- Crónica Un embate en el derbi de la vergüenza
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Lleva España toda la semana mirando el dedo en vez de la luna. Toda la vida, en realidad. Tertulias centradas en campañas folclóricas de niños rata tuiteros que ni van al campo, mientras el problema, la amenaza, la vergüenza, es la de siempre. Tiene un nombre, todos lo sabemos y se dice poco porque es más entretenido y menos peligroso hablar de mascarillas. Lo que sobra, lo que siempre ha sobrado, es el Frente Atlético.
Pero ahí sigue.
Y ahí seguirá porque el Atlético es un club cobarde que se aferra a la letra pequeña, al "no todos son iguales", para no afrontar una limpia cívica que otros, Barça y Madrid a la cabeza, sí hicieron. Y siguieron ganando igual, pero con el estadio mucho más aseado. No hay ambiente que compense albergar nazis, tifo que borre la violencia, cántico que pueda anular ridículos mundiales como este.
"Courtois provocó", leo ya en las redes rojiblancas. Como si un gesto justificara un mecherazo. Hay que ser cafre. Dos veces se les avisó por megafonía de que pararan de lanzar objetos. Dos veces siguieron porque no le puedes pedir a un animal que se comporte como un ser humano inteligente.
Es una cultura tóxica que conduce a imágenes repugnantes que darán la vuelta al mundo. Simeone y Koke hablando con encapuchados como si bajo el pasamontañas hubiera alguien merecedor de explicaciones y no de calabozo. Saludando al final al Frente. Y las absolutamente lamentables declaraciones del Cholo. Es asqueroso. Deberían pedir perdón hoy mismo. Todos. No lo harán. Si los vigentes dueños del club lo robaron, ¿qué impide a unos ultras hacer lo mismo? Lo han hecho.
A mi alrededor, en la grada, la gente abroncó al Frente cuando provocó la suspensión, pero al salir del estadio la mayoría salió silbando. ¿Quién puede culparlos? No juzguemos el miedo. Sólo quieren venir al fútbol tranquilos, traer a los niños, presumir de unos colores tatuados en el corazón. Ser felices. Con el Frente en el estadio es imposible.
Pero esa excusa no la tenemos el resto. Ni el club, ni los futbolistas, ni el técnico, ni los periodistas.
Hay que echar al Frente. Hoy mejor que mañana.

