ESPAÑA
Cádiz

Otra persecución a una narcolancha en el Estrecho acaba con un traficante muerto y otro herido

La embarcación, cargada con fardos de hachís, se ha interceptado entre Barbate y Tarifa

Lanchas en el puerto de Barbate.
Lanchas en el puerto de Barbate.ELMUNDO
Actualizado

El grave problema que persiste en el Estrecho de Gibraltar por el narcotráfico ha sumado otra muerte el mediodía de este viernes en la costa de Cádiz.

Un hombre que transportaba grandes cantidades de hachís en una embarcación de recreo ha fallecido tras impactar con una lancha de la Guardia Civil que intentaba interceptar el barco para que no llegara a la costa de Barbate.

Otro hombre que acompañaba al fallecido ha resultado herido, tal como informan a EL MUNDO fuentes conocedoras de los hechos.

El suceso se ha registrado cuando la lancha ha hecho una maniobra brusca para intentar burlar a los agentes del Instituto Armado. Los fardos de hachís iban en una zodiac de goma que partió desde el norte de Marruecos. A escasas millas de la costa, la droga fue transportada a la embarcación de recreo en la que estaba el fallecido y su acompañante, cuya misión era introducir la droga en la costa de Cádiz.

Cuando fueron interceptados por la Guardia Civil, el conductor hizo un giro brusco e impactó con la patrullera de los agentes. Un tripulante de la narcolancha ha muerto en el acto y el otro ha quedado herido.

Es el segundo caso con resultado de muerte que registra la zona en tres meses y los dos asuntos tienen los mismos contornos: grandes familias de la droga del Estrecho tratando de imponerse a la cada vez más exigua plantilla del Instituto Armado. El otro caso con resultado de muerte se produjo el pasado mes de noviembre cuando la persecución a una zodiac que transportaba hachís con la intención de dejar un alijo en la desembocadura del río Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) terminó con un tripulante muerto y dos guardias civiles heridos.

La presencia de embarcaciones de los clanes del narcotráfico son una constante en la zona y la petición de efectivos al Ministerio del Interior para reforzar la presión y control sobre ellas está sobre la mesa de Fernando Grande-Marlaska desde hace años.

Sin embargo, fue el pasado 9 de febrero de 2024 cuando en la opinión pública se percibió la profundidad del problema con la muerte, prácticamente en directo, de dos guardias civiles en el puerto de Barbate tras embestirlos una narcolancha.

La petición de mejoras en el Campo de Gibraltar ampliamente denunciada ante su departamento se ha repetido a lo largo de estos seis años, pero nunca antes la institucionalización del narcotráfico en la zona -está fuertemente azotada por el abandono escolar y el paro- había inflamado tanto a la Guardia Civil y a la Policía Nacional como tras el crimen de los agentes.

Fue en ese momento, en el que se le pidieron cuentas al ministro. Grande-Marlaska había desmantelado hacía 16 meses (ahora ya son dos años) la unidad de élite para frenar a los clanes del Estrecho, creada en 2018 y que tan buenos resultados había cosechado desde su puesta en marcha.

Interior decidió prescindir del Organismo de Coordinación del Narcotráfico (OCON) Sur -integrada por 130 agentes especializados en la lucha contra el tráfico de drogas y actividades ligadas a ella como el blanqueo de capitales, el crimen organizado y la corrupción-, a pesar de haber pulverizado las estadísticas en detenciones e incautaciones de alijos desde su creación.

Era un grupo en comisión de servicio disponible las 24 horas y los siete días de la semana que, recuerda uno de los mandos del Campo de Gibraltar, «mantuvo tan a raya al narcotráfico que las cosas cambiaron». Los clanes de la droga de la zona lo temían, le hacían vigilancias y cuando, contra todo pronóstico, se desmanteló celebraron su marcha.

También es una reivindicación crónica la declaración urgente del Campo de Gibraltar como Zona de Especial Singularidad (ZES). La denominación conlleva la aplicación de fórmulas de incentivos laborales y económicos similares a los que perciben los agentes destinados en el País Vasco o en Navarra. Cataluña también está en este proceso. Se trata, en definitiva, de un plus por la aspereza del destino. Nunca se ha tenido en cuenta en la zona de Cádiz.