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El papel pintado es un recurso poderoso en el interiorismo decorativo por su capacidad para añadir estilo, flexibilidad, personalización y durabilidad", asegura la interiorista Raquel González. Su estudio de Arquitectura y Decoración, ubicado en Getxo (Bilbao), está especializado en reformas y proyectos que combinan lo nuevo y lo viejo y ella domina las claves del retro vintage, lo que le permite imprimir a los espacios un estilo clásico que adapta aires modernos.
En esta misión, uno de sus sellos inconfundibles es el buen uso que hace del color, de los estampados y de la mezcla de tejidos, con los que consigue ambientes eclécticos y atemporales. Y la clave para conseguirlo es precisamente el papel pintado. Por varios motivos; el primero, porque "no siempre implica arriesgar", explica la interiorista. "Los diseños sencillos y monocromáticos, o los texturizados, son opciones sutiles que no cansan con el tiempo".
Además, a diferencia de la pintura, que ofrece acabados más uniformes, el papel pintado puede crear todo tipo de efectos visuales. "Los que reproducen otros materiales o texturas ayudan a conseguir un efecto muy llamativo y a dar sensación de profundidad", afirma Raquel González.
Es decir, eligiendo el adecuado es fácil conseguir que una estancia parezca mayor. Por eso en la misión de ganar metros, al menos de forma visual, la forma de vestir las paredes juega un papel definitivo. "Los tonos claros, como el blanco roto o los beiges, reflejan mejor la luz y crean una sensación de amplitud. Sin embargo, una pared de acento, con un papel pintado discreto o con una textura sutil, puede añadir carácter sin sobrecargar visualmente el espacio", insiste también la decoradora de interiores Sandra Marcos. Desde su estudio de la céntrica calle Castelló (Madrid), defiende un bonito estilo minimalista de diseño atemporal, con la simplicidad como máxima.
Personalizar espacios
El papel pintado es la forma más fácil de cambiar completamente el aspecto de un espacio sin realizar reformas estructurales; es, en definitiva, la opción más práctica para cambiar la apariencia de una habitación de forma rápida y económica. Porque, en contra de lo que suele pensarse, tiende a durar más que la pintura, por lo que a lago plazo resulta mucho más rentable. "Ahora son duraderos y fáciles de limpiar, así que son perfectos incluso para lugares con mucho 'tráfico' en los que podría haber manchas o suciedad, como las cocinas y las habitaciones infantiles", añade Raquel González.
También son la manera de atraer la atención hacia un rincón o una zona concreta destacando una pared que sirva como punto central de la decoración. Y, con el avance de la tecnología, ahora es posible personalizar los diseños para adaptarlos justo a lo que necesitamos. Se trata de buscar la personalización que nos permita "coordinarlo con los muebles y la decoración general, para mantener la coherencia cromática en cada estancia", sostiene Raquel González.
Papel pintado para ganar metros
Hace tiempo que el papel pintado evolucionó hacia formas muy diferentes a las tradicionales. Como ejemplo, uno de tipo fotográfico capaz de conseguir que una habitación parezca más grande al dar la impresión de que no existen paredes; en su lugar, disfrutamos de la vista panorámica de un bonito paisaje generando sensación de profundidad. "Es como añadir una ventana", explican desde Rebel Walls.
Otra gran idea para las habitaciones pequeñas es empapelar el techo. Al utilizar la quinta pared de una estancia se genera más volumen: el techo parece más alto y el cuarto más espacioso.
En este sentido, "los colores juegan un papel clave", asegura María Belén Rodríguez, jefa de Producto de papel pintado en Leroy Merlin. Para ganar metros, mejor "tonos suaves y neutros, como pasteles, grises claro o blancos rotos, que reflejan la luz y aportan luminosidad. Y para aportar dinamismo, busca patrones geométricos en tonos neutros, siempre que sean simples y no demasiado contrastados", recomienda.
Si lo que queremos es crear profundidad y mantener un ambiente ligero y espacioso, la opción son los "papeles que imitan materiales como madera clara, piedra o cemento en tonos suaves, o los que reproducen patrones sutiles y discretos, como pequeñas flores, líneas finas o puntos", dice Rodríguez, que apunta a los de "rayas verticales en tonos claros -blanco, gris o beige- para hacer que las paredes parezcan más largas y el techo más alto".
La pared clave
Si el objetivo es ampliar visualmente el espacio del dormitorio lo más recomendable es "empapelar una sola pared, porque ayuda a crear un punto focal sin saturar la habitación. Además, da la oportunidad de incorporar un diseño llamativo sin que el ambiente parezca sobrecargado", explica María Belén Rodríguez. En este caso la opción que nunca falla es elegir la del cabecero, "porque es la que capta la mayor parte de la atención visual", añade.
No obstante, empapelar la pared opuesta a la cama también es una "buena opción, siempre y cuando esté libre de muebles, porque aportará profundidad al espacio sin bloquear la vista", apunta la experta. ¿Más alternativas? "Empapelar sólo la pared lateral más próxima a la ventana. Esto aprovecha mejor la luz natural y resalta el diseño del papel pintado, que si está bien elegido nos permitirá aumentar la sensación de amplitud", responde.
Trucos para que un dormitorio parezca más amplio
En cualquier caso, para lograr que un dormitorio pequeño parezca más amplio es clave "elegir colores claros y neutros o tonos pastel, que son los que reflejan mejor la luz", asegura María Belén.
Otro truco muy eficaz, apunta, es colocar espejos grandes en las paredes: "Ubicados estratégicamente frente a una fuente de luz natural multiplican la sensación de amplitud", afirma.
Las cortinas también resultan decisivas. "Los modelos que llegan hasta el suelo en tonos similares a los de las paredes harán que el techo parezca más alto, alargando visualmente la habitación", sostiene la experta, que recomienda aprovechar al máximo la luz natural y completarla con una buena iluminación artificial, "con lámparas de pared y luces empotradas, que ocupan menos espacio visual".
Guía de color
A estas alturas está claro que sea cual sea el diseño del papel pintado, el color elegido será decisivo para crear la sensación de espacio. Aquí, la guía para ayudarnos a elegir, firmada por María Belén Rodríguez.
- Blanco. Sin duda el color más efectivo, "hace que el espacio se vea más brillante y aireado".
- Gris claro. Otra opción excelente ya que "además de mantener la habitación luminosa aporta un toque de sofisticación sin reducir visualmente el tamaño".
- Azul claro o celeste. Tiene un "efecto relajante y genera la sensación de que las paredes se alejan, creando una mayor percepción de profundidad", por lo que es una opción ideal. Lo mismo ocurre con los tonos suaves de verde, como el menta o el agua, "que aportan frescura y serenidad sin saturar el espacio".
- Colores pastel. El rosa, lavanda o el malva pueden ayudar "a ampliar un dormitorio pequeño sin perder calidez ni personalidad".
- Tonos metálicos suaves, como el plata o el dorado, "dan un toque de luminosidad y sofisticación cuando se usan con moderación".






