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Hace tiempo que Madrid es una capital mundial del fitness donde proliferan como setas centros y disciplinas de lo más variopinto. Cuando parecía que nada más podría sorprendernos llega al barrio de Salamanca el nuevo Abada Club: un gimnasio VIP de 2.000 metros cuadrados hasta con coworking. Es decir, permite entrenar de lujo mientras se teletrabaja, ¡sin excusas! Y no hay un gran grupo inversor extranjero detrás.
Jaime Gross, el director ejecutivo, y los cofundadores, Mariluz Campo y Pedro Olabarría, forman un trío de capital 100% español. La idea nace antes de pandemia, tras analizar el sector y comprobar que la opción de alta gama estaba poco desarrollada en España. "El low cost ha experimentado un notable crecimiento, consolidándose como una opción popular para quienes buscan instalaciones deportivas asequibles". Las dos principales cadenas son Basic-Fit, que supera los 200 gimnasios en España, y VivaGym, que se mantiene como operador más expansivo gracias a la compra de otros grandes nombres.
"En contraposición, el segmento de alta gama cuenta con los 21 centros de Metropolitan y el gigante David Lloyd Clubs, con siete". A la vez, los empresarios comprobaron cómo existía una fuerte tendencia al desarrollo de boutiques: estudios pequeños muy especializados en un determinado tipo de ejercicio, como Barre, Pilates Reformer, fitboxing...
SIN MASIFICACIÓN
Según sus cálculos y después de consultar muchos estudios, los usuarios quieren la mejor maquinaria para combinar fuerza y cardio, pero también disfrutar de estas experiencias de alta intensidad en comunidad. Y poder mejorar gracias al registro de la tecnología. "Juntamos todo en el mismo cóctel y este es el resultado: un gimnasio de 1.000 metros cuadrados solamente en sala con cinco boutiques que no están masificadas, porque permitimos muy pocos alumnos por aula".
Mientras en otros se meten hasta 60 bicicletas, frente a su inmensa pantalla de cine apenas hay una veintena de personas sudando la camiseta. "Ahora tenemos más concienciación por la salud, el público joven se ha incorporado con fuerza a los gimnasios y esto ha hecho que se acuda más veces en la semana y durante más tiempo. Esto se traduce en una masificación, donde uno no puede entrenar porque no hay suficiente espacio con el de al lado ni máquinas libres, especialmente en las horas críticas. Generalmente, hay muchas quejas".
INVERTIR EN SALUD
Ahora bien, la exclusividad se paga: las cuotas rozan los 200 euros mensuales y un low cost puede oscilar entre 15 y 20. Pero Gross cree que "ya no vemos la prevención en salud como un gasto, sino como inversión". Las duchas tienen más de dos metros de altura y hay secadores Dyson. Un estudio de arquitectura y diseño aporta calidez a través de la madera, convirtiendo la experiencia en lo más agradable posible. No se escatima en detalles. "La sala de boxeo está decorada con el grafiti de un artista, en la de Barre perfumamos con aromaterapia, el bootcamp tiene una gran amplitud y un juego de luces y sonido impactantes...".
Pero lo más especial es su servicio mensual BioAge, que evalúa la condición física hasta el punto de proporcionar una edad biológica (la que indica cómo está la salud, a diferencia de lo que marca el DNI). "Lo importante no es vivir muchos años, sino la calidad de esos años. Eso ahorra mucho dinero al sistema sanitario". Las máquinas, eGym y Matrix, están conectadas con inteligencia artificial y calculan los pesos automáticamente según la fuerza y progreso del usuario. Para situarse en la zona alta quieren tener a sus empleados satisfechos y salir de ese bucle de rotación constante al sentirse malpagados. "En sala siempre hay atención personalizada con un instructor cualificado".
Gross reconoce que acabó en el mundo del fitness por pura casualidad, pero se siente feliz de combatir el sedentarismo. "Me metí en una concesión. Soy ex consejero delegado de Viding y Abada es mi sueño. El gimnasio se está convirtiendo en un centro social, como antes lo era el bar. La diferencia es que pides una copa y te cobran un 10% de IVA y aquí seguimos en un 21% dedicándonos a mejorar la salud", critica el directivo, que predica con el ejemplo. "Combino fuerza y cardio cuatro veces por semana". Lo mejor de su día a día es seguir aprendiendo y el contacto humano. "Lo menos bueno es que un proyecto de esta envergadura, con una proyección de 10 gimnasios en los próximos cinco años sólo en Madrid, te resta mucho tiempo con la familia".
ABADA CLUB
- Calle del General Díaz Porlier, 8
- One Gym Club S.L. tiene una inversión prevista de 60 millones
- Planea 10 centros en Madrid en los próximos años
- 2.300 m2 y 20 trabajadores





