INTERNACIONAL
Estados Unidos

Trump llega a la ONU tras un fin de semana de amenazas, insultos y decisiones descontroladas

En pocas horas, el presidente arremetió contra Venezuela, los talibán, funcionarios públicos, Joe Biden y su propia fiscal general por no perseguir a sus adversarios políticos

El presidente de EEUU, Donald Trump, en el funeral de Charlie Kirk, este domingo.
El presidente de EEUU, Donald Trump, en el funeral de Charlie Kirk, este domingo.AP
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega este lunes a Nueva York para participar en la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas y reunirse con decenas de líderes mundiales. Pero lo hace tras uno de los fines de semana más agitados y descontrolados desde que volvió al poder, con amenazas, reproches y exabruptos en todas las direcciones y decisiones de su Administración que, en el pasado, hubieran sido escándalos mayúsculos. No ha ocurrido nada en concreto para explicar la furia de sus mensajes, el tono de sus redes sociales, salvo quizás que ha coincidido con el funeral de su amigo Charlie Kirk, asesinado hace unos días durante una charla en una universidad. Pero la suma de una decena de frentes abiertos desde su teléfono ha redoblado las preocupaciones en el país por la deriva autoritaria y vengativa. Y también por las capacidades cognitivas de su líder.

Arrancó el viernes con una llamada con el presidente chino, Xi Jinping. Aunque Trump aseguró que había ido muy bien, que había un acuerdo sobre TikTok e importantes avances sobre la guerra en Ucrania, sobre la lucha contra el fentanilo o se había consensuado una visita oficial a Pekín el año próximo, desde el otro lado no llegó ninguna confirmación. Lo que dejó expuesta a la Casa Blanca a burlas y especulaciones.

El sábado, Trump publicó un extraño mensaje en Truth Social. "Pam: he revisado más de 30 declaraciones y publicaciones que dicen, en esencia, la misma historia de la última vez: pura palabrería y nada de acción. No se está haciendo nada. ¿Y qué hay de Comey, Adam 'Shifty' Schiff y Leticia? Son todos culpables, pero no se va a hacer nada. Casi hemos puesto a un fiscal federal en Virginia apoyado por los demócratas y con un pésimo pasado republicano. Un republicano progresista que nunca iba a hacer su trabajo. Incluso mintió a los medios y dijo que había dimitido, y que no teníamos caso. No, no es cierto, yo lo despedí, y hay un GRAN CASO, y muchos abogados y expertos legales lo dicen. Lindsey Halligan es una abogada excelente y te aprecia mucho. No podemos demorarnos más, está arruinando nuestra reputación y credibilidad. Me destituyeron dos veces y me imputaron (¡cinco veces!), ¡por nada! ¡¡¡HAY QUE HACER JUSTICIA YA!!! Presidente DJT".

Para comprenderlo, hay que entender que está dirigido a su fiscal general, la equivalente a ministra de Justicia, Pam Bondi, y que es un reproche en público. Por no estar persiguiendo a alguno de sus enemigos lo suficientemente rápido, por no haberse cargado a un fiscal (republicano) que se negaba a procesar (sin pruebas) a dos objetivos de la Casa Blanca, por comprometer la reputación de su Administración y no vengarle después de los trámites judiciales por los que él pasó desde que dejó la presidencia en 2020. La redacción es extraña, como si hubiera empezado con un mensaje privado a Bondi, pero luego se hubiera publicado. Una hora más tarde, y tras darse cuenta él o su equipo de que todo el país lo estaba interpretando como una severa advertencia a una de las piezas fundamentales de su equipo, Trump reculó parcialmente en la misma red social, elogiándola, pero apretando al mismo tiempo. "Pam Bondi está haciendo un trabajo EXCELENTE como Fiscal General de los Estados Unidos. Es muy cuidadosa, muy inteligente y ama a nuestro país, pero necesita una fiscal rigurosa en el Distrito Este de Virginia, como mi recomendación, Lindsey Halligan, para impulsar el proceso. Lo que no necesitamos es un "republicano" con el respaldo de los demócratas. Nominaré a Lindsey Halligan para Fiscal de los Estados Unidos en esta parte tan importante de nuestro gran país. Será justa, inteligente y brindará la tan necesaria JUSTICIA PARA TODOS".

