LÍDERES
Premio Internacional de Periodismo de EL MUNDO

Emma Tucker: "Los periodistas deben explicar lo que está pasando y dejar de pensar que nuestro trabajo es generar polémicas"

La directora de 'The Wall Street Journal' ha sido galardonada con el Premio Internacional de Periodismo de EL MUNDO a 'Mejor Labor Periodística': "Informamos con firmeza sobre lo que está haciendo Trump y las consecuencias, pero sin catastrofismo"

Emma Tucker: "Los periodistas deben explicar lo que está pasando y dejar de pensar que nuestro trabajo es generar polémicas"
Actualizado

Emma Tucker comenzó su carrera en Financial Times. Tras ser redactora y corresponsal internacional, tomó las riendas del suplemento del fin de semana del diario de referencia en Europa. En 2007, se incorporó a News Corp, y ocupó diversos puestos antes de ser nombrada directora de The Sunday Times, la primera mujer al frente del periódico en más de un siglo. Dos años después dio un salto al otro lado del Atlántico para repetir proeza en The Wall Street Journal, un transatlántico con casi cinco millones de suscriptores y con un pleito en los tribunales, después de que Donald Trump la atacara personalmente y denunciara al diario pidiendo 10.000 millones de dólares por sus informaciones sobre el Caso Epstein y los vínculos del presidente de EEUU con el financiero.

Trump lleva menos de 12 meses en la Casa Blanca, el 2026 lleva apenas una semana, y es imposible estar al día. Son demasiadas cosas, demasiado deprisa, de una importancia demasiado alta.
Tuve exactamente esta conversación esta mañana en nuestra reunión hablando de todo lo que ha sucedido desde el 1 de enero. Empezó con una noticia sobre drogas en Sudamérica. Luego pasó a una operación militar, un cambio de régimen y ahora parece que todo tiene que ver con la bajada del precio del petróleo. ¿Cómo se lo explicas a los lectores? ¿Cómo les ayudas a entenderlo? La verdad es que ninguno de nosotros sabe realmente cuál es el plan general de esta Administración ni dónde terminará esto. Y por eso creo que todo lo que se puede hacer en un momento como este es informar rigurosamente de los hechos y aportar nuestra experiencia para intentar darle sentido. Hay muchísimo ruido en las redes sociales. Lo sabemos, pero cuando se trata de fuentes confiables, como EL MUNDO o el WSJ, nuestra responsabilidad es la de brindar información confiable, incluso si nada tiene mucho sentido. En un momento como este, navegar por las noticias es realmente complicado y siempre tengo el temor de que nos estemos perdiendo algo en este diluvio infinito de noticias. Siempre me acuesto pensando si no nos estamos perdiendo la big picture, la imagen completa. Hay que tener flexibilidad para cubrir estos eventos enormes, pero también profundidad para dibujar lo que realmente está sucediendo.
El problema es que no hay sólo un diluvio constante de noticias, sino de 'big pictures'. Sí, hace 20 años teníamos un debate sobre intervenciones en el extranjero, el petróleo, democracia y 'nation building'. Pero ahora tenemos el fin de la historia, un choque de las civilizaciones, el fin de la democracia, el fin del orden basado en reglas, de Bretton Woods, del siglo XX, del derecho internacional, de las alianzas, de la OTAN...
Y no olvidemos los enormes avances tecnológicos, que cambiarán nuestra forma de trabajar y de operar en la sociedad. El mercado laboral, cambios geopolíticos, tecnológicos y económicos enormes. Sin olvidar los problemas con el clima, cambios científicos y atmosféricos. Es un desafío para los medios de comunicación, porque cuando se están produciendo tantos cambios, y todo es tan trascendental, como bien dice, ¿cómo se puede culpar a la gente por leer novelas, ver películas de Disney, programas de cocina o paracticar un scroll infinito? La gente quiere cuidar su salud mental. Así que, como medios de comunicación, deberíamos reflexionar con mucho cuidado sobre cómo contamos estas historias.
¿Cómo contamos que quizás estamos ante el inicio del fin de la OTAN?
La preocupación por el futuro de la OTAN es totalmente comprensible. La primera ministra danesa ha dicho que si se produjera un ataque de EEUU contra Groenlandia eso significaría el fin de la Alianza. Hace seis meses habríamos dicho que era una exageración, lenguaje hiperbólico de Trump, pero ahora sí parece una posibilidad. Hoy en la redacción nos preguntábamos quién es un aliado hoy en día. Si recordamos los grandes acontecimientos que conmocionaron al mundo a finales de los 80, como la caída del Muro de Berlín, las crisis financieras y demás, fueron grandes acontecimientos, pero las líneas divisorias estaban claras. En 1989, cuando cayó el Muro, estaba muy claro quién estaba en cada lado, qué pensaba cada parte, quiénes estaban juntos. Y lo mismo con el 11S. Mientras que ahora parece que todo, todos, todo tipo de alianzas y líneas están cambiando, lo cual para los europeos evoca lo que ocurrió antes de la Primera Guerra Mundial. Y también, en cierto modo, antes de la Segunda Guerra Mundial. Así que creo que es totalmente comprensible que la gente se preocupe por el futuro de la OTAN, y más ahora, en la última semana, que a finales del año pasado. Los acontecimientos en Venezuela realmente lo han acelerado todo.

