Desde hace meses se movía Dersu al filo de lo imposible. La compañía aragonesa, invertida entre otros por K Fund e Intig, basaba su atractivo en una app orientada a las actividades montañeras y la formación, pero las métricas no han acompañado y la segunda ronda de inversión -de vital importancia- no ha podido concretarse.
El todavía CEO de la startup, Borja Delgado, atiende a El Mundo con su franqueza característica. "No voy a demonizar a los fondos. Si yo hubiera estado en su lugar, habría hecho exactamente las mismas preguntas que ellos nos hicieron a nosotros. Donde antes había alegría inversora, hoy se mira todo con lupa. La nuestra era una apuesta muy arriesgada y romántica, y me fastidia tener que decirle a la gente, a mis 49 años, lo siento, hemos perdido tu dinero".
Dersu superó las 21.000 descargas y congregó a unos 10.000 usuarios en torno al alpinismo, el senderismo y cualquier otra actividad en ese paisaje que requiriese planificar rutas y ejecutarlas con suficientes garantías. No se trata, como ocurre con Wikiloc, de que alguien cuelgue su excursión en la plataforma para que otros la tomen como referencia; se trata de contar con un guía montañista profesional que evite malas pasadas. Dersu también ofrecía una especie de campus con cursos formativos, comunidad y entrenamientos personalizados.
A pesar del aroma a despedida que envuelve al proyecto -en plena disolución estos días-, Delgado avanza la posibilidad de que el Gobierno de Aragón "se quede la app", aunque parece "poco probable" porque esa jugada requiere bien de un proveedor altamente cualificado en el plano tecnológico para tomar las riendas o bien que el propio departamento de informática del Ejecutivo regional capitanee la transición cuando sus funciones habituales son otras.
Si algo ha aprendido Delgado tras este tropiezo es que "un modelo basado en la suscripción, la formación y los contenidos necesita una masa crítica gigante porque la rentabilidad no es muy elevada. Siempre vas a consumir más tiempo y dinero del que pensaste que requeriría la compañía. También me quedará la duda de si nuestro siguiente paso lógico, convertirnos en un marketplaceque orbitase alrededor los servicios asociados a la montaña, su ocio y sus deportes, era o no un océano azul". Algo de eso habrá cuando los fondos que sí estudiaron participar en la segunda ronda de inversión eran todos especialistas en ese esquema de negocio.
Dos notas positivas
Un aspecto que ha animado a Delgado en estos tiempos de epílogo ha sido la actitud de los fondos. Todos sabían dónde habían puesto sus fichas y el riesgo que conllevaba Dersu. "Nos vemos en la próxima aventura, me dicen". Por otra parte, la experiencia previa del emprendedor ha llevado a varias startups y scaleups españolas a ofrecerle el puesto de CEO en lo que parece más un rasgo filosófico estadounidense que nacional. La cultura del fracaso como parte del currículum es una constante en Silicon Valley.
Socio fundador en la firma de servicios digitales Hanzo, Borja Delgado apoyará al equipo de la agencia, pero remarca que "ni será a tiempo completo ni será a largo plazo". No es su único proyecto paralelo, pero habrá más noticias suyas. Un perfil como el suyo no se achanta fácilmente. "A Dersu le cambiaron el paso del mercado del capital riesgo cuando más necesitaba una segunda ronda que no llegó y a partir de ahí se hizo muy complicado ganar tracción. El proceso ha estado plagado de micro-aprendizajes y con ellos me quedo", reflexiona.
