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Cómo sabotear en 10 días la acción climática de 30 años: "La retirada de Trump de los acuerdos ambientales es un colosal autogol que deja a EEUU menos seguro y menos próspero"

El presidente de EEUU asesta un golpe a la comunidad internacional con la salida del IPCC y de la Convención Marco sobre el Cambio Climático, en otras organizaciones ambientales. El mayor emisor histórico de CO2 -superado actualmente por China- está dispuesto a boicotear desde fuera cualquier avance, como ya ocurrió en la Cumbre del Clima de Brasil

Un surfista frente a la plataforma petrolera marina en Santa Bárbara, California.
Un surfista frente a la plataforma petrolera marina en Santa Bárbara, California.Kayla BartkowskiGETTY
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La retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales -incluidas la Convención Marco sobre el Cambio Climático, el grupo de científicos del clima del IPCC, la plataforma intergubernamental de biodiversidad y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)- se ha interpretado como un intento de la Administración Trump de sabotear la acción climática de los últimos 30 años y todo lo avanzado desde la Cumbre de la Tierra de Río en 1992.

Un año después de su llegada a la Casa Blanca, a punto de consumarse el 20 de enero la salida anunciada del Acuerdo de París, el presidente estadounidense ha lanzado su anatema contra "las instituciones redundantes, mal administradas, innecesarias, costosas, ineficaces e instrumentalizadas por actores que persiguen objetivos opuestos a los nuestros o que amenazan la soberanía, las libertades y la prosperidad de nuestra nación".

Al rebufo de su sonado anuncio, relegado a segundo plano por los grandes titulares sobre Venezuela y Groenlandia, Trump reunió en Miami a las grandes petroleras para instarles a "beneficiarse de las oportunidades de inversión sin precedentes". En paralelo, dio órdenes para suprimir las referencias a los "combustible fósiles" en el portal de la Agencia de Medio Ambiente y reactivó su guerra particular a los parques eólicos marinos. Su secretario de Estado Marco Rubio reactivó entre tanto la guerra contra la "ortodoxia climática", sin necesidad de recordar que el inquilino de la Casa Blanca considera el cambio climático como "la mayor estafa del siglo".

Una década "crítica"

Todo lo hecho y decretado en apenas 10 días por la Administración Trump tendrá un grave impacto no solo en el 2026 sino a lo largo de una década que está considerada por los expertos como "crítica" para evitar un aumento global de las temperaturas por encima de 1,5 grados. El mayor emisor histórico de CO2 (superado actualmente por China) ha decidido dar definitivamente la espalda a la comunidad internacional y está dispuesto a boicotear desde fuera cualquier avance, como ya ocurrió en la Cumbre del Clima de Brasil (COP30(.

"Estamos ante un colosal autogol que dejará a Estados Unidos menos seguro y menos próspero", fue la reacción del máximo responsable de cambio climático de la ONU, Simon Stiell. "Esta decisión supondrá menos energía, alimentos y seguridad para los hogares norteamericanos, mientras los desastres de clima extremo afectan a las cosechas, a los negocios y a las infraestructuras".

"En un mundo cada vez más inseguro, los países y las industrias van a intentar buscar la independencia de los combustibles fósiles y de la gran volatilidad que suponen", declaró por su parte Nicholas Stern, autor del informe sobre la economía del cambio climático. "En medio de una economía estancada, los países van a buscar nuevas oportunidades, y estas llegarán con tecnologías del siglo XXI, no con tecnologías del siglo XX o del XIX".

Para Rachel Cleetus, de la Unión de Científicos Preocupados, "el hecho de que el mayor emisor histórico se retire por completo de los acuerdos sobre el clima es como abdicar por completo de sus responsabilidades". Para poner en contexto lo que supone salirse de la Convención Marco del Cambio Climático, basta recordar que fue respaldada por 198 países en 1992 y ratificada por 90 votos a favor y 0 en contra en el Senado norteamericano. Su aprobación dio pie al Protocolo de Kioto, al Acuerdo de París y a las 30 COPs del clima celebradas hasta la fecha.

Para saber más

Y es que como recordó Wopke Hoekstra, comisario europeo para el clima, "la Convención Marco sustenta la acción climática mundial". "En él convergen los países para reducir las emisiones, adaptarse al cambio climático y monitorizar los avances. La decisión de retirarse por parte de la mayor economía del mundo y segundo máximo emisor es lamentable y desafortunada".

La salida de Estados Unidos del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) ha provocado también una gran inquietud sobre el futuro la de la principal referencia científica a nivel planetario. La participación de expertos norteamericanos en los próximos informes del IPCC, previstos para el 2028 y el 2029, no está en principio amenazada porque los vínculos se establecen directamente a través de las universidades y las instituciones. Ante la posible falta de financiación (EEUU contribuye con un 22%) el multimillonario Michael Bloomberg ha prometido cubrir el expediente.

La retirada ambiental de Trump incluye también el IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas), del que Estados Unidos ha sido el principal contribuyente. "Es una decisión decepcionante, aunque aún no hemos recibido una comunicación oficial", advirtió en un comunicado David Obura, el presidente de la organización. "Nuestros informes constatan que la pérdida de biodiversidad continúa, y que la principal causa son las presiones económicas. Perder a uno de los principales actores de la economía mundial deja un vacío importante".

Entre las 66 organizaciones incluidas en la "lista negra" de Trump, la mayoría de ellas vinculadas directa o indirectamente con la ONU, está la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), a la que perteneden 170 países y 1.400 ONGs, y cuyo trabajo ese esencial para la elaboración de la "lista roja" de especies en extinción. "Vamos a mantener en cualquier caso abiertas todas las vías de comunicación con la Administación norteamericana", declaró a Le Monde el presidente de UICN, Scott Hajost. "Afortunadamente, Estados Unidos tiene millones de ciudadanos y de científicos que desaprueban estas decisiones y lucharán con todos los medios a su disposición".