"Trump es un presidente de enorme trascendencia. Informamos con firmeza sobre lo que está haciendo y las consecuencias, pero sin catastrofismo"

Con esta Administración y este presidente, es muy difícil establecer fronteras, líneas rojas. ¿Qué considera hiperbólico y qué no? Tenemos a políticos y analistas que dicen que EEUU no tendrá elecciones libres y competitivas en 2026 o 2028. Algunos hablan ya de un régimen autoritario, una monarquía absolutista.
Creo que hay mucha exageración, y una de ellas es sugerir que Estados Unidos se encamina hacia una especie de dictadura, porque, al final el país tiene la historia de democracia más sólida, y hay muchísimos estadounidenses que aún creen firmemente en la Constitución, en las instituciones... El país está a punto de celebrar su 250 aniversario. Creo que todos deberían tomarse un respiro. Creo que se celebrarán las elecciones de mitad de mandato con normalidad. Estados Unidos sigue funcionando de maravilla en muchas cosas y la economía es sólida. Es fácil, cuando no estás en Estados Unidos, asustarse mucho por lo que está sucediendo, porque es muy inesperado e inusual, pero creo que la gente debería mantener la calma.
¿Cree de verdad que los pesos y contrapesos están funcionando?
Bueno, el sistema legal sí. Mucha gente ha criticado al Congreso por no adoptar una postura firme y sin duda hay críticas al exceso de poder ejecutivo o su extralimitación, por así decirlo, pero el sistema sigue funcionando. Desde luego la prensa sigue haciendo su trabajo. En cierto modo, Trump es un presidente increíblemente transparente y no se le puede culpar por el acceso. Ha habido algunas fluctuaciones en las instituciones, pero no se han visto socavadas, y se han puesto a prueba. Creo que el Congreso y el sistema judicial también están siendo puestos a prueba, pero creo que, hasta ahora al menos, es demasiado pronto para darlo por perdido.
Dice que los periodistas están haciendo su trabajo, y es cierto en cuanto a ser críticos con la Administración. Pero algo estamos haciendo mal si contando todo lo que ocurre no hay consecuencias prácticas. Antes los medios parecían tener más poder fiscalizador. Ahora no. Este presidente dice abiertamente muchas cosas y no pasa nada.
Quizás tengamos que reflexionar sobre nuestro papel. Nuestro deber es informar a la gente. Tradicionalmente hemos sido observadores de lo que sucede, no participantes. Ser observadores significaba asegurarnos de informar a la gente sobre las decisiones que se tomaban en su nombre, explicar cómo se hacía, arrojar luz sobre información que la gente no quiere que se haga pública para que puedan sacar sus propias conclusiones. Nosotros hemos hecho muchos reportajes analizando algunas de las conexiones e intereses que subyacen a muchas de las decisiones que Trump está tomando. Con eso, los ciudadanos pueden escoger si escandalizarse o simplemente encogerse de hombros, pero nuestro deber es informar. Trump nos ha obligado a reflexionar. Un buen ejemplo de ello fue la conferencia de prensa con Mamdani, el alcalde de Nueva York. La prensa hizo lo que siempre hace: intentar crear tensión, una especie de fricción entre ellos recordando por ejemplo al presidente que Mamdani le había llamado fascista. Antes, eso habría sido muy incómodo, y todos habrían esperado a ver qué decía el presidente. Pero él simplemente se río y respondió: "Me han llamado cosas peores. No importa". Y eso desarmó al periodismo, porque a Trump no le importó. En lugar de buscar siempre conflictos, los periodistas deberían esforzarse más por explicar lo que está pasando y dejar de pensar que es nuestro trabajo generar las polémicas. Eso es lo que hacen las redes sociales y con mucho éxito. Las redes sociales generan conflictos constantemente. Nuestro trabajo debería ser informar a la gente sobre lo que está pasando para que puedan tomar decisiones informadas. Y comprender realmente la naturaleza de la Administración.
