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Crónica del Cosmos

El hallazgo de más moléculas orgánicas en Encélado confirman a esta luna como un lugar prometedor para que haya vida

El análisis de datos recogidos por la sonda Cassini revelan nuevas moléculas orgánicas en los géiseres de agua que emergen de la superficie helada de este satélite

Recreación artística de los géiseres de Encélado
Recreación artística de los géiseres de EncéladoESA/NASA/JPL-Caltech
Actualizado

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

Se han encontrado moléculas orgánicas en los géiseres de agua que emergen de la superficie helada de Encélado. El hallazgo confirma a esta luna como uno de los lugares más prometedores del sistema solar para la búsqueda de vida.

Géiseres

Han pasado casi veinte años desde que la nave espacial Cassini (una colaboración de las agencias NASA, ESA y ASI) descubriese y explorase los espectaculares géiseres que surgen de la zona polar sur de Encélado. La misión finalizó en 2017, pero los astrónomos siguen explotando los valiosísimos datos que se obtuvieron en los sobrevuelos de esta luna helada de Saturno.

Los géiseres son enormes columnas, principalmente de vapor de agua, que emanan de grandes fisuras superficiales. Se cree que el agua proviene de un océano líquido subterráneo que podría alcanzar 500 kilómetros de profundidad.

Encélado y el anillo E de Saturno
Encélado y el anillo E de SaturnoNASA

Parte del material eyectado en estas columnas regresa a la superficie de la luna, pero otra parte queda en el espacio, donde ha formado un gran anillo difuso rodeando a Saturno (denominado anillo E) que se encuentra a una distancia mucho mayor que el principal sistema de anillos del planeta gigante.

Material orgánico

Al explorar el anillo E, Cassini ya había encontrado numerosas moléculas con carbono (estas se denominan orgánicas), incluyendo algunas que pueden ser precursoras químicas de aminoácidos. Pero el origen de estas moléculas era muy incierto. Podrían provenir del océano de Encélado (eyectadas en los géiseres), pero también podrían crearse in situ por reacciones químicas desencadenadas por las partículas cargadas de la magnetosfera de Saturno.

Recientemente, un equipo coordinado por Nozair Khawaja (de la Universidad de Stuttgart y de la Libre de Berlín) ha revisado los datos de Cassini y, más concretamente, los que se adquirieron cuando la nave atravesó algunas de las columnas. A partir de un nuevo análisis, han encontrado una serie de moléculas orgánicas que habían pasado desapercibidas en un principio.

Esquema de la superficie y el interior de Encélado
Esquema de la superficie y el interior de EncéladoNASA/JPL-Caltech

Estas moléculas carbonadas se encuentran sobre los granos de hielo que son eyectados en los géiseres. Los investigadores piensan que se trata de material que no ha podido ser alterado aún por la radiación ambiente ni por las partículas de la magnetosfera planetaria.

Uno de los resultados más interesantes es que la composición de este material de los géiseres es similar a la del anillo E que se había estudiado previamente, pero también contiene otras sustancias no identificadas previamente. Se trata de compuestos alifáticos (cadenas lineales carbonadas o anillos diferentes del benceno), éteres, ésteres y otros compuestos con oxígeno y nitrógeno.

A la búsqueda de vida

Muchas de estas moléculas son de un gran interés astrobiológico, pues en nuestro planeta forman parte del entramado de reacciones químicas que acaban dando lugar a los componentes básicos de la vida.

Por supuesto, la bioquímica es sumamente compleja y desde estos compuestos detectados en Encélado hasta la emergencia de vida (tal y como la conocemos en la Tierra) hay muchos pasos intermedios y muchas vías químicas alternativas que podrían no desembocar en vida.

Imagen de los géiseres de Encélado tomada por Cassini
Imagen de los géiseres de Encélado tomada por CassiniNASA/JPL-Caltech

Pero, a pesar de todo: tenemos agua líquida en sus océanos, fuentes de energía y moléculas orgánicas: estos son los ingredientes básicos de la vida y todos ellos están presentes en esta luna de Saturno. Sin ninguna duda, los nuevos resultados confirman a Encélado como uno de los lugares más prometedores del sistema solar que podría resultar habitable.

A la vista de todos estos hallazgos, y siguiendo la opinión de los expertos, la ESA está estudiando la posibilidad de enviar una ambiciosa misión espacial para, en la década de 2040, llegar a aterrizar sobre Encélado y recoger y analizar muestras de su superficie y de sus géiseres.

El artículo de Khawaja y colaboradores, titulado Detection of organic compounds in freshly ejected ice grains from Enceladus's ocean ha sido publicado en número reciente de la prestigiosa revista Nature Astronomy y puede consultarse en este enlace .

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.