La protagonista de La siembra de nubes, novela de la escritora y editora chilena Claudia Apablaza (Rancagua, 1978), es investigadora: trabaja en un laboratorio y se dedica a estudiar los efectos nocivos de las lluvias provocadas por nubes "fabricadas". Vive en Santiago, pero la han aceptado para ampliar esos estudios en Banff, Canadá, así que se dispone a marcharse.
La siembra de nubes
Almadía. 176 páginas. 17,90 ¤ Ebook: 9,99 ¤
Puedes comprarlo aquí.
La novela transcurre en los días inmediatamente anteriores a la partida: Amelia vacía su casa, "donde se usa el mínimo de recursos, no más de treinta metros cuadrados, para no malgastar luz, ni gas, ni agua, ni nada". Se deshace de las pocas cosas que ha acumulado, deja algunas en casa de sus padres. Arrastra también una biblioteca que perteneció a Aquiles, un pariente exiliado en Brasil, y un par de relaciones: con Benito, novio oficial, y con Dalia, su vecina y amante ocasional.
Amelia toma Rivotril (una benzodiacepina, ansiolítico) mezclado con alcohol y también se aventura experimentando con drogas sintéticas, siempre distintas ("Nunca volver a repetir la mezcla, así no te cuelgas") con Elías, su jefe en el laboratorio. Y sobre todo quiere saber qué hacer con esa biblioteca heredada que perteneció a Aquiles, rodeado por un aura de misterio, silencio e informaciones incompletas.
Mientras decide qué hacer con ella, trata también de averiguar la importancia que tiene. Se queda con dos libros: Los pasos perdidos de Alejo Carpentier y Los niños de Rusia de Julia Auger, del que se incluyen bastantes extractos; especialmente, los subrayados por Aquiles. Amelia quiere saber y sospecha de cada detalle como pista, como clave de bóveda para interpretar todo y descubrir qué le une a Aquiles. Quiere descubrir cuáles son, en su caso, las "pequeñas cosas que marcan nuestras vidas para siempre".
La siembra de nubes transita por terrenos diversos: de la indagación en el pasado familiar a la memoria colectiva, de la ficción especulativa con desastre climático a la comedia de enredo amoroso; de lo íntimo a lo compartido.
La novela está dividida en cinco partes ("Dispersión de sustancias", "Cristalización", "Precipitación", "Evaporación" y "Cosecha"), todas encabezadas con una nota sacada de un paper sobre la siembra de nubes, y avanza de manera fragmentaria: conversaciones con la abuela, lo que le cuenta una tía, la historia de Aquiles y un trágico accidente en la infancia, conversaciones con la madre, encuentros sexuales... Y todo fluye, sin chirridos ni roces, por obra y gracia del trabajo de orfebrería narrativa de Apablaza.

