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Sopas que curan; para el resfriado, la piel, levantar el ánimo o acabar con la resaca: "Dime cómo te sientes y te diré cuál necesitas"

Una colaboración con M Missoni lanzó las sopas de Theresa von Wangenheim al estrellato. Hoy, tiene una receta "mágica" para cualquier momento y situación, algunas fastuosas, otras casi improvisadas, pero todas "curativas" para cuerpo y alma, asegura.

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Una sopa para cada estado de ánimo
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Hay una sopa para ti. Lo asegura toda una experta en el tema, Theresa von Wangenheim, una creativa germano-estadounidense que vive y trabaja entre Londres y Múnich y afirma que la sopa, este plato antaño humilde, es "reparadora, nutritiva y mágica". En su caso, desde luego, lo ha sido; tanto que ahora sus recetas le dan de comer, literal y metafóricamente hablando, porque la fama le ha llegado a través de los fogones.

"Siempre me ha gustado la sopa, pero la cosa se puso seria cuando, en 2018, la casera del destartalado apartamento en el que vivía, en pleno centro de Manhattan, me informó de que se cortaría el suministro de gas del edificio hasta nuevo aviso. Por delante me esperaba un gélido invierno neoyorquino sin cocina ni horno, sólo con una placa eléctrica y mucha imaginación. A partir de ese día pasé un año entero improvisando con una olla y una batidora". Y así nació su página de Instagram, @sssssoupsssss, donde cuelga sus recetas.

La fama llegó en 2020, gracias a una colaboración con M Missoni. "Desde la marca se pusieron en contacto conmigo para recrear uno de sus jerséis de punto en una sopa. Fue lo que hizo que mi pequeño diario de recetas on line se disparara hacia arriba. Tristemente, M Missoni ya no suena..., ¡pero mi sopa todavía sí!", bromea. "Las sopas y los suéteres son las piedras angulares de una temporada acogedora", dice de esta receta, con arroz y una pequeña geisha entre líneas.

Entonces tenía 800 seguidores en sus redes, que pronto pasaron a casi 70.000. El éxito se ha traducido también en el libro 'Hay una sopa para ti' (ed. RBA), con más de 70 recetas económicas, saludables y fáciles de hacer, adaptadas a distintas situaciones y estados de ánimo. En sus páginas, desde sopas rápidas que se preparan en pocos minutos hasta otras contundentes, como la de gyozas de setas o el ramen mejorado.

Las sopas han acompañado a Theresa toda la vida. "De niña, sopa de letras; en cuanto pillaba un resfriado, de pollo con fideos; si hacía calor, gazpacho", recuerda, incluso ahora, para curar una buena resaca, un tazón de pho, "descomunal". Su sopa favorita en este momento lleva garbanzos, cúrcuma y leche de coco: "Sienta muy bien para el cuerpo y el alma durante los sombríos enero y febrero. ¡Y con un chorrito de lima los sabores cantan!", apunta. Entonar, entona lo que haga falta.

Lo bueno del mundo de la sopa, asegura, es que es "increíblemente rico y diverso", lo que quiere decir que ésta puede ser "económica y sencilla, fastuosa y lujosa, un entrante o un plato principal o, mejor aún, todo eso junto", explica Theresa, que para celebrar un momento especial también elige sopa: "Un gran bowl de pho. Se dedican tanto tiempo y amor a conseguir ese sabroso caldo que creo que es una de las sopas más especiales que existen. De momento suelo dejarla en manos de los profesionales y pedirla sólo en restaurantes vietnamitas, al menos hasta que realmente domine el arte de prepararla yo misma".

¿Qué le cocinarías a esa persona que dice que nunca jamás come sopa para animarla a coger la cuchara?, le pregunto. "Creo que el principal problema de quienes nunca la comen es que piensan que son aburridas, insípidas y que no resultan una comida completa. Para convencerlos, comenzaría con algo que conozcan, como pasta, y la incorporaría a una sopa, por ejemplo, un minestrone o una clásica sopa de pollo con fideos americana".

Si no te gusta la sopa "es que no has probado una en condiciones", insiste Theresa, que anticipa que la clave está en el acompañamiento. "Necesita sus complementos para resplandecer: su chorrito de aceite, sus toppings crujientes, su pan suave y esponjoso para mojar o sus crackers", apunta.

