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Somos absolutamente dependientes de las plantas. Hace 10.000 años la base de la alimentación eran las semillas y hoy lo siguen siendo. Tenemos más medios, más tecnología y más diversidad de alimentos, pero sin cereales no hay civilización que sobreviva". Así de rotunda es una de las personas que más sabe del tema en nuestro país, Rosa Porcel, investigadora del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, doctora en Bioquímica y divulgadora sobre tecnología vegetal que se ha propuesto acercarnos al mundo verde para que lo descubramos de otra manera.
Suyos son algunos de los trabajos de investigación que se han vendido como best sellers: 'Eso no estaba en mi libro de Botánica' recibió el Premio Prismas en 2021 a la mejor obra editada de divulgación científica y va ya por su cuarta edición. "Las plantas se subestiman, las vemos simplemente como parte de nuestra alimentación, y tiene que ser así, porque una dieta equilibrada se basa en verduras, frutas, legumbres..., pero no miramos más allá, no somos conscientes de todo lo que implican. La raza humana se va a extinguir en algún momento, no te quepa duda, pero las plantas no, seguirán aquí. Han sobrevivido a todo tipo de extinciones y eso es una garantía. Tenemos que aprender de ellas, si han llegado hasta hoy será por algo. Y eso que no se mueven ni tienen nuestros mecanismos de defensa (ríe). Son seres alucinantes".
"Las plantas nos ayudan", asegura. Éste es el título de su nuevo libro (ed. Destino), con el que intenta poner en valor toda la ciencia milenaria que hay detrás de ellas. "La lechuga de tu ensalada, la amapola del campo o la adelfa de tu calle forman parte de un reino biológico al que le debemos estar donde estamos. Muchos de los remedios que teníamos hace 10.000 años seguimos utilizándolos, aunque sea en forma de crema o pastilla. Y gracias a que las semillas nos dan de comer hemos podido investigar y descubrir nuevas plantas y nuevos fármacos".
No obstante, y en un momento donde cada vez se habla más de medicina natural y de fitoterapia, la autora advierte: "Que una planta se haya utilizado toda la vida no significa que sea un remedio mágico ni que valga para todo, ni siquiera que sea efectiva". De hecho, en algunos casos la ciencia ha demostrado que las soluciones eficaces existían, pero que no coincidían con lo que la sabiduría popular les reconocía. ¿Un ejemplo? "El hipérico o hierba de San Juan, que pese a estar vinculada desde la antigüedad al tratamiento antiinflamatorio y contra la ciática, en realidad se ha descubierto ahora como un interesante fármaco contra la depresión", señala.
Y es que detrás de cada planta se esconde una amplia ambigüedad, "porque cuentan con grandes beneficios, pero también pueden ser letales". Sin ir más lejos, la bióloga apunta a la estricnina, el veneno elegido por Agatha Christie en su primera novela, 'El misterioso caso de Styles', publicada en 1920. "En aquella época aparecía en preparados medicinales como vigorizador muscular, reconstituyente, digestivo e incluso como tónico cardíaco. Ninguno de esos usos tiene aval científico". Más bien al contrario, pero el problema, señala la experta, es que siempre pensamos que si algo es natural y no un medicamento al uso, no hace daño. "Ten cuidado con eso", avisa Porcel, "si lo que compramos en un herbolario llevara prospecto, como los productos de la farmacia, sería más largo que el listín telefónico".
Por contra, la mirra es uno de los pocos ejemplos en que "los efectos demostrados por la ciencia superan los usos tradicionales. Recientemente se ha señalado que podría ser útil en el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio, como la Covid-19", asegura Rosa Porcel, recordando, también, que las vacunas que pusieron fin a la pandemia se obtuvieron en plantas transgénicas.
Plantas que ayudan
Más allá de los problemas que puede provocarnos la inflamación, el mal de nuestros días, muchas de las malas digestiones que sufrimos pueden deberse, por ejemplo, a una simple patata, que puede aumentar sus niveles de toxicidad por factores como la temperatura de almacenamiento, la luz o los golpes. "Desecha aquellas que encuentres con piel o carne de color verdoso, y cocínalas a 210ºC durante al menos diez minutos", recomienda. Ese color denota la presencia de solanina, muy tóxica y presente también en las berenjenas. "Si comes una cruda o poco hecha notarás un sabor ligeramente picante y quemazón en la boca y la garganta". Cuidado las personas sensibles; las plantas, como dice Porcel, deberían llegar con prospecto. Como no es el caso, descubrimos con ella algunas poco conocidas pero muy saludables, y otras que no lo son tanto, a pesar de su buena fama.
