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Xandra Falcó, presidenta de Círculo Fortuny: "A los españoles nos da pudor hablar de lujo"

Si cree en un proyecto, lucha hasta el final. Es la forma de actuar que ha heredado de su padre y que pone en práctica desde Círculo Fortuny, una asociación que representa la excelencia, la creatividad y la cultura. Su objetivo, colocar la marca España en el lugar que merece: "Nuestro país tiene mucho que decir, hay que poner en marcha políticas para hacer las cosas bien", defiende.

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Xandra Falcó, en el restaurante del Hotel Santo Mauro (Madrid).
Xandra Falcó, en el restaurante del Hotel Santo Mauro (Madrid).SERGIO GONZÁLEZ

Xandra Falcó, marquesa de Mirabel e hija mayor del marqués de Griñón, es "sobre todo una madre", asegura, por encima del resto de sus facetas, que no son pocas. "Soy una persona a la que le gusta trabajar; el entorno profesional y la propia actividad es una parte muy importante del día a día de todo el mundo, y para mí es fundamental", reconoce. Está al frente desde hace cinco años de Círculo Fortuny, la asociación que se ha convertido en el máximo exponente del lujo en nuestro país, y de sus propios proyectos empresariales, entre los que destaca su vino XF, con el que ha elevado sobremanera el nivel de los rosados; no es casualidad el boom que viven en estos momentos ni que hayan pasado a ser la copa de moda en los templos de la gastronomía. "Es algo parecido a lo que sucedió con los blancos hace 20 años. Ahora eso está cambiando, espero que en algo hayamos contribuido, es posible", dice con modestia. A Xandra le faltan horas en el día, pero tiene claras sus prioridades: "Mis hijas. Lo primero es apoyarlas, estar con ellas, intentar indicarles o simplemente estar ahí, para darles consejos en los momentos difíciles y disfrutar juntas los buenos", afirma.

Quedamos con ella para hablar de lo que mejor conoce, el lujo. Y lo hacemos en un lugar a la altura de las circunstancias, el hotel Santo Mauro, en Madrid. En sus discretos jardines tropicales las tórridas temperaturas de la capital en verano pasan desapercibidas sin necesidad de aire acondicionado; es parte del auténtico lujo que ella defiende durante toda la entrevista, el experiencial, el del saber hacer.

Xandra Falcó en los jardines del Hotel Santo Mauro (Madrid).
Xandra Falcó en los jardines del Hotel Santo Mauro (Madrid).SERGIO GONZÁLEZ

