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Personajazos

Andrés y Sarah: ni p*ta gracia

Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson.
Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson.GTRES
Actualizado

Es una situación triste y habitual, incómoda y muchas veces inevitable: parejas que, tras separarse, no pueden hacerlo físicamente y se ven obligadas a seguir conviviendo bajo el mismo techo una temporada. Qué separación es esa. La no-separación. Divorcios que o son extra-civilizados o preparaos ambos para odiaros todavía más, tras unos mesecitos de obligada cohabitación.

Y luego están Andrés y Fergie. Aunque lo suyo es otra cosa. Su inquiokupación del palacio es ya legendaria. Y ahora, por si fuera poco, tienen muchas líneas en ese guion que son los papeles de Epstein. No son figurantes, tienen trama. A la realeza inglesa esa pareja solo les ha dado disgustos. Durante una temporada, Fergie también dio entretenimiento, pero esos tiempos pasaron. Por fortuna, sobre todo, para ella. Recordemos aquel periódico que preguntó a sus lectores si se acostarían antes con ella o con una cabra. Ganó la cabra.

Nadie merece semejante tratamiento. Me refiero a Sarah Ferguson y aquella "encuesta", no a cómo ella y su marido-no-marido siguen parasitando a los Windsor y, de paso, a los ciudadanos de Reino Unido. Aunque todos ellos probablemente crean que es mejor tenerlos a mesa y mantel pero a la vista, que pelados de pasta y con tentaciones de ir a la tele a liarla todavía más grande. Pero qué puede ser más grande que lo de Andrés y Jeffrey Epstein. Al lado de eso, los chanchullos de Sarah se quedan en nada.

Hay dos tipos de parejas que llevan bien lo de seguir viviendo juntos cuando ya no son parejas: las personas emocionalmente hiperevolucionadas (nota: no conozco a nadie así) y los sinvergüenzas a los que, como la casa se la paga otro, tenerle que verle la jeta a su ex todo los días les parece un mal menor. Intento verles la gracia a Andrés y Sarah, pero me divierte más ponerme 'Shoah'.