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Cuando se creó, en el año 2010, la Asociación de los pueblos más bonitos de España estaba compuesta por 14 municipios. Hoy, la integran un total de 122 localidades, entre los que se cuentan los tres últimos en adherirse a esta comunidad: Poza de la Sal, en Burgos, y La Fresneda y Linares de Mora, ambos en Teruel. Con ellos la red nacional sigue el camino del modelo galo de Les Plus Beaux Villages de France (Los pueblos más bonitos de Francia), pionero en este campo, con redes extendidas en países como Italia, Bélgica y Japón. Otros como Rusia, Alemania, Liechtenstein, El Líbano, Suiza y Portugal están creando nuevas asociaciones para destacar las bondades de estas localidades marcadas por su belleza y personalidad destilando, a su vez, historia y cultura a raudales.
Es el caso del trío de enclaves patrios que se acaban de proclamar oficialmente bellos. En el caso de La Fresneda, un pueblo con encanto medieval ubicado en la comarca turolense del Matarraña, considerada la Toscana aragonesa por la espectacularidad de sus paisajes y monumentos históricos. Allí, entre calles empedradas, palacetes con solera e iglesias barrocas, uno parece haber retrocedido en el tiempo hasta situarse en plena Edad Media.
En este sentido, Francisco Mestre, presidente de la Asociación de los pueblos más bonitos de España, ha destacado "el enorme valor patrimonial y arquitectónico del lugar, su respeto por las tradiciones y su capacidad para enamorar desde el primer paseo". Por su parte, el alcalde del municipio, José Ramón Gimeno, ha agradecido la implicación de todos los vecinos "en cuidar y proyectar un pueblo con identidad, historia y futuro".
Fomento del turismo
Con la incorporación a la asociación se busca promocionar a los pequeños municipios de nuestro país, preferentemente rurales, agrupados bajo una misma marca de calidad, a través de las acciones de promoción y eventos culturales que la red emprende tanto dentro como fuera de España. Así, se favorece el aumento del turismo sosegado y auténtico en la zona, promoviendo un mayor empleo de calidad, de forma que los viajeros puedan disfrutar al recorrer sus calles, degustar su gastronomía en los restaurantes locales y mezclarse con los lugareños.
Es lo que ofrece también el otro municipio turolense incluido en la asociación, Linares de Mora, ubicado esta vez en la comarca de Gúdar-Javalambre a 1.311 metros de altitud sobre el nivel del mar. Declarado Conjunto histórico-artístico y Bien de interés cultural, se trata de una pintoresca villa de origen árabe (la rescató de los musulmanes el rey Alfonso II en 1181) que debe su aspecto actual a la época medieval, lo que se vislumbra tanto en los restos de la muralla como en los portales, el castillo y sobre todo el trazado urbano. La población se asienta sobre una sobre una ladera rocosa, por lo que la disposición de las calles estrechas es laberíntica.
Faltaría hablar de Poza de la Sal, en la comarca burgalesa de Bureba, donde se asienta la localidad que vio nacer al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, a quien rinde homenaje entre pinares, campos de cereales y salinas. No en vano, estas últimas datan de la época romana, cuando llegaban a salir 100.000 kilos diarios de sal. Su casco histórico medieval, su castillo, sus murallas, su rica gastronomía o sus casas blasonadas son un extra que añadir a las rutas de senderismo que rodean la población.
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