LÍDERES
Premios Internacionales de Periodismo

Un periodismo de resistencia frente al caos y la mentira: "La credibilidad se construye el día que decides no retroceder"

EL MUNDO celebra la XXIII edición de los Premios Internacionales de Periodismo, en la que reconoció la independencia de Emma Tucker, directora de 'The Wall Street Journal', ante las presiones de la Administración Trump, y la valentía de Laurent Richard, fundador del consorcio internacional Forbidden Stories

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Cuenta el periodista francés Laurent Richard que en Forbidden Stories, el consorcio que fundó hace ocho años en París para salvaguardar y dar continuidad al trabajo de periodistas asesinados, amenazados o encarcelados, tienen lo que ellos llaman una safe box, una suerte de caja fuerte donde los periodistas pueden depositar sus investigaciones como si fueran preciados lingotes de oro. Unos 230 profesionales usan ese búnker a diario. El invento forma parte de la estrategia de su proyecto para blindar y proteger la información sensible en todo el mundo y, a la vez, para mandar un mensaje a los potenciales enemigos de la verdad: "Matar al periodista no matará la historia".

"Si un periodista cae, 50 se levantarán", advirtió este jueves de nuevo Richard, esta vez desde los ilustres salones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, convertidos por un momento en otra gigante safe box, un refugio para reivindicar el periodismo como ejercicio de resistencia colectiva en estos tiempos de desorden, caos e incertidumbre.

Aquí, bajo dos retratos de Felipe V y Fernando VI, se entregaron este jueves los XXIII Premios Internacionales de Periodismo de EL MUNDO. Los galardonados en esta edición fueron el propio Laurent Richard, reconocido en la categoría ‘Libertad de prensa’ por el compromiso de su red global de más de 300 periodistas para garantizar la información libre y posibilitar la identificación de criminales, la protección de reporteros y la denuncia de redes de corrupción, y la directora de The Wall Street Journal, Emma Tucker, reconocida en la categoría ‘Mejor labor periodística’ por su esfuerzo por mantener un periodismo equilibrado e independiente en un momento de dificultades y desafíos sobresalientes para la prensa en los imprevisibles Estados Unidos de Donald Trump.

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"No por casualidad, la degradación de las democracias coincide con las peores estadísticas de asesinatos o ataques a periodistas", destacó el director de EL MUNDO, Joaquín Manso, en el discurso con el que abrió una ceremonia a la que asistió, un año más, la Reina Doña Letizia. Estuvieron también presentes el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo; el presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; o el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, junto a Marco Pompignoli, presidente ejecutivo de Unidad Editorial, y Laura Múgica, directora general y consejera de la empresa editora de EL MUNDO.

La gala contó, además, con el patrocinio de las empresas AstraZeneca, Cellnex, Cunef Universidad, EY, Fundación la Caixa, Generali, Glovo, Marina de Empresas, Santander, Taboola y Telefónica.

Ante todos ellos, Manso reivindicó "el compromiso cívico" del periodismo frente a las injerencias de desinformación de "gobiernos autoritarios e industrias perversas", pero también de gobiernos democráticos abonados a "las mentiras y las estrategias de polarización".

"Las mentiras viajan a mayor velocidad que los hechos, y a una mayor velocidad se propagan los conflictos, las polémicas, el miedo y la ira", lamentó el director de EL MUNDO para recetar después como contrapoder el ejercicio periodístico de figuras como Richard y Tucker. "La información es moderación y estabilidad. Es claridad y esperanza para los ciudadanos. Es nuestra función social y nuestro servicio público".

"¿Qué influencer, qué algoritmo o qué nueva tecnología estaría dispuesto a arriesgar su libertad o su propia vida en el campo de batalla para contar la verdad?", se preguntó antes de reconocer "la audacia" de los dos premiados. "Forbidden Stories nos enseña que el periodismo no es solo contar lo que pasa, es impedir que el miedo imponga el silencio", aseguró sobre el trabajo del primero. "La credibilidad se construye el día que decides no retroceder en tiempos de polarización y de cinismo", defendió para rendir tributo al liderazgo de la segunda al frente de The Wall Street Journal.

"Los periodistas son asesinados en el mundo físico. Y en la vida digital, los hechos se ven ahogados por un torrente de mentiras"

Laurent Richard, fundador de Forbidden Stories

El acto, que contó con dos interpretaciones musicales de Daniel Oyarzabal, organista principal de la Orquesta Nacional de España, estuvo conducido por el periodista de EL MUNDO Antonio Lucas, que defendió también la necesidad de un "periodismo solvente" en estos tiempos "embrutecidos". "El mundo está más peligroso. La realidad es más incalculable. Y el futuro no tiene sitio porque el presente no está claro", dijo. "En este momento, el periodismo son los ojos necesarios, los oídos necesarios, el subtítulo necesario contra quienes apuestan por la oscuridad, la fuerza bruta, la violencia, los asaltos y el caos".

Lucas retrató a Emma Tucker y Laurent Richard como dos ejemplos precisos de que "el periodismo no es un arrebato, ni una forma de generar mundos paralelos, ni una red social, sino un modo de contar el aquí y el ahora contra el esfuerzo de aquellos que preferirían no darlo a conocer" y aseguró que los premiados en esta vigesimotercera edición son la certeza de que en este oficio "entender la realidad, por atropellada que sea, por amenazante que sea, por malversada que esté, y saberla interpretar con rigor es el único camino fiable". "En ese camino -explicó- hay quien se deja la vida".

