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Encuesta

Sentarse a la mesa sólo con bañador y otros 'malos modales' que se imponen

¿Es apropiado sentarse a comer en verano sin camiseta o en bañador? Preguntamos a los españoles y sólo el 42% de los que tienen menor edad no lo ven bien, mientras que el 74% de los mayores lo rechazan. ¿Se están perdiendo los buenos modales?

Actualizado
Una joven come con la boca abierta.
Los jóvenes valoran de forma diferente los buenos modales.SHUTTERSTOCK

Cruzarte con tus vecinos en el portal y compartir un par de frases con ellos, dar las gracias al camarero que te trae la bebida, cederle el asiento a la persona mayor que acaba de subirse al autobús o ponerte una camiseta para comer en la playa... ¿son costumbres en desuso?, ¿se han quedado sólo para los mayores?

Conductas denominadas como 'buenos modales' que eran antes muy habituales, pero ahora muchos creen que se han ido perdiendo. Forman parte de lo que se consideraba buenos modales, parece que en la actualidad puestos en duda sobre todo por los más jóvenes. Pero ¿qué son estas reglas de comportamiento no escritas que se transmiten de generación en generación? Las define un experto, Gerardo Correas, presidente del Grupo Escuela Internacional de Protocolo: «Son unas normas de educación establecidas para una mejor convivencia».

¿Es la buena educación cosa del pasado?

El 75,9% de los españoles cree que se ha perdido, un porcentaje que varía según la edad.

Un comportamiento en sociedad que va variando y acomodándose según se va transformando ésta. Y aunque a los mayores les parezca que hay cosas inmutables, no es así, según Correas: «Son normas que se modifican según el momento o el lugar, no hay nada impepinable». Y pone un ejemplo: «Mi padre se dirigía al suyo de usted, y sin embargo yo al mío de tú». El escenario, por tanto, es el de un cambio generacional que, además, siempre se ha producido y siempre se va a producir.

Los datos hablan

Un choque de trenes que a los mayores les hace exclamar en muchas ocasiones eso de ¿dónde ha ido a parar la buena educación? El resultado de la encuesta avala esta frase, pues a la pregunta de si ésta se ha perdido en términos generales, el 75,9% de los encuestados responde que sí. Con una excepción: este porcentaje desciende hasta el 57,5% cuando los que contestan son los más jóvenes. El experto matiza e insiste en el paso del tiempo y la evolución de la sociedad: «Los buenos modales no se han perdido, lo que ocurre es que las maneras de relacionarse se han modificado».

Entonces, ¿son ellos, los que están en la veintena, los que más alegremente se saltan estas normas? Así lo creen 8 de cada 10 españoles. ¿Y quién piensa así? Sobre todo, los que tienen edades comprendidas entre los 45 y los 64. Una brecha generacional que nos lleva a preguntarnos si es que los jóvenes no han recibido una buena educación, tal y como se concebía antes.

Ni buena ni mala. Gerardo Correas recalca que es, simplemente, «diferente». «Se mueve la sociedad, y por tanto se conforma una educación señala, «y vemos cosas que nos sorprenden, porque ahora todo va a velocidad ultrarrápida y estos cambios llevan a una complicada transición generacional».

Situaciones de cada día

Vayamos al día a día para tratar de evaluar el grado de buenos modales que conservamos. Quizá nos llevemos alguna sorpresa. El 90% asegura que da las gracias cuando le ceden el paso, cifra que baja hasta el 74,4% si hablan los más jóvenes.

Otras situaciones cotidianas: ¿cedes el asiento en el autobús o el metro si entra una persona mayor o impedida, o una mujer embarazada? El 74% asegura que sí se levanta para dejar su plaza al otro, el 59,9% cuando se trata de los preguntados de menor edad. ¿Consideras apropiado escuchar el móvil sin cascos cuando estás en un sitio público? El 81,4% no lo ve bien, y en esta cuestión no hay variaciones significativas según los segmentos de edad.

Cómo nos comportamos en el día a día

El 63,4% dice no a comer sin camiseta, el 75,8%saluda a los vecinos y el 71,2% usa los cubiertos de forma correcta.