En el corazón del caso está Erik Siebert, hasta ahora nombrado para fiscal del distrito de Virginia y republicano, aunque Trump lo considera "sólo de nombre" o RINO, en el argot político de Estados Unidos. La Casa Blanca le había ordenado que procesara al ex director del FBI, James Comey, y a Laetitia James, fiscal general de Nueva York, entre otros. Siebert investigó y dijo que no había nada, que las acusaciones por una hipoteca y por las declaraciones de Comey en el Congreso no eran constitutivas de delito. Y Trump lo fulminó enviando un recado muy claro a todos sus compañeros: el que no obedezca será despedido.

La presión sobre Siebert fue brutal durante toda la semana, y a finales de ella anunció su dimisión. Pero Trump, en su mensaje, dijo que eso era mentira, que no era dimisión sino despido. Y que pondría en su lugar a otra de sus abogadas personales (Bondi, su número dos y numerosos cargos de la Administración han llegado directamente de su defensa legal), una de las más jóvenes, sin ningún tipo de experiencia y con sólo una misión: ejecutar los deseos de su líder.

La decisión llegó mientras se supo que el FBI tiene desde hace meses vídeos del zar fronterizo de Tom Homan aceptando sobornos de agentes camuflados como empresarios, 50.000 dólares en efectivo, a cambio de sus promesas de grandes contratos con la Administración. Una televisión lanzó la exclusiva y el Departamento de Justicia y el FBI han reaccionado diciendo que aquello fue un caso del Gobierno anterior, que han visto las pruebas y consideran que no hubo nada irregular. Sin consecuencias penales ni políticas. Al revés.

Pero hay mucho más. En 72 horas, el presidente ha amenazado a Venezuela, después de decir que ha hundido una cuarta lancha salida del país. "Queremos que acepten de inmediato a todos los presos y personas de instituciones mentales, incluyendo los peores manicomios del mundo, que los dirigentes venezolanos han obligado a entrar a Estados Unidos. Miles de personas han resultado gravemente heridas, e incluso asesinadas, por estos "monstruos". ¡Sáquenlos de nuestro país, YA, o el precio que pagarán será incalculable!". También a Afganistán, diciéndole a los talibán que si no le entregan la base militar de Bagram, que Estados Unidos abandonó en su retirada del país, "cosas malas les van a pasar".

Trump, tras toda la semana insultando a presentadores de televisión y regocijándose de la suspensión del programa de Jimmy Kimmel, después de que en julio la NBC anunciara que acabaría también a final de temporada con el de Stephen Colbert, dedicó un tuit a otra leyenda de los late shows que había saltado contra la extralimitación de la Comisión Federal responsable de las comunicaciones: "¿Qué ha pasado con el sobrevalorado David Letterman, cuyos índices de audiencia tampoco fueron muy buenos? Tiene una pinta horrible, pero al menos supo cuándo retirarse. ¡¡¡PERDEDOR!!!", escribió. Y mientras la administración presume de estar resucitando la libertad de expresión, el Pentágono informó a los periodistas que cubren asuntos de Defensa que va a cambiar las reglas, y que quien publique cualquier tipo de información usando material no aprobado expresamente por los mandos del Departamento de Guerra (tanto si es información no conocida como si está a disposición del público), perderán la acreditación.

El presidente ha tenido tiempo también, mientras arremetía contra la gente que se burló de la muerte de Charlie Kirk, para asociar a la congresista Ilman Ohmar con delincuentes somalíes. De decirle a los suyos que no deben sentir "ninguna pena" por el cáncer y la salud del ex presidente Joe Biden, "porque era una mala persona". Ha confundido en al menos tres ocasiones en los últimos días a Azerbaiyán con Albania y con Camboya, inventándose también su papel como mediador para concluir su guerra con Armenia. O inventándose mensajes de apoyo para soldador de la Guardia Nacional en las calles de Memphis, cuando aún no están desplegados.

Y está preparando el terreno para que sus principales aliados mediáticos, de la familia Murdoch a la familia Ellison, pasando por otras figuras de Silicon Valley, se hagan con el control de TikTok, una de las redes fundamentales para los jóvenes estadounidenses. Y todo ello, mientras el sábado y el domingo el funcionario de más alto rango en materia antiterrorista se peleaba agriamente a través de X, por cuestiones de seguridad nacional y Al Qaeda, con Laura Loomer, la reina de las conspiraciones del mundo MAGA y amiga y consejera de presidente. Un caos inédito incluso para los estándares de la Administración. Algo que no parece preocupar al presidente, que se burló de todo en su red social reproduciendo una cita de su amigo Tucker Carlson, ex presentador de la Fox, que dice: "Trump no está fuera de control, está fuera de su control".