Lo último en planes cool? Un retiro de lectura, una experiencia que, además, es plenamente de mujeres. No es de extrañar; en cuestión lectora nosotras llevamos la delantera, con mucha ventaja. Según un estudio realizado por el Ministerio de Cultura en enero de 2024, el porcentaje de mujeres que dedican su tiempo libre a leer supera ampliamente al de los hombres en todos los tramos de edad. En concreto, en el grupo comprendido entre los 25 y los 34 años la diferencia porcentual es de un generoso 17,4%. En cifras se traduce en que un 73,4% de mujeres tiene siempre un libro cerca, frente aun 55,9% de hombres.
Por eso los clubes de lectura, que ahora viven su mejor momento, son cosa de mujeres, la mayoría de ellas de entre 40 y 60 años, afirma un estudio de la Nottingham Trent University de Londres. Se trata de un fenómeno relativamente reciente en España que desde la pandemia, cuando el mundo entero se reencontró con la lectura, no ha dejado de crecer y del que somos absolutas protagonistas. La razón parece sencilla: bajo la sencillez de su idea de partida, un grupo de personas que leen un libro al mismo tiempo y comparten sus impresiones sobre él, se esconde "un fascinante mundo no sólo de lecturas compartidas, sino también de amistad, de tolerancia, de cohesión social y de enriquecimiento personal", afirma María C. Fanjul-Fanjul, profesora titular de español en dicha universidad. Aunque no existan dos clubes iguales, "son características comunes a todos ellos", asegura.
La lectura se ha vuelto colectiva y está de moda. Y ello, junto al hecho de que quienes más desean compartirla sean mujeres a las que se supone un determinado nivel cultural y un cierto poder adquisitivo, ha hecho que estos clubes comiencen a llegar también al catálogo de experiencias top de los hoteles más exclusivos. El motivo es evidente: ¿Qué hay más apetecible como autorregalo que un fin de semana sola -sin niños ni pareja, solo para ti- junto al mar con un libro en la mano y sin ninguna preocupación más allá de pasar las hojas tranquilamente? Pocas cosas se me ocurren.
Lo compruebo de primera mano. Es viernes y cierro mi maleta para la escapada de este fin de semana. Me espera un retiro de lectura en uno de esos lugares privilegiados: el hotel Barceló Punta Umbría Mar, un cuatro estrellas ubicado frente a una de las playas vírgenes de Huelva, junto al Paraje Natural de los Enebrales, un espacio protegido que asegura la tranquilidad. Como parte de su filosofía slow, ofrecen el primer retiro de lectura en España que se realiza en un hotel, el Reading Retreat, una experiencia que incluye un par de días de relax absoluto dedicados a leer y a aprender a escribir. "Leer aporta un sinfín de beneficios", aseguran desde el hotel para explicar por qué incorporan esta actividad a su programa de bienestar. "Sumergirse en la lectura es sentir sin implicarse del todo, aprender inconscientemente, nutrir la imaginación y echarle alas. También aporta pensamiento crítico, aplaca e, incluso, combate prejuicios".
Sol, playa y libro; suena bien. Mi plan de fin de semana incluye un club de lectura dirigido por la editorial independiente sevillana Barrett, talleres de escritura creativa y Ex libris para fabricar un sello propio con el que marcar mis libros después en casa, brunch y una sesión de autocuidado con masaje y circuito de aguas en el spa. Una escapada corta pero intensa que dista mucho de la idea de leer bajo una sombrilla y comentar; no, esto es otra cosa y puede disfrutarse a partir de 320 euros por persona, alojamiento incluido.
La primera actividad del día es el plato fuerte: el club de lectura. El ejemplar elegido es uno que, a priori, tampoco habría leído si no hubiera decidido embarcarme en la aventura: 'Diario de un aterrizaje', de la escritora colombiana Laura Ortiz Gómez y editado por Barret. Un libro que en línea de la esencia del retiro invita a la reflexión y que, según mis compañeras de experiencia, "deja huella". Todas, como afirman los estudios, somos mujeres, ni un hombre a la vista. No nos conocemos y nuestro aspecto denota que somos muy diferentes, con edades que oscilan entre los 30 y los 50, pero pronto surgen los primeros lazos; es lo que tiene ponerse en la piel de nuestra protagonista, Laura Ortiz, que narra en este diario íntimo y valiente cómo ha sido el retorno a su tierra natal tras dejar atrás su casa, su relación y su vida durante siete años en Argentina. De una forma u otra, mis compañeras y yo hemos sentido sus pérdidas y dudas como nuestras, porque en algún momento de nuestra propia historia también lo han sido: vidas tan diferentes tienen en el fondo un poso común. Es la primera enseñanza de un club de lectura. Y por eso tienen tanto éxito entre nosotras: "Cuando dialogamos acerca de una obra literaria nuestras vidas pasan a formar parte de esas conversaciones", explica María C. Fanjul-Fanjul.
Y aunque quieras situarte en un discreto plano de observadora -como yo pretendía-, es inevitable divagar o, incluso, abrirte en canal y soltar lastre si partes de una posición de entrega. A eso se va también a un club de lectura, no a demostrar conocimientos literarios o bagaje cultural. Y a eso animan especialmente quienes los dirigen, en muchos casos los propios autores de la obra y en nuestro retiro los tres fundadores de la editorial, Manuel, Zaca y Belén, dos hombres y una mujer que hablan de sí mismos siempre en femenino y con el "nosotras" por delante. En verdad, esto es cosa de mujeres, hasta en el lenguaje.
En la charla que genera nuestro "aterrizaje" hay espacio para todo: sexo, pérdidas, relaciones sentimentales, de amistad o incluso con la madre... Manuel, Zaca y Belén centran la discusión en el libro, pero al mismo tiempo introducen en el debate temas instigados por la lectura que dan paso a aspectos de tipo personal. Como dice María C. Fanjul-Fanjul, "es casi una terapia de grupo donde las mujeres encuentran un lugar seguro para hablar de aquello que les atañe o preocupa, una forma de empoderamiento que además puede llevar consigo una transformación del contexto".
Aún sin conocernos, las mujeres que participamos de la experiencia compartimos nuestras ideas, valoramos las de las demás aunque no comulguemos con ellas y vemos como aliciente el hecho de juntarnos y socializar, por eso este retiro funciona, al igual que lo hacen, y con tanto éxito, el resto de clubes de lectura repartidos por todo el país; según una encuesta realizada por la empresa 40dB, un 45,2% de los españoles pertenece, o querría hacerlo, a uno de estos clubes. También, por todos los alicientes que lo rodean: terminada la charla, un paseo por la playa, una comida ligera al borde del mar y vuelta a la tumbona o la cama balinesa libro en mano hasta la siguiente actividad; el taller de escritura creativa y el spa me esperan.


