Cantabria tiene muchas ventanas abiertas al futuro. Desde todas ellas mira fijamente a la innovación, a la cual se ha lanzado de lleno como la principal palanca para afrontar el reto de ser estratégicamente competitiva, sostenible y con talento arraigado, además de convertirse en un territorio participativo, cohesionado y resiliente. El objetivo: impulsar el cambio de sistema productivo y cimentar un nuevo modelo económico regional, sustentado en la Estrategia de Especialización Inteligente europea y sus fondos, y respaldado por una Agenda Digital autonómica que ha fijado un plan de acción con horizonte temporal en 2028.
Hasta hace poco, Cantabria era una de las pocas regiones españolas que todavía no había desarrollado una estrategia digital. Hoy camina hacia ella con paso firme. La misión de la Estrategia de Especialización Inteligente, reforzar la competitividad regional mediante la innovación, empieza a dar frutos. De hecho, los ecosistemas prioritarios de innovación han ganado peso de forma sostenida en la economía regional, pasando de suponer el 36% del PIB cántabro en 2021 al 38,6% en 2024. También funciona su rol como motores de empleo, pues los afiliados a la Seguridad Social en estos ecosistemas de innovación superan ya el 51%.
La hoja de ruta que está guiando la transformación de Cantabria hacia la innovación es su Agenda Digital. Elaborada en colaboración con instituciones y organismos como la Comisión de Innovación, el Foro de Innovación, las universidades, la CEOE, las Cámaras de Comercio, el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) o los clústeres, consta de un presupuesto de 397 millones de euros y 88 proyectos a llevar a cabo a lo largo de cuatro años a partir de 2024.
Busca maximizar el impacto de las nuevas tecnologías en el crecimiento económico, la calidad de vida de los ciudadanos y la modernización de la Administración Pública. Según explican desde el Gobierno cántabro, es un «proyecto troncal dentro del reto de la digitalización, con el objetivo de fortalecer la colaboración público-privada en Cantabria». Ha sido impulsado por la Estrategia de Especialización Inteligente en Investigación e Innovación.
El porqué de esta Agenda Digital lo explican elocuentemente algunos datos. Según la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), la economía digital ya suponía en 2023 el 24,2% del PIB de España. Sin embargo, la población cántabra con habilidades digitales básicas se situaba en 2022 por debajo de la media nacional (62,4% frente a 66,2%) y las empresas que usaban redes sociales eran un 52,4%, frente a un 63,7% de media en España. Además, el gasto en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) era netamente inferior al que le correspondería a la región en función de su participación en el PIB, que es del 1,1%.
Estos datos muestran algunos puntos flacos que se podrían haber convertido en un lastre. Más aún, teniendo en cuenta que se prevé que la economía digital española suponga el 40% del total en 2030. La Agenda Digital es, según el Ejecutivo cántabro, su iniciativa clave para la transformación digital de la región. Dicho cambio abarca tanto la Administración Pública como el sector empresarial y la ciudadanía, y se estructura en base a cuatro ejes principales: personas, empresas, gobierno digital e infraestructuras.
En el eje relativo a las personas, «queremos garantizar que todos los cántabros puedan beneficiarse de las oportunidades que brinda la era digital», afirman desde el Gobierno regional. Para ello, se ha promovido la capacitación en competencias digitales. Tanto para adquirir como para consolidar conocimientos prácticos, los municipios contarán hasta 2026 con programas de formación gratuitos, presenciales y online, gracias a los fondos Next Generation EU.
En cuanto a las empresas, «perseguimos impulsar la competitividad e innovación basada en las nuevas tecnologías digitales», para lo cual incentivan la asimilación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la ciberseguridad. Aquí destaca la capacitación de especialistas TIC y la formación en competencias avanzadas para el entorno profesional. Además, el Gobierno regional apuesta por «impulsar el emprendimiento digital, así como la atracción de nómadas digitales y la captación de inversiones tecnológicas». Su meta: que las empresas cántabras, especialmente las pymes, incorporen la tecnología en sus procesos para ser más competitivas e innovadoras.
En el capítulo de gobierno digital, la prioridad es la modernización de la Administración y las tecnologías digitales son el modo de que sea más ágil y eficiente, además de poder ofrecer una cartera de servicios reforzada. Se busca avanzar hacia una simplificación de trámites y mejora de servicios, lo que se materializa en nuevos equipamientos, subvenciones y planes de transformación a través del proyecto Digialcant, también financiado con fondos europeos.
Estos objetivos no se podrían conseguir sin fortalecer y modernizar la infraestructura tecnológica de la región. «Eso incluye expandir la banda ancha, promover la tecnología 5G, reforzar la ciberseguridad y actualizar los sistemas de supercomputación», apuntan fuentes autonómicas.
