Lo llaman 'la droga de Hollywood'. Y es que las propiedades adelgazantes de la semaglutida, un fármaco que básicamente regula los niveles de azúcar en sangre, ha provocado que se abusara de este medicamento cuya primera indicación era para pacientes con diabetes tipo 2, dejándolos a veces desabastecidos.
Lo cierto es que las 'propiedades' de la semaglutida no dejan de crecer. Ya en marzo la FDA aprobó una nueva indicación para reducir el riesgo de muerte cardiovascular, infarto de miocardio e ictus en adultos con enfermedades cardiovasculares y obesidad o sobrepeso. Ahora un estudio señala que puede ser prometedora para dejar de fumar: los datos sobre una reducción del deseo de fumar en pacientes tratados con semaglutida llevan a pensar que puede ser beneficiosa para los trastornos por consumo de tabaco (TUD).
En los estudios se vio que las personas con diabetes y obesidad que usaban semaglutida perdían peso y conseguían adelgazar. Consigue reducir el peso corporal y la masa grasa corporal mediante la reducción de la ingesta calórica, que implica una reducción general del apetito. Y esto es lo que llevó a esa peligrosa fiebre por la semaglutida en personas que no tienen obesidad pero quieren perder unos kilos, especialmente las celebrities.
El trabajo, realizado por investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas -de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU- y de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, ha sido publicado en Annals of Internal Medicine.
Semaglutida frente a otros siete antidiabéticos
En este estudio, los investigadores utilizaron registros médicos electrónicos para realizar un análisis de emulación de ensayo objetivo que comparará la efectividad de la semaglutida con la de otros siete medicamentos para la diabetes en la mejora de las medidas de salud relacionadas con los trastornos por consumo de tabaco. Los otros siete medicamentos fueron tiazolidinedionas, sulfonilureas, inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2, otros GLP-1RA, metformina, insulinas e inhibidores de la dipeptidil-peptidasa-4. Los otros GLP-1RA incluyeron lixisenatida, liraglutida, exenatida, dulaglutida y albiglutida.
Los registros abarcaron desde el 1 de diciembre de 2017 al 31 de marzo de 2023. Se incluyeron tres poblaciones de estudio en los ensayos de emulación: personas con trastornos por consumo de tabaco y diabetes tipo 2; personas con diabetes tipo 2, obesidad y trastornos por consumo de tabaco; y personas sin diagnósticos de obesidad. En total se comparó a 222.942 nuevos usuarios de medicamentos antidiabéticos, entre ellos 5.967 de semaglutida.
Cada población se sometió a siete ensayos específicos que comparaban la eficacia de la semaglutida con cada uno de los otros siete medicamentos para la diabetes tipo 2. Los individuos fueron incluidos en el estudio si habían sido diagnosticados con diabetes tipo 2 y trastorno por consumo de tabaco, pero no habían usado ningún medicamento para la diabetes en el último año y tenían una o más enfermedades como hipertensión, hiperlipidemia, obesidad, hipercolesterolemia, accidente cerebrovascular o enfermedad cardíaca.
Los que usaron semaglutida tenían menos probabilidades de tener un encuentro médico que incluyera un diagnóstico de trastorno por consumo de tabaco, prescripción de medicamentos para dejar de fumar o asesoramiento para dejar de fumar durante el período de estudio en comparación con otros medicamentos antidiabéticos. La diferencia fue más fuerte en comparación con las insulinas, y más débil pero estadísticamente significativa en comparación con otros GLP-1RA. Se observaron hallazgos similares en pacientes con y sin diagnóstico de obesidad.
Aunque los hallazgos son consistentes con la hipótesis de que la semaglutida podría ser beneficiosa para dejar de fumar, los investigadores reconocen varias limitaciones que impiden sacar conclusiones firmes. Entre esas limitaciones se incluyen posibles sesgos de documentación, factores de confusión residuales, la adherencia a la medicación y la falta de datos sobre el comportamiento de fumar, como el número de cigarrillos fumados por día o la gravedad del deseo y la abstinencia.
Por tanto, y a pesar de los resultados prometedores, los autores del trabajo insisten en que no deben interpretarse como una justificación para el uso de semaglutida fuera de las indicaciones autorizadas, en este caso para dejar de fumar, hasta que haya más evidencia científica. Y evitar otro capítulo de fiebre por la semaglutida.
En este sentido, Juan Pablo de Torres, codirector del departamento de Neumología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), hace hincapié en que se trata de estudios generadores de hipótesis, "esto genera una hipótesis que obliga luego a hacer estudios más profundos para probar esa hipótesis, en este caso, que la utilización de esta medicación podría ser útil para el tratamiento del tabaquismo".
De Torres señala que al ser estudios basados en bases de datos de información médica electrónica es poco preciso. "Solo se analiza lo que hay y faltan datos importantes, por ejemplo, cuántos de ellos fumaban, cuánto fumaban, si habían hecho realmente intentos de dejar de fumar, el grado de dependencia... Son cosas muy importantes a la hora de determinar si, efectivamente, estas medicaciones tienen algún rol en su uso para la deshabituación tabáquica o el consumo de tabaco".
El neumólogo de la CUN explica que "la base es pobre". "La pregunta es relevante, por supuesto; la metodología utilizada tiene sus limitaciones importantes porque se basa en información registrada en el sistema electrónico de información médica, la cual es limitada, y hay información muy relevante que no se ha tenido en cuenta. Tampoco están registrados datos sobre el índice de masa corporal de los pacientes y el estudio menciona que es independientemente de si los pacientes tenían obesidad o no, lo cual también es importante por todas las relaciones que hay entre el tabaco y la obesidad, y las consecuencias de abandonar el tabaco que habitualmente produce un aumento del peso corporal".
De Torres continúa: "Además, no se estudia específicamente el mecanismo por el cual esta medicina sería beneficiosa, remiten a un par de estudios en modelos animales, de ahí surgió su idea para este trabajo. Los bloqueadores de GLP1 actuarían a nivel del cerebro en el sistema que regula los sistemas de recompensa y de aversión -hablan del nucleus accumbens y el circuito habenular- hacia el tabaco y podría ser utilizado para el tratamiento de las adicciones en general y específicamente para el tabaco también. Ellos mismos habían planteado un estudio clínico de pocos pacientes donde la utilización de estos fármacos también mejorarían los resultados de los programas de deshabituación tabáquica. Pero hay que hacer estudios específicamente diseñados con poblaciones bien seleccionadas para contestar a esta pregunta. Las conclusiones dicen solamente que hay una señal y que se deben hacer más estudios".
Y remata: "Parece que queremos convertir a la semaglutida en la 'droga milagro' que ahora lo cura todo. Es una droga importante, que tiene importantes efectos, que potencialmente podría ser utilizada, pero se requiere todavía mucho trabajo para demostrar esta pregunta específica todavía".



