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Iga Swiatek, renacida y versátil, llegará como número dos del mundo al US Open tras ganar en Cincinnati

La también campeona de Wimbledon ha terminado en poco más de un mes con una profunda crisis derivada de su positivo por dopaje

Swiatek, con el trofeo, flanquead por su psicóloga, su entrenador y otros miembros de su equipo.
Swiatek, con el trofeo, flanquead por su psicóloga, su entrenador y otros miembros de su equipo.MATTHEW STOCKMANGetty Images via AFP
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El pasado abril, en el Masters de Madrid, Iga Swiatek atendía con cierto desdén y gesto mohíno sus obligaciones con la prensa. Nada que ver con la tenista de discurso generoso y adulto, infrecuente entre sus colegas. Llevaba casi un año sin ganar un título, desde Roland Garros 2024, aún sin digerir el feo rastro del mes de sanción por consumo de trimetazidina. La tenista alzada al número 1 del mundo durante 125 semanas, la coprotagonista de una fecunda rivalidad con Aryna Sabalenka, había varado en seco, falta de confianza y lastrada por el descrédito no solo del positivo sino de un castigo cuya brevedad generó cierto debate.

Swiatek encajó un doble 6-1 frente a Coco Gauff en las semifinales de la Caja Mágica y decidió ir a continuación a Roma, donde cayó en tercera ronda ante la veterana Danielle Collins. En Roland Garros, torneo del que es tetracampeona, se despidió en la penúltima ronda con un 6-0 en el tercer set contra Sabalenka. La sangría de malos resultados parecía no tener fin. Empezó a cuestionarse su vinculación con Daria Abramowicz, su psicóloga desde 2019, con la que suele viajar a todos los torneos. Habitualmente templada y resiliente, había dejado algunas actitudes poco edificantes en la cancha.

Cambio radical

En menos de dos meses, la tenista nacida en Varsovia hace 24 años ha revertido la tendencia de forma radical. Wimbledon, un torneo tradicionalmente adverso para sus intereses por las características de su juego, supuso la redención después de 13 meses de vacío, con el remate en una final decepcionante final para el público, donde no encontró oposición ante Amanda Anisimova (6-0, 6-0). Después de caer en cuartos de Toronto contra Clara Tauson, ha cerrado la gira norteamericana de pista dura con un nuevo título, esta vez en Cincinnati, gracias al triunfo en la final frente a la italiana Jasmine Paolini: 7-5 y 6-4.

Se trata del decimocuarto de su carrera, que llega precisamente en el lugar donde dio positivo el 12 de agosto de 2024. Es también su decimoprimer WTA 1000, con el cual se sitúa segunda en torneos de este rango, pero aún muy lejos de Serena Williams, que ganó 23. «Quiero dar las gracias a mi equipo. No sé por qué he ganado torneos que estarían entre los últimos de los que podría pensar que jugaría bien. Gracias por obligarme a ser mejor tenista y a aprender a a jugar en estas superficies rápidas», dijo después del partido.

Swiatek prescindió de Tomasz Wiktorowski para contratar como entrenador al belga Wim Fisette el pasado otoño. Lo cierto es que la ganadora de seis títulos del Grand Slam, cuya naturaleza tenística alcanzaba su máximo rendimiento sobre arcilla, empieza a moverse con destreza en territorios otrora esquivos. Con el triunfo en Ohio, supera a Gauff en el ránking y llegará como segunda cabeza de serie al Abierto de Estados Unidos, torneo que ganó en 2022.