COLUMNISTAS
Los 40 y tantos golpes

De Miguel Bosé a Eduardo Casanova: cómo el virus del sida detecta a los de Podemos y a los de Vox. ¿O no?

Bosé tuvo que salir en 1992 a desmentir en 'prime-time' televisivo que se había muerto de sida, mientras que Casanova afirma que tiene VIH en redes sociales. Tampoco hemos cambiado tanto

De Miguel Bosé a Eduardo Casanova: cómo el virus del sida detecta a los de Podemos y a los de Vox. ¿O no?
ÁNGEL NAVARRETE
Actualizado
Audio generado automáticamente con IA

«En el último mes, como muchos de ustedes habrán oído muchas veces, se ha especulado de forma importante de un tema que ha dado mucho que hablar. Se han desatado serios rumores, muy importantes rumores, sobre el estado de salud de Miguel Bosé », dice Mercedes Milá, enfocada en un primer plano, al comenzar la emisión. «No sé si darte las buenas noches o qué darte porque verdaderamente mucha gente quería comprobar que estabas vivo y sobre todo dar la cara».

Bosé, visiblemente enfadado, desmintió mediática y biológicamente la patraña. No tenía ninguna intención de morirse.

El 16 de noviembre de 1992 el famoso cantante tuvo que declarar ante toda España como jurado de entonces 39 millones de almas sin piedad que no tenía sida. Y lo que es aún más extraordinario: confirmar que estaba vivo.

El primer caso de sida en nuestro país data de 1981, más de una década después la sociedad había pasado de desconocer todo sobre la enfermedad a temerla. Un miedo basado en el desconocimiento de cómo se trasmitía que llegó a justificar un estigma indigno sobre las víctimas que la ciencia nunca corroboró. La culpa fue del gobierno, de los medios y también de muchos sanitarios que no estuvieron a la altura y fomentaron prejuicios carentes de rigor científico.

Ayer, el director y actor Eduardo Casanova anunció que tenía VIH y que va a rodar un documental sobre el tema producido por Jordi Évole. Por fortuna ser seropositivo no es ya sinónimo ni antesala de muerte, si bien tampoco resulta ninguna tontería -quienes frivolizan con ello y van por ahí sin preservativo pensando que una pastilla mágica cura todo son sencillamente idiotas- porque genera a largo plazo problemas de salud importantes. Por desgracia, tampoco nadie habla hoy del VIH ni del sida (las infecciones que sufre una persona cuando el virus ya ha desmantelado su sistema inmunitario) a pesar de que en los últimos años las cifras de nuevos seropositivos en España son preocupantes. Es un tema que para los periódicos y las tertulias está demodé.

Este chico que es de lengua larga, que cabrea a mucha gente cuando habla de política, resulta que ha dicho algo importante:

«Hoy rompo este silencio tan desagradable y doloroso después de muchísimos años. Un silencio que guardamos y sufrimos muchísimas de las personas con VIH. Lo hago CUANDO YO QUIERO. CUANDO YO PUEDO. LO HAGO POR MÍ, pero deseo que esto pueda ayudar a más gente. Lo hago a mi manera, a través del cine, que es mi forma de comunicarme». Casanova añade que «pese al miedo y la incertidumbre», se encuentra «profundamente feliz» por compartir su realidad.

Da igual lo que haya dicho Casanova en el pasado y desconozco si su carrera tiene interés, soy un indocumentado, pero leo en redes sociales que hay gente que opina sin sentir vergüenza sobre una supuesta desaforada vida sexual como causa de su estado y que incluso muestra alegría por lo que le ha sucedido. Me temo que hay gente que en España hay gente que cree que los virus votan a Podemos o a Vox.

Miguel Bosé tuvo que acudir al primetime para desmentir y Eduardo Casanova acude a las redes para afirmar. Tampoco han cambiado mucho las cosas.

Un abrazo para él.