Para ilustrar el Jornal de hoy de ayer hemos plagiado Abandono de cuerpos, de Leonardo Giovannini, obra que hace referencia al texto del mismo título de James Ellroy, incluido en el volumen Ola de crímenes (como se sabe, Ellroy es el autor vivo que más se parece al diarista; al menos, cuando aquel escribe no-ficción). Abandono de cuerpos es un metatexto: habla de Mis rincones oscuros, aunque aquí deja de lado otros aspectos autobiográficos y se centra en la investigación de Ellroy para descubrir al asesino de su madre. Geneva Hilliker Ellroy fue asesinada en 1958. Ellroy emprendió la investigación en 1994, ayudado por el policía retirado Bill Stoner; la escena de Ellroy revisando el expediente de la investigación con Stoner no es muy diferente de la del diarista junto a Margarita.
En nuestra versión, el diarista escribe frente al portal 18-22 de la calle Robí. Hemos cambiado algunos elementos del original: el fondo y el protagonista (la verdad es que solo han quedado las manos y la libreta, ¡pero en el original había un hombre escribiendo, así que cumplimos el contrato!). El diarista piensa: nadie sabe. Ahora bien, es evidente que alguien sabe, aunque sea un nadie: el asesino. Saber es su condena. Por lo tanto, no hay que descartar que confiese para librarse de ella. Pero no lo hará, porque es una condena suave comparada con la cárcel y la vergüenza. Paradójicamente, por eso duele.
(Terminado el lunes, veintinueve de diciembre, la rehostia de tarde.)

