denunció el senador demócrata Sheldon Whitehouse. "La Agencia de Medio Ambiente está tan infiltrada por la industria de los combustibles fósiles que ha dado la vuelta a su papel y se ha convertido en un arma del Gobierno en manos de los grandes contaminadores".
Varios activistas del Sierra Club, de Earthjustice y del Natural Resources Defense Council (NRDC) anunciaron sobre la marcha su intención de impugnar la medida en los tribunales, alegando la salud pública y la protección del medio ambiente. "Vamos a emprender una batalla legal y la vamos a ganar", vaticinó Manish Bapna, al frente del NRDC.
"La ciencia que determinó el daño para la salud humana y planetaria de las emisiones de gases invernadero era evidente en el 2009 y lo es más ahora", advirtió por su parte Gretchen Goldman, presidenta de la Unión de Científicos Preocupados. "La EPA tiene la obligación legal de regular las emisiones. Los americanos merecen un Gobierno que haga frente al reto de la crisis climática con soluciones probadas, y no convirtiéndose en agente de la destrucción y en beneficio de la industria de combustibles fósiles".
Desde su intervención en la última Asamblea General de la ONU en septiembre, donde se refirió al cambio climático como "la mayor estafa del siglo", Donald Trump ha redoblado sus esfuerzos para dar marcha atrás a todas las políticas climáticas de las dos últimas décadas. Su Administración ha asegurado que la "desregulación" anunciada esta semana servirá para impulsar la economía, bajar el precio de la energía y ahorrar el equivalente a 1,3 billones de dólares a los americanos (aunque no se ha explicado cómo se han hecho esos cálculos).
Un portavoz de la EPA confirmó por su parte que la agencia no tendrá a partir de ahora la autoridad para fijar la fijar las emisiones de los vehículos tras la cancelación de la base científica y legal del 2009. El mismo portavoz acusó a los Gobiernos de Obama y Biden de haber utilizado el endangerment finding para justificar el dispendio de miles de millones de dólares en regulaciones para los nuevos vehículos.



