Muchos de los ejemplos que pone para explicar algunos de los retos que tiene por delante este año la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (Facme) tienen que ver con la evaluación y regulación de medicamentos. No es de extrañar porque es un área que Cristina Avendaño Solá, la nueva presidenta de Facme, controla perfectamente ya que es jefa de Servicio de Farmacología Clínica en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, además de profesora titular de Farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.
Es más, formó parte del equipo de creación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) en 1999-2000 y fue su directora de 2006 a 2010. Ha sido miembro del Consejo de Administración de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) de 2006 a 2010 y parte del CHMP de la EMA, el Comité de Medicamentos de Uso Humano, entre otros varios cargos, aunque "tras ese periplo regulador" volvió al Puerta de Hierro, su hospital desde el año 95, donde también es coordinadora de la Unidad Multidisciplinar de Terapias Avanzadas. Desde ahí coordina también, dentro del programa Horizon Europa, el proyecto europeo Orthoallounion (2024-2028), "para desarrollar un producto de terapia avanzada combinada con biomaterial para su uso en fracturas óseas que no consolidan".
Fue presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica de 2013 a 2019. Y como si lograra multiplicar las horas del día, acaba de ser nombrada presidenta de Facme -después de haber sido vicepresidenta en el último mandato y antes vocal de la Junta Directiva durante dos años-, donde ha liderado varios grupos de trabajo y ha sido una de las impulsoras del proyecto Mujeres en Medicina en España (WOMEDS).
Ahora asume la Presidencia con todos los retos que la Federación tiene por delante, como la digitalización -"queremos que el despliegue de la IA realmente esté alineado con las necesidades que los médicos identificamos"-, la recertificación de los especialistas -"todas las sociedades han visto el valor de Facme para crear ese modelo común de recertificación"-, el relevo generacional -"hay que planificar los recursos basados en datos serios"- o la participación de los médicos en la evaluación de medicamentos -"un campo en el que España tiene que mejorar"-, y dispuesta a trabajar para que "el asesoramiento científico, que es muy apreciado por las administraciones, llegue a las tomas de decisión". Un año muy largo por delante.
- ¿Cuáles son los principales objetivos o prioridades que se marca Facme?
- El objetivo fundamental de la Federación es el de representar a las sociedades científicas en esos aspectos que son transversales o multidisciplinares en los que tiene sentido que el vehículo del conocimiento de las sociedades científicas vaya agrupado de forma consensuada entre todas las especialidades. La Federación busca su fortaleza en esos aspectos que son comunes de las sociedades, por ejemplo, procedimientos de formación médica continuada o el mecanismo para la rectificación, pero a la vez apoya a cada una de las sociedades individuales para que progresen y alcancen sus objetivos en sus competencias.En el asesoramiento a las autoridades, que para nosotros es importante, queremos que las decisiones de las autoridades sanitarias se basen en el mejor conocimiento científico y profesional, y ahí también tenemos que jugar un papel. Es decir, por un lado, a veces actuamos como Federación vehiculizando un conocimiento común de las sociedades o de consenso entre varias sociedades afectadas y, otras veces, nuestro papel es facilitar la interacción de la sociedad que representa el conocimiento en un campo concreto con la autoridad que en ese momento necesita ese input científico.
- Estos son objetivos fijos de Facme, por decirlo así, pero las prioridades más concretas de cara a este 2025...
