YODONA
La Vitalista

Esto no va de sufrir

Tanto la épica y el sufrimiento con los que se ha barnizado, en cierta forma, la práctica deportiva popular como las continuas referencias a celebridades de anatomías esculturales lejos de servir de motivación se han convertido en motivo de frustración

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Esto no va de sufrir
LOGAN WEAVER/PEXEL

"Soy consciente de que hay que hacer ejercicio, pero empezar a los 51 años cuando no tienes el hábito adquirido es muy difícil y, de verdad, que no es una cuestión de no moverse, porque muchos días me paso 12 o 14 horas fuera de casa trabajando. Le pongo voluntad, pero se me hace mucha bola...", me dijiste hace unos días durante una breve conversación que mantuvimos a través de Instagram. En una de esas singulares experiencias de complicidad entre desconocidos que favorecen las redes sociales (y que, a veces, resultan muy gratificantes), me contaste lo mal que te hace sentir ese "quiero, pero no puedo" que te empuja "a pagar el gimnasio sin ir". También hablamos de la maldita presión social por estar delgada (y joven), del taladro mediático con esculpir el culo de Elsa Pataky, el abdomen de Jennifer Lopez o las piernas de la otra Jennifer (la Aniston) y de cómo la llegada de la menopausia redondea nuestra figura, haciendo brotar (in)esperadas lorzillas en los lugares más peregrinos (véanse esas carnes que rebosan sobre el sujetador).

"Entre unos y otros, el sentimiento de culpa que se genera en las mujeres es tremendo", me confesaste. Obviamente, no me quedó otra que darte la razón. Yo misma me paso la vida dando la tabarra con lo importante que es la actividad física para nuestra salud física y mental. Un día sí y otro también me hago eco de las palabras de expertos que aconsejan hacer entrenamientos de fuerza tres veces a la semana para mantener un buen tono muscular que nos garantice no solo la protección de nuestros huesos -debilitados por la osteoporosis con la edad-, vísceras e higiene postural, sino que, además, contribuya al buen funcionamiento de nuestro sistema metabólico que, como ya sabemos, tiende a ralentizarse con la edad. Llevo media vida profesional azuzando al personal para que dé esos 10.000 pasos (casi 8 kilómetros) que, en teoría, se deberían completar al día para estar moderadamente bien, un reto que, por cierto, no resulta nada sencillo si se vive en una gran ciudad como Madrid y con la espada de Damocles permanente de una agenda casi imposible de cumplir.

Y, en mi humilde opinión, está claro que tanto la épica y el sufrimiento con el que se ha barnizado, en cierta forma, la práctica deportiva popular como las continuas referencias a celebridades de anatomías esculturales lejos de servir de motivación se han convertido en motivo de frustración para mucha gente que no tiene ni tiempo ni ganas de convertir el deporte, algo que debería ser lúdico y placentero, en otra fuente de estrés más en sus vidas.

"No te fustigues más ni te compares con nadie (menos aún con señoras estupendísimas cuyas vidas no tienen absolutamente nada que ver con la tuya). Esto no va de machacarse, que ya de eso ya tenemos suficiente con nuestro día a día, sino de cuidarse. Baila, camina, patina, juega al pádel, nada, boxea... Haz lo que te dé la gana. Busca lo que te guste, lo que te haga disfrutar y, si lo puedes hacer con amigas que tiren de ti en los momentos de debilidad, mejor todavía. En el momento en el que tu cerebro haga click y te enganches vas a flipar con lo bien que sienta, además de al cuerpo, a la cabeza", te dije y creo firmemente en ello (al final, es mi forma de vida).

Porque, querida Susana, el día que, libre de prejuicios y objetivos inalcanzables, descubras el extraordinario efecto sanador que produce la actividad física sin presiones absurdas no vas a poder prescindir de él nunca más. ¡Y espero que me lo cuentes!

Las recomendaciones de La Vitalista:

1. Nutracéutico natural Equilibrio de Domma, con shatavari, ashwagandha y rhodiola, entre otros ingredientes, alivia síntomas asociados a la menopausia como los sofocos, el cansancio, la falta de energía o los cambios de humor (39 ¤).

2. Zapatillas Glide-Step Altus de Skechers, versátiles y multifuncionales son ideales tanto para el día a día como para la práctica deportiva (115 ¤).

3. Glow Energy, aceite de noche iluminador de Yves Rocher (49,90 ¤). Combina un extracto vegetal derivado del fruto de la gardenia -de efectos similares a los de la melatonina- con la capuchina naranja, en una fórmula diseñada para activar los mecanismos naturales de recuperación nocturna de la piel.

4. Bandas elásticas para tonificar los glúteos de Decathlon (15,99 ¤).

5. Tratamiento fortalecedor a la quinina medicinal, anticaída y anti estrés de Klorane (57,90 ¤). Combate la caída del cabello y devuelve la densidad capilar incluso en los momentos de estrés intenso.

6. Clinical Beauty Filler de Cocunat (95, 96¤) combina un sérum ultraconcentrado y un aplicador con microagujas huecas (microneedling avanzado) que mejora hasta 30 veces la absorción versus cualquier otra crema o sérum. Cuenta con ácido hialurónico de tres pesos moleculares, Péptidos y Argireline. Todo ello para tensar, alisar, reafirmar, reducir y rellenar las arrugas.