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La legión de voluntarios de París: "Somos la alegría de estos Juegos"

45.000 trabajadores de 120 países diferentes colaboran de forma desinteresada para que nada falle en los Juegos.

La legión de voluntarios de París: "Somos la alegría de estos Juegos"
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Es mediodía y Florent guía la fiesta. Bandera en mano (francesa) grita: «Allez, allez» (Vamos). Junto a él, una decena de personas ataviadas con las camisetas azules de Paris 2024, le secundan. Han puesto la música a todo trapo y bailan en mitad del recinto, despidiendo al público que acaba de asistir a la final de escalada masculina, en Le Bourget, barrio al norte de París. Florent lleva así, aunque alternando escenarios y competencias, desde el 26 de julio, que empezaron los Juegos de París.

«Tenía clarísimo, cuando la empresa nos propuso a los empleados participar, que quería venir y estar aquí. Siempre he hecho deporte desde pequeño, y vivir algo así, fuera de lo común, para mí es un sueño», dice.

Este francés es uno de los 45.000 voluntarios que colaboran en esta cita olímpica. Son dependientes, ingenieros, cocineros, periodistas, músicos, enfermeros... De Canadá, España, Portugal, Brasil, Francia, Alemania, China, Noruega... Más de 120 países diferentes. Atienden al público, dan indicaciones detrás de un mostrador, sientan a la gente en los estadios, ayudan en las pistas a montar y desmontar la logística... Son, como se ha encargado de recordar la organización, «el verdadero oro de estos Juegos».

«otro tipo de alicientes»

No se les paga, tampoco se les facilita alojamiento, de manera que lo hacen porque quieren vivir este momento y porque «hay espíritu olímpico», dice Florent. Trabaja en la empresa de electricidad EDF, que colabora en la cita deportiva y ha aportado también voluntarios de su plantilla. Vive en Saboya y explica que él, como la mayoría: «Nos alojamos en casas de amigos o de familiares. Esto no se remunera, pero lo que no está pagado es poder vivir esta experiencia. Tienes otro tipo de alicientes» dice.

Joana es portuguesa y tuvo la oportunidad (menos de 400.000 personas tuvieron ese privilegio) de poder ver la ceremonia de apertura sobre el Sena. Guiaba al público y les ayudaba a encontrar su espacio, sobre todo a la prensa, en el Puente Alejandro III. Fue probablemente el día más caótico y más tenso, por el fuerte dispositivo de seguridad. «Es una experiencia inolvidable, ya había estado en otros eventos deportivos y lo mejor es que conoces a gente de distintos países, es muy enriquecedor».

Se les ha seleccionado tras un proceso al que se presentaron unas 300.000 personas. Tenían que responder a un cuestionario de 180 preguntas y, una vez fichados, han tenido que hacer, como explica Florent, «un curso online, pero todo muy sencillo».

El elogio de Macron

«No tiene misterio: aportamos el ambiente, somos la alegría de los Juegos. Y también contribuimos a algo fundamental para que la organización sea un éxito: información y ayuda. Todo el mundo nos identifica (camiseta turquesa). Pero obviamente, te tiene que gustar el deporte y la gente», dice Anne, francesa de Marsella, que ha podido estar en Roland Garros y en las instalaciones de La Concorde. «Esto sí que no está pagado», dice.

París es consciente de la labor del ejército de voluntarios. El presidente francés, Emmanuel Macron, se reunió hace unos días con un grupo de ellos y dijo: «Lo habéis organizado bien y además con una sonrisa y con alegría. Nuestra medalla es para vosotros. Nadie os la podrá quitar».