CATALUÑA
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Illa ultima un Govern de perfil técnico para evitar polémicas que perjudiquen a Sánchez y sitúa al frente de Economía a su mano derecha, Alícia Romero

María Jesús Montero ignora la fuga de Puigdemont: "Absoluta normalidad con Junts"

Pere Aragonès coloca a Salvador Illa la medalla del cargo como nuevo presidente de la Generalitat.
Pere Aragonès coloca a Salvador Illa la medalla del cargo como nuevo presidente de la Generalitat.Gorka LeizaARABA PRESS
Actualizado

El nuevo presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ultima un Govern técnico, con perfiles transversales y especializados para evitar choques con sus socios de investidura, ERC y los comunes, y polémicas que perjudiquen a Pedro Sánchez. Un Ejecutivo con el que busca priorizar la gestión por encima del relato y que se pondrá a trabajar esta semana: la composición final podría darse a conocer este domingo, salvo alguna sorpresa de última hora, y el gabinete se reunirá por primera vez el martes, según fuentes próximas al president. La toma de posesión de los consellers se prevé el lunes mismo en el Palau de la Generalitat.

Uno de los puestos de referencia, el de la cartera de Economía, será para Alícia Romero, mano derecha de Illa y portavoz en el Parlament. Ella será la encargada de negociar la implantación de la soberanía fiscal con Hacienda y ERC, y la dirigente ha sido uno de los enlaces con los republicanos durante la pasada legislatura. Núria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma, será la nueva titular de Interior, la cartera más polémica en estos momentos al convertirse en la responsable política de los Mossos tras la fuga de Puigdemont.

El puesto de secretario del Govern -un cargo clave para garantizar el funcionamiento interno- es para el actual coordinador general de la Diputación de Barcelona, Javier Villamayor, integrante del equipo negociador del PSC con ERC para atar la investidura. Y uno de los hombres de confianza del alcalde Jaume Collboni y gerente del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Dalmau -donde el PSC ha firmado un pacto con ERC-, será el nuevo responsable de la cartera de Presidencia.

Dos dirigentes sin grandes polémicas a las espaldas y acostumbrados a tratar con republicanos y comunes, claves para la investidura de Illa y socios de Sánchez en el Congreso y en la Moncloa (en el caso del partido hermano de Sumar).

Es decir, un Govern que se va conformando con perfiles especializados para evitar polémicas que perjudiquen a Sánchez y así contribuir a su supervivencia en la Moncloa de la mano de sus socios.

De hecho, en la toma de posesión como nuevo presidente de la Generalitat, Illa repartió varios guiños a los republicanos, empezando por agradecer el traspaso de poderes «ejemplar» de Pere Aragonès. También dejó claro su apoyo al catalán. «La defensa de la lengua, la cultura y la tierra no es contra nadie», dijo este sábado, un argumentario visto con buenos ojos por Esquerra. Uno de los objetivos pactado con los republicanos es blindar la «lengua propia» y el sistema de inmersión monolingüe en catalán pese a la sentencia del Supremo a favor del bilingüismo con el 25% de castellano, pendiente del Constitucional después de que la Generalitat esquivara su aplicación en la pasada legislatura.

Política Lingüística y 'embajadas'

En este sentido, el nuevo Ejecutivo de Illa que se pondrá a trabajar esta semana contará con un departamento específico de Política Lingüística, una de las exigencias del partido de Marta Rovira para apoyar su investidura. También está previsto que siga la polémica cartera de Exteriores y con la red de más de 20 embajadas en el extranjero. Imposiciones de los republicanos que contentan también a Junts, indispensables para la aritmética del PSOE en el Congreso.

Con Cataluña, los socialistas recuperan la Generalitat 14 años después y refuerzan el menguante poder territorial de Pedro Sánchez en la comunidad gracias a la sobrevivió y donde cimentó el resultado de las elecciones generales de 2023.

Ayer, Salvador Illa, arropado por un grupo de representantes del Gobierno de Sánchez pero sin el presidente en Barcelona, prometió gobernar respetando la «pluralidad» de Cataluña ante «los populismos» divisivos. «Los ejes principales de mi presidencia serán unir y servir respetando la diversidad y la pluralidad del pueblo de Cataluña. Sobre todo cuando aquí y en todo el mundo, los planteamientos demagógicos, divisivos y populistas ponen en peligro no solo la unidad civil de nuestro pueblo, sino la convivencia misma», aseguró en un discurso en el que mencionó la labor de los últimos ex presidentes, una lista en la que incluyó y citó específicamente a Carles Puigdemont apenas dos días después de su fuga.

Sobre Junts habló la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero: «Seguimos con absoluta normalidad relacionándonos con Junts como hemos hecho hasta la fecha, cumpliendo con los compromisos que se han establecido con ellos y ahora esperando también invitarlos para que puedan apoyar el proyecto de presupuestos, que empieza su tramitación a lo largo del mes de septiembre».

Es decir, ignoró el espectáculo del dirigente, con el regreso para intentar torpedear la investidura del propio Illa y su posterior desaparición ante 602 agentes de los Mossos d'Esquadra, y siguió tendiéndole la mano y emplazándose a continuar con el acuerdo que el PSOE suscribió con Puigdemont en Bruselas.