CRÓNICA
Abusos en el fútbol vasco

Un 'Me Too' silenciado contra los 'hooligans abertzales': "Sufro un linchamiento en redes sociales desde que lo denuncié"

Un vídeo a cara descubierta rompió el silencio sobre las agresiones sexuales de los ultras del fútbol vasco. Fue obra de Izaro, una joven de Durango que ahora paga las consecuencias: "Sufro un linchamiento en las redes sociales"

Una treintena de mujeres ha denunciado abusos por parte de miembros de Herri Norte Taldea (Athletic Club), Bultzada (Real Sociedad) e Iraultza (Alavés)
Una treintena de mujeres ha denunciado abusos por parte de miembros de Herri Norte Taldea (Athletic Club), Bultzada (Real Sociedad) e Iraultza (Alavés)ARABA PRESS
Actualizado

«Ha sido terrible. Sientes perplejidad y rabia». De esta forma resume Izaro, una joven de Durango que denunció ante la Ertzaintza que un chico la había violado en una calle de Bilbao en 2024, la oleada de agresiones sexuales que ha destapado el vídeo en el que denunció su caso... Y el silencio en el que se han visto envueltas las víctimas después, motivado en su opinión y en el de mucha feministas, por la naturaleza de los denunciados: miembros o ex miembros de Herri Norte Taldea, el grupo de radicales del Athletic Club y, en menor medida, por integrantes de otros grupos ultras como Bultzada (Real Sociedad) e Iraultza (Alavés), todos ellos de ideología abertzale.

«Entiendo que tengan miedo porque al final son grupos ultras. Vivimos en una sociedad que se ha acostumbrado a tapar lo que no le gusta. Ves cómo un montón de mujeres se han atrevido a plantar cara ante esta gentuza y, de repente, tras salir en los medios, todo parase y se silenciase de aquella manera. Habrá gente a la que le habrá dado tranquilidad, pero a otra nos ha dado mucha rabia», explica Izaro.

Fue ella quien, en septiembre de 2025, publicó un vídeo a cara descubierta en el que denunciaba su situación. «Mi infierno empezó la madrugada del 8 de septiembre de 2024. Sufrí una violación pero, además de la víctima, soy la condenada, la única que va a pagar los platos rotos. El juez no aceptó retirar el pasaporte a mi agresor y él acaba de huir del país. Está en Mali», relataba.

Tras publicar su mensaje, Izaro recibió mensajes de cariño y apoyo, pero también críticas, insultos y amenazas. Una de ellas destacó sobre el resto: «Yo también te violaría. Estás buenísima. Seguro que el que te violó disfrutó de tus tetas y tu coño, guapa vasca. Además, verás, guapa. Verás otra vez...» rezaba. «Vi que alguien amenazaba con violarme. Me asusté y fui a denunciarlo. Me dije a mí misma: "es que te voy a denunciar. Porque me das miedo... y por tonto"», recuerda.

Herri Norte Talea asegura que ha expulsado a todos los implicados en las agresiones.
Herri Norte Talea asegura que ha expulsado a todos los implicados en las agresiones.ARABA PRESS

En lo que no se fijó fue en que el agresor era un aficionado de la Real Sociedad miembro de los Bultzada. A partir de ahí, el foco se puso en los hooligans abertzales. Otras mujeres denunciaron haber sido víctimas de este hombre, que acabó expulsado del grupo de hinchas. «No he vuelto a recibir más amenazas suyas, pero sí de otra gente. Es una constante. Ahora estoy sufriendo un linchamiento en redes sociales», indica la joven vizcaína, estudiante de Psicología.

Pero la llama encendida por Izaro no se apagó. En semanas siguientes, una treintena de mujeres denunció gritos, golpes, vejaciones, abusos y agresiones sexuales por parte de miembros de los radicales de Herri Norte Taldea. Un Me Too recogido en forma de mensajes anónimos por la cuenta de Instagram 'Denuncias_euskalherria' y reproducidos por medios como El Correo.