Las reglas de la sopa

Entrando en cocina, una buena sopa también tiene sus propias reglas. Theresa von Wangenheim las ha condensado en nueve claves, y son estas:

  • Ingredientes básicos. Nada de complicaciones ni fórmulas rebuscadas, sólo necesitas combinar especias, verduras, proteínas, cereales, legumbres, una buena grasa, caldo y toppings.
  • Grasa de calidad. No escatimes en aceite de oliva, en aliáceas (ajo y cebolla) ni en especias o aromáticas (sal, pimienta y guindilla).
  • Es un arte, no una ciencia. Eso quiere decir que las medidas son subjetivas y pueden ajustarse a gustos: menos caldo si la quieres más espesa, más guindilla si te gusta el picante, col en lugar de espinacas o incluso lo que tengas a mano en la nevera.
  • La sopa lo perdona todo. Las verduras se pueden cambiar por otras, los tipos de caldo y las cantidades se pueden modificar... Las reglas están para romperlas según los propios gustos.
  • Todo a la cazuela. La sopa es pura cocina de aprovechamiento; coge lo que vaya a echarse a perder y utilízalo para hacer un buen caldo.
  • Batidora a mano. Una de vaso, a velocidad alta, ofrece la posibilidad de hacer sopas más suaves y con mejor aspecto.
  • Caldo de huesos, con paciencia. Este sanísimo concentrado necesita mucho tiempo de cocción; el de carne es más rápido.
  • Un frigorífico bien surtido. Ten a mano los básicos: aceite de oliva; cebollas, chalotas y ajo; sal, pimienta negra, guindilla, jengibre, comino; cilantro, perejil, eneldo, menta, albahaca; romero, tomillo, laurel; limones y limas, verduras de temporada; latas, tarros y productos secos (anchoas, alubias y garbanzos, tomate triturado, leche de coco, arroz, pasta, cereales).
  • Congela en porciones individuales. Si la cocinas con antelación, deja que se enfríe a temperatura ambiente, pásala a un recipiente hermético y guárdala en el frigorífico. La mayoría de las sopas aguantarán tres o cuatro días sin problema. Y en el congelador, utilizando bolsas de autocierre, serán el mejor recurso.

Sopas que curan

Un cuenco de sopa calentita "puede calmar un dolor de garganta, aliviar la congestión y aportar la hidratación que necesitamos para, por ejemplo, superar un dolor de cabeza. Además, el vapor que desprende un caldo caliente ayuda a despejar las fosas nasales y reducir las molestias respiratorias", afirma Theresa, quien defiende que el "poder curativo de la sopa es innegable", tanto si se trata de una sopa de pollo con fideos para combatir un resfriado como de un guiso de lentejas antiinflamatorio. "Científicos de todo el mundo coinciden en que el caldo de pollo alivia los síntomas del resfriado, ¡pero no se ponen de acuerdo en cómo lo consigue ni por qué!", añade.

Menos clásica, otra llega al rescate en caso de gripe e infecciones. Se prepara en 20 minutos y te garantizo que, cucharada a cucharada, mejora cualquier resfriado", explica Theresa. Cargadita de ingredientes saludables (cúrcuma, jengibre, ajo y caldo de pollo), es también una bomba de antioxidantes. Aquí, la receta:

SOPA DE AJO, CÚRCUMA Y LENTEJAS

  • Ingredientes para cuatro raciones: 1 cda. de aceite de oliva, 1 chalota cortada en rodajas, 5-6 dientes de ajo picados, 1 cda. de cúrcuma fresca rallada, 2 cdas. de jengibre fresco rallado, 250 g. de lentejas rojas secas, 1 litro de caldo de pollo o verduras, zumo de 1 limón, sal y pimienta negra recién molida al gusto.
  • Para servir: 1 cda. de aceite de oliva, 225 g. de espinacas, aceite de guindilla para rociar.
  • Elaboración: calienta el aceite de un olla grande a fuego medio, añade la chalota, el ajo, la cúrcuma y le jengibre y remueve para que se mezclen. Tapa y deja que los ingredientes suden durante unos 5 minutos o hasta que esté blanda y transparente. Añade las lentejas y el caldo, lleva a ebullición, baja el fuego y cuece a fuego lento durante unos 15 minutos o hasta que las lentejas se ablanden y se deshagan. Mientras tanto, prepara las espinacas. Calienta el aceite de oliva en una sartén aparte y saltéalas hasta que se reblandezcan. Retira la sopa del fuego y añade el zumo de limón. Salpimenta al gusto y reparte en cuatro cuencos. Añade una cucharada de espinacas y un chorrito de aceite de guindilla.

Hay una sopa para ti

Dime cómo te sientes y te diré qué sopa necesitas, hay una receta específica para cada estado de ánimo, cada estación del año y ocasión. Más de 70 recetas saludables, económicas y fáciles de hacer. Ed. RBA (192 páginas). 20 ¤.