ARAGÓN
Cultura

El Gobierno de Aragón critica a Urtasun por "emplear un doble lenguaje" respecto al caso Sijena y denuncia la "resistencia al traslado" de Cataluña

El Ejecutivo autonómico ha informado al Tribunal de Huesca de que la Generalitat está trabajando sobre las pinturas, con el consentimiento del Ministerio, sin una notificación previa

El Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, observa su teléfono móvil en el Congreso de los Diputados
El Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, observa su teléfono móvil en el Congreso de los DiputadosAntonio HerediaE.M.
Actualizado

El Gobierno de Aragón comienza a ver colmada su paciencia ante el rechazo reiterado de la Generalitat de Cataluña a facilitar el traslado de las pinturas murales de Sijena. El director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha expuesto la "preocupación" que siente el Ejecutivo ante esta actitud, que está siendo respaldada por el ministro del ramo, Ernest Urtasun, al "emplear un doble lenguaje" respecto al caso y "permitir que sus técnicos trabajen sobre las obras sin notificar previamente a sus legítimos dueños".

Por esto, han decidido poner en conocimiento de la situación a la Audiencia Provincial de Huesca, responsable de decretar la forma y los plazos en los que se debe ejecutar el trasalado. Asimismo, han enviado una carta al Ministerio de Cultura para expresarle su "intranquilidad", aunque ninguno de los escritos enviados previamente ni las comunicaciones realizadas de manera privada han recibido una respuesta contundente por parte de Urtasun.

"El ministro insistió reiteradamente en que era el momento de que los técnicos tomaran una decisión sobre las opciones efectuar el regreso de las pinturas, pero debería recordar que ya tuvieron la oportunidad de declarar en el juicio en el que quedó refrendado que la titularidad de los bienes es aragonesa", ha indicado Olloqui.

Por tanto, la única opción viable desde el Gobierno de Aragón es el cumplimiento de las sentencias, algo que "debería hacerse a través de la colaboración con el Ejecutivo nacional". Sin embargo, ha denunciado el director general, "no es eso lo que está sucediendo, porque hay ministros que, como Pilar Alegría o Urtasun, por la mañana se muestran a favor de esto y por la tarde trabajan con las instituciones que se oponen frontalmente".

Pese a este clima de tensión, por el momento, Olloqui no quiere ni imaginar un escenario en el que el Aragón tenga que recurrir a las fuerzas del Estado para acceder al Museo Nacional de Arte de Cataluña y extraer las pinturas, tal y como sucedió en 2017 en Girona con la primera parte de los bienes.

"En lo único que creo es que para que este país prospere es fundamental que las instituciones demos una lección de democracia. Por tanto, es fundamental que Cataluña se prepare para un futuro sin Sijena y para eso debe abandonar el rencor y abrir una etapa de colaboración. Por nuestra parte siempre habrá una mano tendida a inaugurar una etapa constructiva entre las dos comunidades autónomas", ha reconocido el director general.

Desde Aragón no se va a permitir que los derechos culturales de sus ciudadanos se vean vulnerados por cuestiones políticas y esperan una explicación "coherente y rigurosa" de porqué no han sido advertidos de que se iba a trabajar sobre las pinturas. "Hay un antiaragonesismo subyaciente en esta cuestión", ha criticado Olloqui, para el que "el Gobierno de España únicamente debería posicionarse en favor del cumplimiento de las sentencias, ya que una minoría de la sociedad catalana no puede concicionar el ejercicio de los derechos del resto de los ciudadanos".

El director general de cultura ha defendido que el traslado de las pinturas es "perfectamente posible", a pesar de que durante los 89 años que han permanecido en Cataluña estas "han sufrido muchísimo". Olloqui ha denunciado que las obras fueron mojadas, tal y como se pudo comprobar en las humedades que aparacieron en la parte posterior de las mismas, aunque eso "ha servido para ratificar su solidez física, desmintiendo que se encuentren en un estado que impedía su transporte". Además, ha apuntado que la sala del MNAC en el que están expuestas "pone en riesgo su integridad", porque hay numerosas filtraciones y escorrentías.