Esta semana, se han presentado dos nuevos proyectos para unir la izquierda, o tres, ya no me acuerdo. Tampoco estoy seguro si, en el lapso de tiempo entre que escriba este artículo y se publique, haya surgido alguno más o se hayan dividido los ya mencionados.
Que la izquierda está en un momento muy complicado lo demuestra que hemos pasado de Julio Anguita a Gabriel Rufián.
España es, ahora mismo, un esperpento donde el DAO de la policía está acusado de agresión sexual y, cada día, nos levantamos con una nueva exclusiva del móvil de un ex portero de puticlub. Un país donde sus jóvenes se quejan en Tik Tok de que no son capaces de leer Cumbres Borrascosas porque contiene palabras tan difíciles como "estrépito" o "estaño".
Un país donde... vale, tampoco me voy a quejar tanto, en Perú están peor. Acaban de elegir a su octavo presidente en diez años y ya está acusado de corrupción y, además, va por ahí diciendo que "a partir de los catorce" todo el mundo puede acostarse con quien le parezca, "profesores con alumnos" y demás.
¡Ah, y al de Corea del Sur le han condenado a cadena perpetua por el autogolpe que perpetró!
Estoy pensando en recuperar los dinosaurios. No me daban tantos problemas como vosotros.