Hasta qué punto cree que su reflexión está condicionada por una especie de sesgo del superviviente. El 'WSJ', como el 'Financial Times' o 'The New York Times', tienen millones de suscriptores, miles de periodistas y les va bien, pero la prensa local está desapareciendo en EEUU y muchos medios sufren en todo el planeta.
Nosotros lo estamos haciendo bien y nos va bien, pero siempre le digo a la redacción que el entorno es desafiante y nos afecta mucho. Crecer en un negocio de suscripciones en el mundo en el que vivimos es realmente difícil. Tenemos suerte y lo entiendo, pero no es que seamos complacientes. El desafío para los proveedores de noticias es que hay un apetito por ellas, pero la gente se ha acostumbrado a consumirlas de diferentes maneras. Yo creo que nos dicen que les importan las noticias, que seamos honestos, los hechos, que quieren tener medios de comunicación independientes que puedan exigir cuentas a los gobiernos. El colapso de los medios locales es una historia muy trágica, pero, para ser un poco más optimista, creo que habrá un futuro en el que se puedan gestionar redacciones locales de forma mucho más económica. Algunos trabajos que antes realizaban los humanos ahora los realiza la IA. Ahora contamos con un equipo de noticias pequeño y ágil que se centra en las noticias locales. Creo que tiene toda la razón al destacar los desafíos, pero también creo que hay oportunidades de cara al futuro. Y debemos tener en cuenta que las nuevas audiencias no esperarán noticias diferentes. No solo quieren leer, sino un periodismo visualmente sofisticado. Así que creo que el entorno es desafiante, pero también emocionante, porque depende de nosotros encontrar maneras de llegar a las audiencias y mantener su interés.
¿De todo lo que está pasando, qué es importante, qué es ruido y qué es un desafío casi existencial?
Independientemente de lo que se piense de Donald Trump y sus métodos, o su estilo de gobernar, está absolutamente claro que es un presidente de enorme trascendencia. No cabe duda de que pasará a la historia como un presidente muy, muy trascendental. Nosotros estamos informando con firmeza sobre lo que está haciendo y las consecuencias de lo que hace, pero estamos tratando de no ser catastrofistas. Los lectores pueden serlo si quieren, pero ese no es nuestro trabajo. Debemos asegurarnos de brindar a la gente la mejor información posible. Hay días en los que parece que todo lo que creíamos, que todo lo que dábamos por sentado, es pasado. Que todo en lo que confiábamos está sujeto a discusión, en la mesa de negociación. Y precisamente por eso, cuando te mueves en un mundo así, debes tener mucho cuidado de no desviarte por el mal camino ni juzgar demasiado rápido. Eso no quiere decir relativizar, fingir que es lo de siempre o que no está pasando algo grave o peligroso.
Y eso siquiera sin hablar de la revolución tecnológica y el poder y el impacto de unos pocos tecno gurús, dueños de redes sociales y con más influencia y alcance que cualquier medio.
Podríamos haber dedicado la entrevista entera a ello y quedarnos cortos. Sin importar los cambios geopolíticos, la rapidez con la que la IA está afectando al mundo y la cantidad de riqueza que se está generando es increíble, más que notable. Desde un ángulo es una historia de enorme éxito. Por otro lado, creo que este año se verá la tensión entre el deseo de avanzar con los avances tecnológicos y la necesidad de implementar algún tipo de barreras. Incluso dentro del movimiento Maga existe una cierta división entre quienes dicen: "No podemos regular porque China se adelantará", y quienes dicen: "Sí, pero debemos asegurarnos de proteger a los niños o a los vulnerables". Por eso creo que este año en Estados Unidos se hablará más de la libertad, de si se les da o no, a los barones tecnológicos, que no dejan d acumular riqueza y cuota de mercado. Recuerda a épocas anteriores, con los robber barons, los grandes magnates industriales.