Alquilar un piso en España ya no es solo caro, es cada vez más difícil. En 2025, el país perdió 33.418 viviendas disponibles para alquiler de larga duración, una caída del 4,7% respecto al año anterior que estrecha aún más un mercado ya tensionado. Mientras tanto, quienes buscan un alquiler, incluso si tienen el dinero, deben competir con 135 interesados de media por cada anuncio . Estos datos pertenecen al Barómetro del Alquiler relativos al cuarto trimestre de 2025 elaborado por el Observatorio del Alquiler y presentados este miércoles.
Aunque el ritmo de la caída se ha moderado respecto a las más de 95.000 inmuebles que se perdieron en 2024, "esta ralentización no debe confundirse con una recuperación", advierte el documento. "Es y será insuficiente para cubrir el problema de fondo" porque el número de viviendas continúa cayendo de forma constante y concentrándose en los grandes núcleos urbanos. Además, factores estructurales como la dificultad de acceso a la compra, el auge de los hogares unipersonales y la incorporación de jóvenes al mercado laboral "mantienen la balanza claramente inclinada hacia la escasez".
Barcelona lidera la pérdida de oferta con 11.594 inmuebles menos, lo que representa el 34,7% de la caída total en España. Esta es parte de los 271 (un 90% de su territorio) municipios de Cataluña declarados como zona tensionada, los primeros en aplicar la medida en 2023 con el objetivo de limitar el precio. Sin embargo, los datos indican que es la más cara para vivir, con un precio medio de 1.652 euros, y una presión de 462 interesados por vivienda.
"Esto demuestra que el control de precios no ha frenado el interés, sino que ha reducido significativamente las opciones disponibles", explica el informe impulsado por la Fundación de Alquiler Seguro. Una situación que se ve también en el resto de municipios declarados oficialmente en cuatro comunidades autónomas, como Vizcaya (-25,37%) y Guipúzcoa (-23,30%), ambas en País Vasco, que mantienen precios por encima de los 1.300 euros.
En Asturias, donde se han perdido 2.217 viviendas, la caída se achaca a un "posible anuncio de declaración como zona tensionada", sostiene Sergio Cardona, jefe de Estudios de la Fundación Alquiler Seguro, lo que ha aumentado considerablemente la presión de la demanda cuando la oferta sigue siendo insuficiente.
Por otro lado, las grandes ciudades registraron pérdidas significativas en este último año. Sevilla se mantiene en niveles históricamente bajos en relación con su población con una pérdida del 13%, lo que supone alrededor de 3.139 unidades. En cuando a nuevos mercados con cambios, en Zaragoza "se han ido instalando diferentes empresas, la población está creciendo notablemente y aumenta la demanda, hasta llegar a los 109 interesados por anuncio.
En cuanto al precio, España cierra en 2025 en 1.184 euros, lo que supone un incremento anual del 5,9% comparado con los 1.187 euros de 2024. Este dato supone una desaceleración respecto al incremento del año pasado -11,3% con respecto a 2023-, pero el Barómetro achaca esta tendencia al "límite de la capacidad de pago de los inquilinos", que ya dedican casi el 40% de sus ingresos a la renta en provincias como Madrid o Barcelona, con un número de personas por contrato ha crecido por encima del 2,5.
"La renta disponible de hogares no crece al mismo ritmo, no solo al pago del alquiler sino a los bienes particulares del mismo (alimentación, calefacción, carecia materiales)", ha explicado Fernando Pinto, profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos, mientras que los salarios apenas han crecido un 3% en los últimos 30 años y la inflacion está entorno al 2,9%.
A estos factores, se une "un mercado laboral afectado" y factores demográficos como hogares más pequeños en términos de individuos. Pinto afirma que la oferta se mantiene "insuficiente" al tomar en cuenta que, "en el mejor de los casos ponemos en el mercado unas 100.000 viviendas" cuando el déficit está alrededor de 700.000.
Además, la presión en la grandes ciudades desplaza a gran parte de la demanda hacia los cinturones metropolitanos y zonas limítrofes por el "efecto expulsión" de las grandes capitales. Por ejemplo, Guadalajara,Toledo, y en menor medida Ávila, se registra un aumento de interesados directamente vinculado a su cercanía y conexión con Madrid.
Eso sí, el mercado inmobiliario varía entre ciudades, por lo que aquellas ubicadas en la España Vaciada tienen los precios más bajos. En lugares como Burgos (695 euros), Lérida (694 euros) y Soria (692 euros) el alquiler oscila entre los 600 euros y los 700 euros.

