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Salas de lactancia y guardería en los Juegos de París 2024: la 'otra victoria' de deportistas madres como Ona Carbonell

Estas Olimpiadas, las primeras paritarias de la historia, cuentan por fin con espacios destinados a las mujeres y sus hijos. La nadadora catalana, ya retirada, ha sido uno de los rostros que ha reivindicado la necesidad de facilitar la conciliación también en el deporte de élite.

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Imagen del cartel del documental 'Ona Carbonell. Empezar de nuevo'.
Imagen del cartel del documental 'Ona Carbonell. Empezar de nuevo'.Rakuten TV

Los Juegos Olímpicos de París 2024 son los primeros de la historia con salas de lactancia y guardería entre sus instalaciones. La medida busca favorecer que las deportistas madres puedan amamantar a sus hijos si así lo desean y compartir con ellos un espacio íntimo y tranquilo al margen del bullicio de la Villa Olímpica.

Esta acción va en consonancia con ese claim tan cacareado estos días sobre que las presentes Olimpiadas son las primeras de la historia completamente paritarias en cuanto a participación de hombres y mujeres. En el año 1900, las mujeres se estrenaron en esta competición de alcance planetario. Sólo eran 22. En esta ocasión, 5.250, el mismo número de féminas que de hombres.

La incorporación de estas instalaciones pensadas para las deportistas y sus hijos es el resultado de distintas acciones reivindicativas por parte de las mujeres, que han alzado la voz a propósito de las dificultades para conciliar en los Juegos Olímpicos en particular y en el deporte de élite en general.

Ona Carbonell y Tokio 2020

La deportista catalana y medallista olímpica en natación sincronizada Ona Carbonell ha sido uno de los rostros que más ha peleado por los derechos de las madres y sus bebés. En los anteriores Juegos celebrados en Tokio y atravesados por las particulares circunstancias de la pandemia del coronavirus, el Gobierno japonés impuso unas condiciones tan estrictas de estancia y movilidad en las instalaciones de la Villa, que Carbonell no pudo llevarse a su hijo Kai consigo.

Una de las consecuencias, según denunció ella misma, fue la interrupción de la lactancia materna a su bebé, que tenía en aquel momento 11 meses. Su hijo perdió el reflejo de succión durante la separación y Ona tuvo que dejar de amamantarlo. Este abandono no deseado motivó a la nadadora a publicar un vídeo que se viralizó sobre las dificultades de criar a su hijo y competir en unos Juegos Olímpicos.

Hoy, ya retirada, ha traslado su trinchera al ámbito institucional y es coordinadora de la Comisión de Maternidad y Deporte del Comité Olímpico Español. En 2022, además, cristalizó su causa con el documental Ona Carbonell. Empezar de nuevo (Rakuten TV), donde visibilizó las dificultades de las deportistas para desempeñarse al más alto nivel y ser madres al mismo tiempo. "La conciliación y la maternidad siguen siendo un tema tabú en el deporte. Si te fijas, cuántos futbolistas son padres y cuántas son madres", dijo en aquel momento a Yo Dona.

Y añadió: "La decisión de ir a los Juegos de Tokio fue muy dura, estuve todo el tiempo allí sacándome la leche para mantener la lactancia, aunque me avisaron del riesgo de que se cortase porque iba a tener mucho desgaste, o que mi hijo perdiera el reflejo de succión, cosa que ocurrió. Esto tiene que cambiar".

Allyson Fenix, detrás de la primera guardería

Ahora, en París, las salas de lactancia acondicionadas dentro de la propia Villa Olímpica sí van a facilitar que las madres que dan el pecho puedan continuar haciéndolo, con espacios próximos a los hoteles donde se alojan las deportistas. En clave internacional, otro rostro que ha reivindicado la necesidad de conciliar la participación en la competición y el cuidado de los bebés de las participantes ha sido Allyson Fenix, exatleta olímpica estadounidense y madre de dos hijos.

Ella, miembro de la Comisión de Atletas del COI, está detrás de la primera guardería disponible en unos Juegos, e insistió hace unos días en declaraciones a la cadena CBS, en la necesidad de quitarle quebraderos de cabeza logísticos a las madres deportistas: "Sabía lo difícil que es competir al más alto nivel después de haber tenido a mi hija. He querido ser la voz de las madres atletas y quitarles una preocupación, especialmente durante las competiciones. Este espacio es un lugar donde pueden jugar, alimentarlos y alejarse del ruido de la Villa Olímpica".

Estas instalaciones han sido muy bien recibidas y las redes se han hecho eco de la iniciativa pionera:

Otras deportistas, como la francesa Clarisse Agbegnenou, tricampeona mundial de judo, han publicado en sus stories entrañables imágenes compartiendo espacio con sus criaturas en plenas Olimpiadas:

La salud del bebé no se discute

A propósito de los riesgos de interrumpir la lactancia por separación entre una madre y un hijo, como le pasó a Ona Carbonell en los Juegos de Tokio, Inma Mellado, presidenta de la Asociación Española de Consultoras Certificadas en Lactancia Materna y monitora de la Liga de la Leche, explica: "Varía mucho de un bebé a otro, de su edad y del tiempo de ausencia. Un niño y su madre pueden estar separados 6 o 10 días y que no pase nada, pero al año siguiente, si se repite la secuencia, ese mismo niño ha podido olvidarse de mamar".

Ante la ausencia de reglas fijas, esta experta sí señala que es más probable que se pierda la lactancia a mayor edad del bebé. Y añade: "Cuando hablamos de un bebé menor de un año, cuyo alimento principal es la leche, esta separación forzada va en contra de la salud del niño y no hay discusión". Por eso, sostiene que "no tiene tiene sentido arriesgarse y alejarlos cuando se puede ser sensible a las necesidades de madres y bebés".

Para Mellado, la clave es que ser madre no es algo excepcional: "Esto va más allá de propiciar o no espacios. Se trata de entender que la maternidad es un momento normal en la vida de la mujer y por tanto lo es en la vida de la mujer deportista", concluye.