València o Valéncia. Un acento del topónimo de la ciudad en valenciano ha generado un nuevo enfrentamiento entre la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) y el Ayuntamiento. El Gobierno de María José Catalá, apoyado por Vox, anunció en octubre de 2023 que cambiaría el topónimo oficial de la capital para volver a la doble denominación en castellano y valenciano y, en el caso del valenciano, cambiar a Valéncia, con acento cerrado, por ser la forma más aproximada a la pronunciación real. Sin embargo, para ello requería de un informe de la AVL que ha negado que este cambio esté justificado.
El dictamen de 33 páginas elaborado a petición de la dirección general de Administración Local y aprobado por 16 votos a favor, 2 en contra y 2 abstenciones, recoge que València es "la forma correcta, adecuada e históricamente justificada", sin que el Ayuntamiento aporte "novedades relevantes ni fundamentos suficientes para justificar un cambio de la magnitud propuesta".
La Seccio de Onomàstica explica que la etimología del topónimo "es clara", pues proviene de 'VALNTA' ('fuerza, fortaleza'), y el estudio del nombre no se puede tratar de manera aislada, sino teniendo en cuenta la evolución y la forma actual de las palabras formadas con el mismo sufijo. Otras conclusiones son que "la distribución real del timbre vocálico desmonta el argumento de una evolución diferente en función de los dos grandes dialectos de la lengua", y que València es "la forma tradicional y consolidada en toda la normativa y en el uso literario, administrativo y legal".
La AVL argumenta además que, "por razones de coherencia ortográfica, etimológicas y de tradición escrita consolidada", la grafía que se propone para el topónimo es con acento gráfico grave, aunque la pronunciación habitual en valenciano es con e cerrada.
Asimismo, apela a la documentación y la tradición escrita, ya que afirma que el topónimo València "es un nombre extraordinariamente documentado en fuentes latinas, griegas, árabes, medievales y modernas", mientras que la grafía Valéncia "es inexistente en los usos oficiales y solo aparece esporádicamente en algunos testigos muy concretos".
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha lamentado esta postura de la AVL porque , considera, aleja a la institución de la realidad. "Ha perdido una oportunidad histórica de acercarse al sentir y al habla del pueblo valenciano". "Respeto absoluto al informe de la AVL, pero está lejos del habla del pueblo y una institución, cuanto más se acerque al pueblo al que representa, más valorada es. Además, es una incongruencia que el informe diga que se escriba València con el acento abierto en la e, pero que se pronuncie con el acento cerrado". Lo que dejó claro la alcaldesa es que tramitarán la vuelta a la oficialidad de la denominación en castellano, porque es decisión exclusiva del consistorio.
Para los partidos de la oposición, esta polémica no ha sido más que una "cortina de humo". "La intención es imponer la denominación en castellano. Este menosprecio al criterio de la AVL no lo haría contra la RAE, porque piensa que el valenciano no merece una academia propia. Por eso intentan reducirla a una lengua que no cabe en lo institucional", aseguró el portavoz socialista, Borja Sanjuan.
Por su parte, desde Compromís, Papi Robles acusa a Catalá de "inventado un debate, porque desde el primer día era evidente lo que iba a decir la AVL. Nos ha hecho perder tiempo y dinero".
La RACV, con la alcaldesa
Sobre el pronunciamiento de la AVL se ha pronunciado también la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV), sin competencias normativas reconocidas sobre el valenciano pero que se reivindica como garante de la lengua diferenciada de la catalana.
Según esta institución, "la orientación normativa sostenida por la AVL evidencia una línea de actuación que no atiende de manera suficiente a la singularidad lingüística valenciana. En lugar de consolidar una normativa plenamente identificada en el sentir y el uso mayoritario de los valencianos, se perpetúan planteamientos que diluyen la personalidad diferenciada de nuestra lengua", aseguran en un comunicado en el que van más allá y piden la revisión de la financiación pública de la AVL.
"Resulta especialmente preocupante que una institución financiada con fondos públicos adopte decisiones que, desde la perspectiva de esta Real Academia, no contribuyen a la defensa y dignificación del valenciano conforme a su tradición histórica y cultural propia. Por todo ello, la Real Academia de Cultura Valenciana insta a la Generalitat a revisar la asignación presupuestaria destinada a la AVL mientras esta institución no rectifique una línea de actuación que la RACV considera contraria a la identidad lingüística valenciana", destacó.
En esta misma línea, el recorte presupuestario a la AVL fue una de las exigencias que Vox impuso al PP, aún dirigido por Mazón, para aprobar los presupuestos de 2025 y que fue aceptada.