Recordó después Joaquín Manso que los Premios Internacionales de Periodismo de EL MUNDO nacieron como tributo a la memoria de los periodistas José Luis López de Lacalle, asesinado por ETA en 2000, Julio Anguita Parrado, que murió al ser alcanzado por un misil en Bagdad en 2003, y Julio Fuentes, asesinado mientras cubría la Guerra en Afganistán dos años antes.

Laurent Richard (Villefranche de Rouergue, 1976) se acordó después de las víctimas del ataque terrorista a la revista satírica francesa Charlie Hebdo hace justo 11 años y un día y añadió después a esa lista nombres como los de Jamal Khashoggi, Daphne Caruana Galizia, Viktoria Rochyna, Hamza al Dahdou... y tantos otros periodistas eliminados porque intentaron informar al mundo. "En los últimos dos años, más de 200 periodistas han sido asesinados en Gaza. Y en todo el mundo, más de 800 periodistas han sido asesinados en la última década", denunció el periodista francés, alarmado por la normalización de los crímenes contra periodistas y la impunidad de sus ejecutores. "En el 90% de estos asesinatos, los asesinos nunca han sido llevados ante la justicia".

De las firmas de Forbidden Stories han salido investigaciones como The Pegasus Project, que destapó una red de espionaje a periodistas, políticos, activistas y empresarios; The Daphne Project, que culminó el trabajo de la periodista de investigación maltesa Daphne Caruana Galizia, asesinada tras rastrear la corrupción en su país; o Story Killers, sobre la poderosa industria de la desinformación en todo el mundo.

"Hoy en día, el periodismo está siendo atacado en dos frentes", explicó Richard. "Los periodistas son asesinados en el mundo físico. Y en la vida digital, los hechos se ven ahogados por un torrente de mentiras. La desinformación no es casualidad. Es una industria. Y contra esa industria, solo puede funcionar una respuesta colectiva".

"En la era de los llamados hechos alternativos, el mundo no necesita más ruido; necesita más claridad, necesita más fuentes confiables"

Emma Tucker, directora de 'The Wall Street Journal'

"El orden internacional basado en reglas que una vez dimos por sentado se está destruyendo. Operamos en un panorama donde el auge simultáneo de la desinformación y la disminución de la confianza en los medios han creado una tormenta perfecta", había radiografiado antes en la misma línea Emma Tucker durante el discurso de agradecimiento de su galardón. Lo hizo en un perfecto castellano -"oxidado", dijo ella-. Y quiso dedicar su premio a la redacción de The Wall Street Journal en Nueva York. "Una redacción que está agotada, pero que también está entusiasmada", admitió. "Nunca ha habido un momento de mayor trascendencia para ser periodista".

Tucker (Londres, 1966) comenzó su carrera en el Financial Times. Tras ser redactora y corresponsal internacional, se hizo cargo del suplemento del fin de semana del diario de origen británico. En 2007, se incorporó a la compañía News Corp, y ocupó diversos puestos antes de ser nombrada directora de The Sunday Times, la primera mujer al frente del periódico en más de un siglo. Dos años después hizo añicos otro techo de cristal y se convirtió en la primera mujer al frente del equipo de The Wall Street Journal. Hoy, su diario puede presumir de contar con casi cinco millones de suscriptores y de un prestigio a prueba de pleitos, bulos y astracanadas. El pasado verano, el presidente de EEUU, Donald Trump, demandó al periódico, al que reclama una indemnización de "al menos 10.000 millones de dólares", por las informaciones que le vinculaban con el Caso Epstein.

"En la era de los llamados hechos alternativos, el mundo no necesita más ruido; necesita más claridad, necesita más fuentes confiables de noticias e información", proclamó Tucker. "El periodismo se describe a menudo como el primer borrador de la Historia. Pero hoy, creo que es algo más. Es el ancla. Cuando el suelo se mueve bajo los pies de nuestros lectores, nuestro trabajo es proporcionar el terreno firme de los hechos verificados y el análisis valiente", aseguró la periodista, comprometida a seguir informando "sin miedo ni favoritismos". "Si bien las reglas del viejo mundo pueden estar cambiando, el valor fundamental de la verdad es absoluto".

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Tras la entrega de los galardones, dos esculturas en forma de espiral del artista Martín Chirino, los dos premiados disfrutaron de una breve visita guiada a la colección del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y se fotografiaron frente a un autorretrato de Francisco de Goya.

Una hora antes, Joaquín Manso había recurrido también al genial pintor aragonés para poner en contexto el tiempo que atravesamos. "De todos los Caprichos de Goya, con seguridad el más conocido es el número 43, El sueño de la razón produce monstruos, que podría ser una alegoría de este momento histórico", dijo. "Como cuando Goya dibujó ese grabado, nuestras sociedades se están reorganizando conforme a nuevos valores. Vivimos en pleno proceso de destrucción creativa. También el periodismo debe decidir qué quiere ser en esta era: si un actor más de la confusión o la institución que ayuda a recomponer el mundo común y contribuye a integrar en el tiempo que llega lo mejor de nosotros mismos. Es la hora, de nuevo, del despertar de la conciencia".