En ellos, una joven asegura que amaneció con tres ultras del Athletic en un piso del Casco Viejo de Bilbao tras haber tenido sexo «sin estar en condiciones de decidir si quería hacerlo o no». «Yo también sufrí maltrato psicológico por un ex miembro de Herri Norte. Todo era abuso de poder, me alejó de mi familia, perdí amigos... solo sabía gritarme y me hacía pequeña cada vez que discutíamos», recuerda otra mujer. «Aunque vayan de antifascistas, son lo más fascista que hay», concluye otra afectada.

La ola de testimonios ha tenido un fuerte impacto social y mediático en el País Vasco. La diputada General de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, se ha mostrado «indignada y consternada». «Urge una investigación de lo sucedido y, por encima de todo, arropar a las mujeres que lo han denunciado» para «acabar con los espacios de impunidad», señaló. El Instituto Vasco de la Mujer Emakunde mostró su solidaridad con las denunciantes y recalcó que «la violencia machista es un problema estructural que está presente no solo en el mundo del fútbol, sino en todos los ámbitos de la sociedad, a pesar de que no siempre sea visible».

"Fomentar la igualdad"

Herri Norte Taldea ha publicado dos comunicados. En el último dicen haber leído todos los mensajes en los que se habla «de abusos, agresiones de miembros del grupo o de su entorno» y estar «en favor de fomentar la igualdad, el respeto, libertad y dignidad de todas las mujeres».

«Muchos de los relatos que se han subido se asemejan mucho a agresiones que sucedieron hace unos cuantos años con personas que ya no forman parte del grupo, al decidir, en consecuencia, expulsarlos del mismo. Otros casos que se narran del pasado los desconocemos totalmente y no tenemos constancia de ellos y menos de que, a día de hoy, haya miembros activos del grupo relacionados con los mismos. En ningún caso toleraríamos que haya un agresor entre nosotros», afirma el grupo.

Varias de las afectadas han denunciado penalmente y sus agresores tienen órdenes de alejamiento y condenas por violencia de género. Otras no han acudido aún a la Justicia. La Ertzaintza anima «a las mujeres que hayan sufrido cualquier tipo de violencia a que acudan a denunciar lo ocurrido para que pueda ser investigado».

«El tema es que muchas víctimas no se atreven a denunciar porque el sistema judicial no está preparado para sostenernos. Tenemos un problema muy grande como sociedad que hace que, en el siglo XXI, todavía parezca que estamos en el siglo XII, en los kobazulos [las cavernas]. No es normal que yo, y muchas de nosotras, nos sintamos señaladas y juzgadas, pero no protegidas», recalca Izaro, que no sabe cómo reaccionaría ahora.

"No denunciaríamos de nuevo"

«Estoy segura de que, si nos volviera a pasar, muchas de nosotras no denunciaríamos de nuevo por cómo están montados los procesos judiciales. La gente que te dice "tienes que denunciar" piensa que hay muchísimas facilidades. Pero yo les digo que "cuidado con dónde te estás metiendo, porque no tienes ni idea lo que significa hacerlo". No es que denuncies y ya está: ahora el sistema hará lo que crea conveniente. No. Tú te quedas en medio de todo, pero eres la última mierda que se entera de nada», critica.

Izaro reconoce que muchas de las agredidas por los ultras se han dirigido a ella, pero entiende que no estén interesadas en hablar públicamente. También lamenta que la cuenta que recogió la mayor parte de los testimonios, Denuncias_euskalherria, no se encuentre operativa ahora.

«Contacté con ellas para ver si querían hablar con los medios, con la prensa e incluso conmigo, pero no quieren hacerlo con nadie», explica Cristina Fallarás, la periodista que se ha convertido en la portavoz de los abusos que sufren los mujeres al publicar sus relatos en su perfil de Instagram. De él, por ejemplo, partió el movimiento que apartó de la política a Íñigo Errejón.

Fallarás aún no sabe si su desaparición se debe a que han sufrido «algún tipo de amenaza o presión» o responde a otros motivos. «Las mujeres que hacemos esto recibimos demandas todo el tiempo, por lo que aún no se cuál ha sido su proceso. Pero sí te aseguro que ya no están activas», detalla.