- Aunque sea un objetivo general de Facme, las herramientas son las que pueden ser propias de este mandato. En este campo de la relación con las autoridades sí que queremos en este periodo mejorar los aspectos de comunicación con todas las sociedades y con todas las autoridades, e impulsar los grupos Facme de temas específicos con representación de las sociedades. En esos temas específicos tenemos toda la parte profesional a la que le vamos a tener que dar mucha importancia en estos años: el tema de la actualización de los programas de formación de especialistas, que estaban un poco atrasados y ahora parece que hay una mayor actividad; la recertificación; la planificación de las necesidades de especialistas, un tema que también nos preocupa y en el que consideramos que es importantísimo que las sociedades científicas puedan aportar su información de calidad; la digitalización del SNS y la inteligencia artificial (IA), otro tema al que nos vamos a dedicar con ahínco porque queremos que el despliegue de la IA realmente esté alineado con las necesidades que los médicos identificamos, por ejemplo, en recuperación de tiempo médico de calidad para interaccionar con el paciente o para mejorar herramientas diagnósticas y terapéuticas de la forma que ya los profesionales están identificando.También el tema de evaluación de Medicamentos y Productos Sanitarios, que está ahora con novedades normativas, tanto a nivel europeo como a nivel español, y vamos a seguir participando porque creemos que en las decisiones de incorporación de la innovación en medicamentos y productos sanitarios al SNS la opinión de los profesionales expertos en esa enfermedad es imprescindible (para decidir cuál es su valor terapéutico añadido). Es un campo en el que en España tenemos que mejorar y realmente el momento actual de revisión de la normativa, tanto la Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios, como sobre todo los dos reales decretos que están ahora en elaboración, son el marco que nos tiene que permitir mejorar esa participación de los clínicos en el sistema.
- ¿Cuáles son los retos actuales de las sociedades médicas?
- Es verdad que estamos en un momento en el que todos vemos que el SNS requiere atención en el sentido de emprender algunos cambios organizativos, de asegurarnos que incorporamos la innovación a la vez que aseguramos la sostenibilidad del sistema. Tenemos que prestar atención a los profesionales y asegurar la excelencia profesional y los recursos médicos necesarios para mantener esa excelencia. Son temas comunes de todas las sociedades ahora mismo y la Federación es el foro en el que coincidir las distintas especialidades, proponer y trabajar para soluciones y nuevas iniciativas que mejoren nuestro SNS.
- Un reto para 2025 es la planificación del recambio generacional. ¿Cuáles son los principales problemas en España derivados de este relevo generacional (se habla de falta de médicos) y cómo lo abordan desde las sociedades?
- Es un tema que nos preocupa a las sociedades médicas. Hemos debatido mucho de si faltan médicos o lo que falta es tiempo médico y, en ese sentido, desde Facme llevamos mucho tiempo alentando también esa identificación de tareas que realizan los facultativos y que a lo mejor podríamos mejorar, tanto con IA como con otros recursos, para recuperar tiempo médico de calidad para interaccionar con el paciente. A veces se dice que el número de médicos en España no es bajo, a lo mejor es que lo que necesitamos es recuperar tiempo médico y a veces también no es solo el número total, sino cómo están repartidos porque hay especialidades con mayor problema que otras, además de la distribución geográfica, que no es una distribución igual de todos los especialistas por todas las áreas.El tema es complejo, pero es verdad que todos sabemos que estamos enfrentando ahora una época donde los de mi generación nos vamos a jubilar, va a haber ahora una jubilación de un número importante de profesionales y eso hay que planificarlo porque no todos los años tiene que entrar el mismo número de nuevos recursos. El primer paso desde luego es saber lo que tenemos y todavía la información no es todo lo rigurosa y exhaustiva que necesitamos. Hay que mejorar la calidad de los datos que tenemos como punto de partida y luego necesitamos trabajar de forma seria en la planificación de entrada de especialistas en los siguientes años y con una visión estratégica a medio plazo en la que las sociedades científicas tienen mucha información y mucho que decir.Es una cuestión importante y en la que el año que viene sin duda vamos a estar trabajando para proporcionar información de calidad sobre los datos de los recursos médicos en el SNS y las necesidades por especialidades, por áreas y en tiempo. Tenemos que ser más rigurosos con la información porque estos mensajes de 'faltan médicos', 'hay que abrir más facultades de Medicina' yo creo que hacen mucho daño. Estos temas hay que plantearlos de forma seria, hacer las cosas con cabeza y planificar los recursos basados en datos serios y con previsiones serias de las necesidades de especialistas en los próximos años.
- ¿Cómo es la relación con el actual Ministerio de Sanidad?
