CARTAS AL DIRECTOR

Cartas al Director

"La UE ha despertado de un cómodo sueño en el que estaba protegida por un socio que ahora la abandona"

Los lectores de EL MUNDO reflexionan sobre la necesidad de aumentar el gasto en Defensa tras la retirada del paraguas de seguridad estadounidense

Retrato que funde las caras de Trump y Putin en San Petersburgo.
Retrato que funde las caras de Trump y Putin en San Petersburgo.Dmitri LovetskyAP
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Aumentar el gasto militar para proteger a Europa

Sr. Director:

Después de ver la actitud del presidente Trump en relación a Ucrania y a Europa, la UE despierta del sueño cómodo en el que estaba protegida por un socio que ahora la abandona. Sin tiempo que perder se multiplican las reuniones de los Estados miembros para aumentar el gasto en defensa de manera urgente. España lleva décadas recortando en este capítulo, cuando la realidad es que cuesta mucho dinero preparar al ejército para defender a sus ciudadanos y garantizar su seguridad y libertades. Ahora entran las prisas ante la urgencia del aumento en gasto militar que imponen la OTAN y la UE. Este incremento no sólo debe orientarse a la inversión en armas y equipos; también tendrá que ir a mejorar las retribuciones de los militares porque de poco servirá tener misiles hipersónicos, drones o submarinos si no hay quien los maneje. A día de hoy hay una fuga constante a otros cuerpos de seguridad y a empresas civiles por la enorme diferencia salarial. Ya pueden espabilar nuestros gobernantes y tomar las decisiones correctas. El tiempo apremia. Agustín Aznar Sánchez (Zaragoza).

El negocio de la Defensa y la guerra

Sr. Director:

Si algo caracteriza a algunos políticos que viven al amparo del PSOE es la facilidad con que hacen de la necesidad virtud, aprovechando para enriquecerse ante cualquier desgracia. A esto lo llaman resiliencia, que suena sofisticado. Bastan como ejemplos recientes los negocios realizados al cobijo del Covid con las mascarillas y otros productos sanitarios. Por eso ahora es inquietante calibrar la ingente cantidad de millones de euros que supondrá montar un ejército de la UE, dado que los que hasta ayer predicaban un furibundo pacifismo se nos presentan hoy con un repentino ardor guerrero. Confiemos en que no se lucren a costa de la vida de ningún soldado español. Miguel Á. Loma Pérez (Sevilla).

Lecciones de financiación

Sr. Director:

España está a punto del colapso. No hay fondos para asistir a una inmigración cada día más creciente. La seguridad social sobrevive endeudada. En educación sólo hace falta mirar los informes PISA. No se crea industria y ni nuestro agro ni nuestra pesca son ni la sombra de lo que fueron. La deuda nos ahoga y, para colmo, la patronal catalana da lecciones de financiación autonómica aconsejando un modelo federal como el alemán, que da el país por desarticulado. Hay que diagnosticar las enfermedades para buscar remedios urgentes. Roberto Bermejo Cuadra (Barcelona).

Una distopía feliz

Sr. Director:

Tras leer Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, creo que nos estamos acercando como sociedad a esa distopía. En el libro, los protagonistas se encuentran enfrascados en una rutina de sexo, consumismo y drogas y son completamente felices. Felices en un mundo en el que no hay libertad, aunque todos estén haciendo exactamente lo que quieren, al haber sido educados en el condicionamiento. Es decir al habérseles impuesto un modo de pensar y de actuar que les ha convertido en fotocopias. No se plantean por qué hacen lo que hacen, una actitud clave para gozar de felicidad real. Tenemos que empezar a alejarnos de esta distopía feliz y comenzar a formar a personas críticas (lo conseguiremos dejando un mayor espacio al diálogo), que sepan lo que quieren y que entiendan, sobre todo, por qué lo quieren. Inés Arroyo Castelló (Madrid)