MADRID
Transportes

La red ferroviaria de Madrid duplica sus incidencias en dos años, de 710 a 1.521: "Tras tanto abandono se requiere una mayor inversión"

Cercanías registra ya 70 notificaciones en lo que va de enero y las líneas más afectadas en 2025 fueron la C-4, la C-8 y la C-5

Pantallazo de un vídeo de un incidente en Atocha en 2024 que obligó a los viajeros a bajar de un tren averiado.
Pantallazo de un vídeo de un incidente en Atocha en 2024 que obligó a los viajeros a bajar de un tren averiado.EM
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El accidente de Adamuz, en el que el choque entre dos trenes de alta velocidad ha causado al menos 42 muertos, y el descarrilamiento de anoche en Barcelona avivan el debate sobre el estado del sistema ferroviario en nuestro país. El corazón de esa red, Madrid, es habitual protagonista de sucesos e incidentes que, a pesar de quedar muy lejos de la gravedad vista esta semana en Córdoba en el peor siniestro de la alta velocidad española, dan prueba de la situación que atraviesa el ferrocarril español, con el Cercanías en el ojo del huracán político desde hace años.

El número de incidencias registradas en la red de Cercanías madrileña, desde retrasos y cancelaciones hasta descarrilamientos y bloqueos de túneles, ha aumentado notablemente en los últimos años. En 2019 se contabilizaron 448. Una cifra que se estabilizó durante los años de la pandemia -351, en 2020; 447, en 2021, y 375, en 2022- pero que a partir de 2023 se ha disparado: si en 2023 se notificaron 710 incidencias, la cifra se elevó en 2024 hasta 1.014 y en 2025, hasta 1.521. De éstas últimas, 322 respondían directamente a averías del material móvil, y 597 estaban relacionadas con las instalaciones ferroviarias.

Datos que no hacen más que aumentar, ya que en los 20 primeros días de enero de este año se han contabilizado 70 incidencias, 12 más que en todo el primer mes del año anterior. Los ramales que más problemas registran, en base a datos de 2025, son la línea C-4 -con 323 incidencias notificadas a lo largo del año-, la C-8 -con 254 incidencias- y la C-5 -con 217 incidencias-.

Para muchos usuarios, cada semana llueve sobre mojado. No hay que irse muy lejos para encontrar nuevos incidentes y contratiempos en la red ferroviaria madrileña. Ayer mismo se volvieron a registrar «retrasos en los trenes de la línea C-5» por una incidencia en la infraestructura entre Villaverde Alto y Orcasitas. Para Rafael Escudero, portavoz del Sindicato Ferroviario, debería «destinarse más inversión a renovar todas las líneas convencionales y las más antiguas de Alta Velocidad», señalando concretamente la que une Madrid y Barcelona. Y agrega que, aunque en los últimos tiempos la red convencional haya gozado de inyecciones económicas, «tantos años de abandono requieren un esfuerzo de inversión mayor».

Una de las reclamaciones que viene de largo, y que actualmente sigue sobre la mesa, pivota sobre los problemas relacionados con las piezas de repuestos en los talleres. En estos locales, que también «continúan en mal estado», más de una vez se llegaron a «quitar componentes de un tren para ponérselos a otro». Escudero, a este respecto, detalla que se llegó a presentar un plan para intentar paliar la situación, «no se están percibiendo sus efectos».

Asimismo, otra de las quejas es la falta de profesionales. El Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF), mayoritario en su sector, valora que «desde hace años» vienen «sufriendo falta de personal, lo que se traduce en un aumento significativo de la carga de trabajo dentro de la jornada laboral». Algo que repercute en los Centros de Regulación de Control (CRC) de Chamartín y Atocha, puntos neurálgicos de la gestión del tráfico ferroviario del núcleo de Cercanías de Madrid y de gran parte del trazado de Alta Velocidad española.

«Si bien hasta diciembre de 2025 la situación se iba solventando, ofreciendo a los operadores trabajar en su día de descanso a cambio del abono de una jornada extra, desde enero de este año Adif ha puesto fin a esta práctica, con lo que los compañeros se ven abocados a sacar el servicio con una falta de efectivos palpable y preocupante. La merma de plantilla sigue siendo notable», se quejan, exigiendo soluciones a este problema.

En los últimos años se han producido varios descarrilamientos de trenes en la región. A finales de 2023 se sucedieron tres en apenas 13 días: un Intercity tras la salida de rodadura de un Talgo, un tren de la línea del Aeropuerto-Villalba a la altura de Atocha, y otro en el túnel de Recoletos de la línea Aeropuerto-Príncipe Pío. En 2024, a pesar de no ser un tren correspondiente a la red de Cercanías, el descarrilamiento y vuelco de un tren Avant en las vías del túnel de alta velocidad que une Chamartín con Atocha desató el caos ferroviario que afectó a toda la red nacional y tardó días en restablecerse la normalidad.

Ya en 2025, la salida de vía de un tren de Cercanías en las inmediaciones de San Fernando de Henares causó seis heridos leves y obligó a evacuar los cinco vagones que componían el convoy. Los pasajeros que se encontraban a bordo tuvieron que caminar por la vía para alcanzar la estación más cercana. La Comunidad de Madrid viene denunciando «el deterioro» del sistema ferroviario, mientras la izquierda trata de compensar las críticas señalando el «caos» visto en los últimos meses en Metro.