Y si te encuentras a tus vecinos por la calle, ¿los saludas? El 75,6% sí lo hace. Aquí se produce una curva ascendente según avanzamos en la edad: el 49% de los más jóvenes, el 68% de los que tienen entre 30 y 44 años, el 81% de los que tienen entre 45 y 64 años, y el 93% de los de 65 años en adelante.

Algo parecido sucede a la hora de sentarse a la mesa y manejar los cubiertos de forma correcta. Poco más de la mitad (56,2%) de los jóvenes dice que sabe usarlos, pero el porcentaje sube hasta el 84% si responden los mayores.

¿Desigualdad también aquí?

Hasta aquí lo general. Porque una vez más salen a relucir los sesgos de género: si hablamos de cederle el paso a una mujer en una puerta por el hecho de serlo, o que sea el hombre quien pague la cuenta en el restaurante por eso, porque es hombre.

Gerardo Correas lo tiene claro: «Ante una puerta, dejo pasar al otro ya sea una mujer o un hombre». Y una vez más insiste en su apreciación sobre la evolución de la sociedad: «Hoy podría ser considerado machista dar un trato favorable a la mujer, porque ésta accedió al mercado laboral, y eso significó que se igualaba al hombre. Se ha modificado la relación social».

¿Esconden sesgos de género los buenos modos?

Los jóvenes creen que sí, lo contrario que los mayores.

Una vez más, depende de la edad que se tenga a la hora de responder si los buenos modales esconden determinados sesgos de género. El 68,5% de los mayores responden que sí, una cifra que desciende hasta el 46,3% cuando contestan los jóvenes.

Y, ay, a la hora de rascarse el bolsillo para pagar la cuenta, la mitad de los menores de 29 años considera que no es apropiado que el hombre invite a la mujer en una cita, mientras que sólo el 24,6% de los mayores de 65 opina lo mismo.

* Población: general mayores de 16 años. Ámbito: España. Técnica de recogida de información: a través del panel Sigma Dos by Trust Survey. Fecha de campo: 26 de mayo al 2 de junio de 2023. Muestra: 1.231 entrevistas. La muestra permite trabajar con un margen de error de +-2,4% para datos globales, con un nivel de confianza de 95% y el caso más desfavorable de variables dicotómicas con dos categorías igualmente probables (p=q=0,5).

Por una revolución moral

Un buenos días, ceder el asiento o guardar la compostura al volante son gestos que reconocemos como amables. Las formas modales edifican nuestras costumbres y, por ende, nuestros valores. Se trata de patrones de comportamiento provistos de principios éticos y que desempeñan un papel ineludible en la convivencia social. No obstante, que puedan ser deseables y adecuados no significa que sean incuestionables.

Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, nos hemos liberado de normas sociales que obstaculizaban las relaciones, impedían una flexibilización de los roles o nos disciplinaban hasta arrebatarnos la espontaneidad. Los avances sociales que han favorecido los derechos de las mujeres, el mal uso de la tecnología para deshumanizar al otro o la constante llamada al inconformismo como sinónimo de egoísmo también han venido a exterminar algunos de los modales más tradicionales.

Ya no se prevé que sea el varón el que pague la cuenta en una cita. La gran mayoría nos hemos olvidado de la importancia de abrir y cerrar una conversación en el mundo virtual. Hemos normalizado el ghosting, el orbiting y todos sus demonios. Y muchos de los que presumen de responsabilidad afectiva y ser buenas personas se dan permiso para tratar mal a los otros cuando no tienen un buen día.

Otro buen ejemplo sobre cómo determinados modales están en desuso lo encontramos en la política: las intervenciones irónicas que buscan humillar al rival premian sobre la defensa de las propuestas. Parece que los buenos modales y el civismo tienen un coste: no llamar la atención y en consecuencia, no aparecer en los titulares.

Necesitamos una revolución moral que los rescate, pero vinculada al civismo, la crítica social y exenta de todo autoritarismo. Y, por supuesto, que considere nuestro actual contexto de socialización, ese híbrido entre lo digital y lo físico.