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Daniel Domínguez lleva varias décadas al mando del Danny's Jazz, un bar-pizzería ubicado entre Puerta de Hierro y barrio del Pilar, más concretamente en la calle Doctor Ramón Castroviejo, 63. Aunque es madrileño de acogida, nació en Venezuela en 1962. No obstante, su relación con España viene de largo. En 1987 Dani se afincó en Madrid, cuando contaba con 25 años. Aunque su idea original era irse a Miami, no pudo entrar en Estados Unidos, así que se decidió por la capital de España.
Nada más llegar, nuestro protagonista se "quedó enganchado" con Malasaña. "Me gustó un montón y empecé a trabajar en el Manuela [San Vicente Ferrer, 29]", recuerda. "Yo venía de una Venezuela violenta y cabrona y en Malasaña había buen rollo, aunque también era un poquito cabrona. De hecho, fue la peor época, cuando estaba inundada de heroína. Además, recuerdo al concejal Matanzos, que por entonces cerró muchos locales del barrio".
En la Malasaña de la época había muchos locales pequeños de blues y jazz, algo que atrajo su atención. Sin embargo, los referentes absolutos para Dani fueron el Whiskey Jazz (en Diego de León), La Coquete Blues Band (en Arenal) y otro local muy pequeño llamado el Madrid Jazz (en la zona de Malasaña). "De ahí viene lo del Danny's Jazz", confiesa él.
Tostas y cerveza
Tras pasar dos o tres años trabajando en hostelería como empleado, decidió montar un bar cerca del actual Danny's Jazz (de hecho, en la misma calle, a una distancia de unos dos o tres números). Se llamaba Josni, de José y Nieves, una pareja de gallegos que fueron sus dueños originales. El actual local del Danny's Jazz, en Doctor Ramón Castroviejo, estaba ocupado previamente por La Tostadería.
"Contaba con cerveza de importación, música bajita (pop-rock nacional) y tostas", comenta él. Dani tomó las riendas del negocio en 1994. Siguió con la cerveza de importación, también con las tostas, pero cambió la música a jazz y funky.
El Madrid bohemio
Transcurridos algunos años, la música predominante pasó a ser el blues, y hasta el día de hoy. Tras montar Il Consiglieri, un restaurante italiano en diferentes puntos de Madrid, Dani incorporó en 2005 un horno de pizzas en el propio Danny's Jazz.
"Hasta entonces, aquí se comían tostas, patés y quesos, tablas de ibéricos, de ahumados, lo que estaba de moda por aquel entonces en el Madrid bohemio. Eso era muy común en Malasaña, Chueca, La Latina y Huertas. También poníamos velas. Era un rollo muy retro, muy Malasaña", recuerda.
Yonkis de Pitis
En los 90, frente al Danny's Jazz había un poblado gitano y otro de magrebíes. En el más cercano varias familias vendían heroína. Esto suponía un problema, puesto que cuando la policía actuaba sobre otros poblados, más concretamente en Pitis, se generaban grandes colas de heroinómanos en torno al poblado vecino al Danny's Jazz. Esto no es de extrañar, ya que este tipo de guetos operan como vasos comunicantes.
"Al no poder ir a Pitis, el siguiente rincón del norte de Madrid donde pillar era este", rememora. A pesar de todo, los toxicómanos trataban de no molestar a personas ajenas al poblado, siendo muy conscientes de cuáles eran los espacios en los que eran bienvenidos y cuáles no. Según el propio Danny: "He de decir que esa gente bastante desgracia tenía y pasaban de largo. No solían molestar a la clientela ni nada por el estilo". Desde entonces, no obstante, el barrio ha cambiado por completo.
Bar de noche
A nivel de popularidad, Danny's Jazz siempre ha representado un referente de la "noche tranquila", como lugar en el que cenar y tomar una copa con los amigos. Entre su clientela, de hecho, es común encontrarse con personas de todas las edades. "Siempre estuvo lleno", comenta Dani. "No fue presa de grandes fluctuaciones. La única se da en verano cuando montamos la terraza, lo cual nos permite poner muchas más mesas". El día apenas lo trabajan, o, al menos, no es su punto fuerte. "Es un local que tiene una impronta bestial de la noche", sentencia Dani.
Esto parece deberse a los orígenes del propio negocio, que tomó como inspiración los locales nocturnos del centro de la ciudad. En ese sentido, Danny's Jazz cuenta con dos partes, una de mesas y otra con barra, que están explícitamente señaladas, aunque ambas integradas en un mismo espacio. Antaño, el local contaba con unas lonas de paracaidista que colgaban del techo y que fueron retiradas por peligro de incendios. Con todo, se conservaron los tonos oscuros, la madera preponderante y varios arcos en torno a la barra.
Aunque el Covid fue muy perjudicial para los varios negocios de su dueño, el Danny's Jazz logró mantenerse en pie. Hoy Dani quiere crear un obrador de pizzas para lograr que el producto llegue cuanto antes en lo que concierne al take away.
Para finalizar diremos que la especialidad del Danny's Jazz son las cervezas de importación y las pizzas (de masa extrafina), también la noche, como comenta su dueño. Si son estos elementos objetos de su interés, pues, no dude en pasarse por el local un día de estos.