- Canela. "Una planta muy prometedora para la salud", apunta. Destaca por las cantidades que contiene de manganeso, calcio, hierro, zinc, magnesio, vitamina B6 y vitamina E. "Tradicionalmente se le atribuyen propiedades digestivas y favorecedoras de la fertilidad, pero los últimos estudios afirman que puede ayudar a reducir el azúcar en sangre, los niveles de colesterol y los triglicéridos. No queda ahí la cosa, estudios preliminares sugieren que podría retrasar los síntomas del alzhéimer. Y otras investigaciones apuntan a un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio, gracias a su contenido en polifenoles. Pero hay que ser prudentes, queda mucho por estudiar".
- Brócoli. La joya de la corona dentro del sanísimo mundo de las coles, esta verdura está cargada de antioxidantes con un "demostrado efecto antiinflamatorio y anticancerígeno". Como argumentos a favor, aporta mucha fibra, carotenoides (como luteína, para la salud ocular), calcio, más vitamina C que una naranja, vitaminas B1, B2 y B6, fósforo, potasio, yodo, zinc, cobre y manganeso. No obstante, las moléculas responsables de tan beneficiosos efectos se pierden con el calor, así que no debe cocinarse demasiado. Para aprovechar sus bondades hay que dejarlo "al dente". "Yo lo pongo de cinco a siete minutos en el microondas con un chorrito de aceite y listo", aconseja.
- Café. Toda la vida pensando que sube la tensión... pues no. "Puede subirla de forma puntual, pero si lo tomas de forma habitual, al contrario, protege contra la hipertensión", asegura Rosa Porcel. De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), considera tomar 400 miligramos al día como una dosis adecuada. "Tomar de tres a cinco tazas al día no sólo es seguro, sino que es beneficioso", porque, además, aporta antioxidantes. ¿Qué variedad es mejor? "La que te guste, con la única excepción del torrefacto, que es mejor evitarlo y que ya está prohibido en algunos países; tiene que ser café natural". ¿Y qué pasa con la cafeína? "No deja de ser un excitante, pero tiene su lado bueno: está relacionada con menos cálculos biliares", responde.
- Muérdago. "La planta mágica", como la califica Rosa Porcel, se está utilizando en las nuevas líneas de investigación contra el cáncer. "Tiene dos tipos de moléculas, viscotoxinas y viscumina, que consiguen detener su proliferación. También inducen la actividad de unas células conocidas como natural killer, una especie de asesinas naturales, que se encargan de atacar los tumores, y, además, activa la apoptosis, un mecanismo de muerte celular programada que hace que una célula al detectar que está enferma 'se suicide' para no atacar a otra o expandir el mal. Todo esto in vitro, que no es lo mismo que en vivo". Porque, en en su estado natural el muérdago es una planta muy tóxica que afecta al hígado, al corazón y la presión arterial. "Ninguna planta te va a curar el cáncer", recalca.
- Cítricos. Es de sobra conocido su aporte de vitamina C, en muchos casos menor que en otras frutas y verduras, pero no que la piel blanca que los rodea, y que generalmente retiramos, incluye "unas moléculas muy beneficiosas para cuidar la piel y tratar la insuficiencia venosa y las varices. Esas fibras se están investigando en cosmética, en fórmulas para cuidar la piel: antienvejecimiento, para proteger de las radiaciones, favorecer la cicatrización..."
- Aloe vera. El principal beneficio del aloe vera se encuentra en su capacidad hidratante, "de ahí la sensación de frescor y de alivio". Utilizado como gel puro surte efecto "en caso de pequeñas quemaduras o heridas, psoriasis y herpes genital. También contra el acné y la dermatitis. Pero ¡ojo!, la primera recomendación es que esta planta no debería aplicarse directamente sobre la piel. He oído más de una vez ante una quemadura: Tú arrancas una hoja de la maceta y te la restriegas directamente. A ver, !no! Sé prudente. Es muy irritante y puede ser que el remedio sea peor que la enfermedad", avisa.
- Árbol del té. Su uso popular le atribuye propiedades cicatrizantes, desinfectantes y, especialmente, en la prevención y tratamiento contra los piojos. Falso. "Es uno de los mayores mitos", explica Rosa Porcel. "Su aceite esencial es bastante tóxico, sobre todo para los niños y las mascotas. Los pediatras no lo recomiendan, por ineficaz y por su toxicidad".
Plantas que nos ayudan
La ciencia detrás del conocimiento ancestral de las plantas medicinales: por qué desde hace mucho tiempo el mejor amigo del hombre siempre ha sido la planta. Editorial Destino (356 páginas). Puedes comprarlo aquí.




