TOROS
Opinión

El pliego de la plaza de toros de Zaragoza es humillante para el toreo, pero más lo es su legitimación empresarial

Ahí están los fenómenos de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET), que preside Rafael García Garrido (Plaza 1), dispuestos a arrancarse la cabeza y, por supuesto, a humillarse. Es alucinante.

El pliego de la plaza de toros de Zaragoza es humillante para el toreo, pero más lo es su legitimación empresarial
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Lo peor del pliego de condiciones de la plaza de toros de Zaragoza no es el pliego en sí mismo, que lo es, sino su legitimación por parte del estamento empresarial que rige, o debería regir, la tauromaquia. Es una pura subasta económica lo que han redactado en la Diputación (socialista) de Zaragoza, pero sobre todo es una humillación. Pero ahí están los fenómenos de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET), que preside Rafael García Garrido (Plaza 1), dispuestos a arrancarse la cabeza y, por supuesto, a humillarse. Es alucinante.

Hace unos días ANOET emitió un comunicado contra la intención del Gobierno sanchista de prohibir el acceso de los menores a los toros que no irá a ninguna parte pero vale para hacer ruido, tirar la pieza de carne y que se peleen lo perros. El pliego de la plaza La Misericordia es tan dañino, o más, para el toreo, pero ANOET sospecho que se callará tal y como sus huestes arman los barcos de abordaje de Zaragoza.

La carrera de estos día de la élite de los empresarios pidiendo las cartas de compromiso de toreros y ganaderos -compromiso con fecha- para la feria del Pilar que debe estar con la de San Jorge, o sea en unos 15 días, alcanza su grado superlativo de maltrato cuando exigen incluir el contacto de la parte contratada para comprobar que sea cierto el compromiso no vaya a ser que sea mentira. Un trato de delincuentes para Garrido y sus muchachos de la ejecutiva de ANOET, que dan todo por bueno y corren como pollos sin cabeza pidiendo cartas de compromiso a Morante, a Roca Rey, a las figuras y a los hierros de élite, para tal día y tal hora de octubre, a 30 de enero. Y de no poder cumplirse será causa de rescisión del contrato. Es una humillación aberrante exigir esta elaboración precipitada, y en estas condiciones, y en estas fechas, de la feria del Pilar, pero es todavía más humillante aceptarla.

La plaza de la Misericordia tiene en sus festejos populares una máquina imbatible de ingresos y en su feria de San Jorge un contrapeso deficitario. Es una plaza tentadora, incluso con un pliego tan malo como era el anterior, que el actual empeora, pero siempre a costa de perder no ya tanto la moneda como la categoría. Es precisamente lo ha que perdido Zaragoza en estas temporadas de Carlos Zúñiga padre: categoría. "La Diputación pide este año revólver y ruleta rusa", dice el editorial de Mundotoro.

Vinieron los llantos cuando las figuras fueron orillando la feria del Pilar: las temporadas fueron acabando en Madrid o Sevilla, en Otoño o San Miguel, pero la culpa no era de las figuras. Como no puede serlo ahora cuando el empresariado les pide, claudicante ante el poder político, cartas de compromiso con fecha, hora y hierro para el mes de octubre a 30 de enero de 2026. El toreo tiene lo que se merece: esta casta política y esta casta empresarial. Entre ellos se retroalimentan y aceptan una factura humillante que pagará la afición de Zaragoza. Siempre víctima de esta combinación letal.