Otra muestra de la apuesta del Gobierno cántabro por la innovación es la dotación de más de 93 millones para proyectos de I+D+i en los Presupuestos para 2026 . Es un incremento interanual del 18% que busca impulsar el cambio de modelo productivo en la región, orientándolo hacia sectores de mayor valor añadido y reforzando su posición en el ránking europeo de innovación.
Echando la vista levemente atrás, después de poco más de un año desde su aprobación, la primera Agenda Digital de Cantabria está ya jalonada de proyectos e hitos en ámbitos como el empleo, las empresas, la competitividad, la formación, la ciudadanía o la ciberseguridad.
TODO PARA EL DATO
La mayor inversión en la historia de la comunidad cántabra hasta el momento se concentra en el Proyecto Altamira, con 3.600 millones de euros para la construcción de un gran centro de datos que conllevará la creación de más de 1.500 empleos en su fase de desarrollo y más de 1.450 durante la etapa operativa.
Se trata del primer proyecto empresarial estratégico de Cantabria, que el consejero de Industria, Eduardo Arasti, ha calificado como «tractor», pues «impulsará la transformación del tejido productivo hacia sectores más innovadores y la atracción de empresas tecnológicas de primer nivel como Meta o Google».
Con el fin de fomentar el emprendimiento innovador, también se han elaborado proyectos como Techfablab, centrado en las redes de emprendimiento digital. Su objetivo: crear una red interconectada de actores capaces de detectar, promover y alentar un marco de iniciativas empresariales tecnológicas basadas en inteligencia artificial y otras herramientas disruptivas, de aplicación en una amplia variedad de entornos regionales comprendidos en la Estrategia de Especialización Inteligente en Investigación e Innovación. Incluye las zonas rurales y costeras, en las que el proyecto Triruraltech también impulsa la innovación y el emprendimiento.
Por otra parte, el programa Xtela Connect, cuya tercera edición se lanzó el pasado abril, es una aceleradora de start up con base tecnológica. A su vez, Green Valley Cantabria Tech une bajo una misma marca a distintas empresas para vender tanto dentro como fuera de España el potencial tecnológico de las compañías cántabras. También tienen a su disposición líneas de ayudas e incentivos a la innovación. Por otro lado, el Plan Innova contribuye a incentivar la innovación empresarial, mientras que las ayudas a la Industria 4.0 persiguen un sector industrial más competitivo y productivo.
La importancia del big data también se extiende a la sanidad. Un ejemplo es el programa Cohorte, que integrará datos clínicos. Paralelamente, la región avanza en el futuro Parque de Innovación Sanitaria.
HIBRIDAR COMPETENCIAS
En colaboración con la Universidad de Cantabria y el sector tecnológico, el gobierno autonómico ha lanzado un proyecto pionero en España. Busca introducir una formación especializada en competencias digitales avanzadas de forma paralela y complementaria a los estudios de grado.
Dentro de su Agenda Digital y junto a la Cámara de Comercio de Cantabria y la Universidad de La Rioja (UNIR), también ha lanzado el programa de formación en competencias digitales Cantabria Tech Talent. Formará especialistas en tecnologías de la información y la comunicación con el objetivo de paliar las dificultades de las empresas para encontrar este tipo de perfiles e insertarlos rápidamente en sus organizaciones.
Por tanto, la inversión en educación está encaminada a retener y formar al talento cántabro. El objetivo: «Evitar su fuga a otras regiones al darles oportunidades profesionales relevantes en Cantabria», destacan desde el Gobierno regional.
PROTECCIÓN DIGITAL
La punta del iceberg de la innovación tecnológica ha sido la inauguración, hace apenas medio año, del Centro de Ciberseguridad de Cantabria. Impulsado por la Consejería de Industria, cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), que asumió el 75% del 1,1 millón de euros invertido en un proyecto que forma parte de la iniciativa Retech del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Se trata de la principal actuación en el ámbito empresarial vinculada a la mejora de la competitividad y la innovación del tejido productivo, cuyo especial foco es la pyme digital.
Este centro cuenta con zona de simulación y espacio de pruebas, además de incluir formaciones y demostraciones de productos y recreación de escenarios de ciberataques y defensa. También tiene un laboratorio para analizar productos, auditorio para eventos, formaciones de fabricantes tecnológicos, área de consultoría y zona de trabajo colaborativo.
Según constata la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, «invertir en ciberseguridad es proteger a la sociedad, a los ciudadanos y a las empresas». En especial a las pymes, víctimas de casi la mitad (el 43%) de los ciberataques.