- Estamos en un momento en el que se aprecia el valor del asesoramiento científico de los profesionales. Ya partimos de esa base y en lo que tenemos que trabajar es en la forma de institucionalizarlo, de consolidarlo, de que quede establecido cuál es el camino y sea un camino habitual, que no haya que pensar cada vez cómo hacemos llegar el conocimiento científico, sino que haya unos cauces y unas estructuras de participación estable que permitan que de forma continua el conocimiento científico sobre los temas que cada vez nos preocupan -y nos preocupan a todos como sociedad- lleguen a la administración.Y está funcionando bien, yo creo, el asesoramiento reactivo. Por ejemplo, cuando la Agencia Española de Medicamentos necesita expertos ante una situación determinada de una reacción adversa y solicitan a Facme un panel de expertos y contestamos con las personas designadas por sus pares, eso funciona perfectamente. Hacer llegar a la administración las iniciativas que surgen de los propios profesionales es en la vía que probablemente tenemos que trabajar más en estos años.
- Pero cree que las sociedades médicas tienen un papel realmente protagonista en la interlocución con las autoridades sanitarias, educativas y científicas?
- Sin duda, tenemos que mejorarla. Me habías preguntado cómo era la relación con el Ministerio y es muy buena en el sentido de que se percibe esa importancia del conocimiento, pero desde luego tenemos que mejorar los cauces institucionales y estables para que esa asesoría llegue a todas las actividades o las tomas de decisión.
- ¿Cómo se podría impulsar un mayor protagonismo?
- Ahí también tenemos que distinguir las áreas concretas. En el ejemplo que ponía de la participación de los médicos en la evaluación de medicamentos, un área en la que ahora estamos inmersos en un cambio normativo y en un cambio de sistema, este es el momento de mejorar algo que estaba por debajo de lo debido, que es la participación de los médicos expertos en la enfermedad en esas evaluaciones. Es un campo de mejora clarísimo en el que tenemos que estar este año. Esas herramientas para mejorar la participación de las sociedades médicas en las decisiones y en la organización del SNS tienen muy distintos cauces y es variopinta en sus necesidades, pero te pongo este ejemplo de la normativa de medicamentos en la que ahí lo tenemos claro.
- Dentro del sistema actual con esta implementación de nuevas tecnologías y con los problemas que tiene -ha mencionado la necesidad de reorganizar el SNS-, ¿hacia dónde van las sociedades científicas en este organigrama y en concreto Facme?
- El objetivo de las sociedades es conseguir la mejor asistencia médica posible, o sea, garantizar la excelencia en la asistencia médica a la vez que se garantiza la sostenibilidad del SNS y los mejores resultados en salud percibidos por los pacientes. Es decir, que nuestro objetivo final es mejorar la salud de la sociedad y hacia eso tenemos que ir, y a utilizar todas las herramientas posibles para conjugar esas metas.
- Acaban de firmar un convenio para asesorar científicamente al Ministerio de Sanidad en la transformación digital del SNS. ¿En qué consiste este asesoramiento?
- tenemos pendiente la primera reunión para hacer operativa la forma de ser lo más eficaces posible, pero fundamentalmente lo que nos guía a ambas partes es la necesidad de que las iniciativas de digitalización y de incorporación de la IA al sistema responda a las necesidades que se identifican, al menos, las que se identifican por parte de los médicos. No somos el único agente, por supuesto, pero las que identificamos nosotros que realmente se tengan en cuenta. Y luego no solo en la identificación de las necesidades, sino en la forma de implementarlo y establecer las responsabilidades, en la forma de valorar los resultados que se obtienen, es decir, que en cada uno de los pasos de la implementación de la digitalización y la IA en el sistema se cuente con el conocimiento médico.Dicho esto, hay que encontrar la forma de ser lo más eficaces posible para que las personas que están en el día a día haciendo asistencia puedan dedicar parte de su tiempo a este tipo de asesoría y grupos de trabajo, tenemos que hacer operativa la mejor manera para vehiculizar el conocimiento de una forma factible.