Acaba de cumplir cinco años como presidenta de Círculo Fortuny, ¿cómo ha cambiado la asociación desde que usted está al frente?
Lo primero que hice fue establecer un plan estratégico con ejes de actuación y comisiones en distintas áreas para llevar a cabo los trabajos, y apoyarme muchísimo en las marcas. Y eso se ha notado bastante. España es un país poco asociativo, lo he vivido en el mundo del vino, pero en Círculo Fortuny hemos roto esa tendencia, todas las marcas están muy involucradas y deseando apoyar la idea común de construir la imagen de la excelencia española. Hay un compromiso enorme. Hemos conseguido que el lujo no se vea como algo superfluo o innecesario.
¿Y hacia dónde quieren ir?
Queremos que el lujo se considere un sector importante, de un peso específico y con Europa como protagonista, porque el 70% del lujo mundial es europeo, supone el 4% del Producto Interior Bruto (PIB) y el 10% de las exportaciones, y genera más de dos millones de empleos directos. Acabamos de presentar un informe en la Comisión Europea para que el Parlamento sepa lo valioso que es todo esto.
¿Y qué es el lujo para la mujer que lo decide?
Lo bien hecho, la excelencia. También, desde el punto de vista de la producción, es la artesanía en el oficio, en los materiales nobles que se utilizan. Y, por otro lado, es parte de ese mundo hedonista que nos permite diferenciarnos y darnos un capricho, tanto con un objeto precioso como con una experiencia que perdure en nuestra memoria. Para mí tiene que ver sobre todo con esto, con el momento, con estar con mi familia o amigos y disfrutar de una buena mesa. El mundo de la gastronomía y el vino me encantan.
A propósito, dice la RAE, en una de sus acepciones: "elevada categoría, excelencia, exquisitez que posee algo por la calidad de las materias primas empleadas en su fabricación". ¿Cuánto ha tenido que ver usted en esta definición?
Un montón, incluirla es una de las primeras cosas que hicimos desde Círculo Fortuny, con muchísima ayuda de mi padre y de Enrique Loewe, que fue quien convenció a los catedráticos; antes simplemente aparecía como una cosa superflua, de oro y brillo, pero el lujo y la excelencia es mucho más. Y hay que entenderlo como tal.
¿En España no sentimos cierto pudor a la hora de exhibir ciertos lujos?
Sí, sobre todo en lo que afecta a los objetos. Utilizamos la palabra más para momentos: "Qué lujo estar aquí en el campo tomando una tortilla con mis amigos". Por eso es tan importante haber cambiado esa acepción negativa del diccionario.
¿Qué diferencia el lujo español del resto?
En eso estamos trabajando. El lujo está en un punto de inflexión: ya más del 50% del consumo tiene que ver con experiencias, y ahí España tiene mucho que decir. Quizá no tenemos esas grandes marcas que hace 30 o 40 años comenzaron la revolución del sector, pero sí somos un país al que venir a disfrutar. Necesitamos poner en marcha políticas para que las cosas se hagan bien, es decisivo. Y Madrid es un claro ejemplo de ello: la ciudad se ha transformado en los últimos años y eso atrae a un perfil de turista de alto impacto que deja más dinero en la ciudad, ocho veces más, según nuestros estudios. Es un turista que busca marcas, pero también grandes restaurantes, artesanos locales, cosas diferenciadas que hablen de nuestro saber hacer... De vuelta a sus países se convierten en embajadores de la marca España. Nuestro país siempre ha sido un éxito en el mundo del turismo, pero en esa parte de la excelencia quizá un poco menos. Hay que trabajarla.
¿Puede existir el lujo sin la artesanía?
Yo diría que no. Una de las esencias del lujo es el oficio y lo bien hecho a mano. El cariz personal que hay detrás de las cosas es fundamental para el lujo, estés en el sector que estés. Hay artesanía en el saber hacer, también en el conocimiento de cómo podar un viñedo, cómo vendimiar o incluso en cómo llevar bien un hotel.
¿España podría colocarse a la cabeza del lujo si valorase más su tradición?
Yo creo que sí. Los oficios artesanos están ahí, pero muchos en riesgo de desaparición. Por eso uno de los ejes estratégicos de Círculo Fortuny desde que lo dirijo es apoyar la alta artesanía. Primero, porque es la base de las marcas, hay necesidad de artesanos y de relevo generacional. Y segundo, porque en España hay un saber hacer enorme y lo que hace falta es apoyarlo para que algunas de esas pequeñas marcas se conviertan en grandes. Con ese objetivo hemos puesto en marcha los premios Maestro Artesano, que van ya por su cuarta edición y tienen un impacto muy importante en el sector. Queremos dar visibilidad y reconocimiento.
¿Cuál es el consejo de tu padre que siempre tienes presente?
Tengo bastantes; ser fiel a tus valores y luchar por las cosas que de verdad merecen la pena sin duda es uno de ellos. Mi padre era persona extraordinaria y trabajé con él muchísimos años. Era un innovador nato y abrió caminos porque siempre luchaba hasta el final por lo que creía.
De todo lo que has conseguido, ¿qué te hace sentir mas orgullosa?
Mi vino XF. Es un proyecto personal, me empeñé en despuntar con un rosado, siguiendo un poco esas ideas de mi padre. Intenté hacer algo nuevo en este mundo, en una categoría que entonces no tenía tanto valor. Ahora eso está cambiando, espero haber contribuido en algo.
¿Qué nuevo proyecto tienes entre manos?
Hay alguna idea por delante, relacionada con el mundo del vino. Lo que pasa es que no quiero avanzar en ella, porque creo que mi rosado necesita todavía mucha atención, tiene mucho recorrido, y le restaría protagonismo.
¿Cómo te ves en los próximos 10 años?
Creando nuevos proyectos. Siempre he sido bastante inquieta, la curiosidad es fundamental y se trata de mirar hacia adelante, con un pie sólidamente apoyado en el pasado, pero buscando cosas nuevas.
¿Y dónde?
En el mundo del vino, seguro, y en Círculo Fortuny. Aunque tengo algunas otras propuestas personales, con esas dos cosas no estoy mal.
SERGIO GONZÁLEZ

Muy personal

¿Cuál es tu libro de cabecera, el que tienes siempre en la mesilla?
Uno que me ha ayudado mucho en los últimos tiempos, las Meditaciones de Marco Aurelio. Cuando tienes un bajón, el estoicismo te ayuda a darle importancia a lo que de verdad la tiene.
¿La canción que te define?
Me encanta el soul, pero si tengo que elegir me quedo con Stumbling in, de Christ Norman.
¿Y la película a la que siempre vuelves?
Tengo dos. Una es Gladiator, que me entusiasma por lo que tiene de lucha, de superación..., y otra Orgullo y prejuicio. Me encantan, las he visto un montón de veces.
¿Un restaurante para celebrar?
El que está abriendo en estos momentos Ramón Freixa, para celebrar la apertura.
¿Cuál es ese lugar que para ti es un lujo?
La costa norte de Mallorca.
¿Qué objeto de todos los que posees eliges si te pido solo uno?
Uf..., me cuesta pensarlo. Con unos fruteros antiguos de cerámica de Juan Ruiz de Luna, pintados por él.
¿Cuál es el último lujo que te has dado?
Ir a comer al Asador Etxebarri, que es una maravilla, espectacular, un lujo máximo. Estoy encantada de que vuelva a estar en el número 2 en The World's 50 Best Restaurants. Es estupendo que siga habiendo restaurantes españoles en esa guía.
¿Y cuál es el que te gustaría darte, ese capricho especial?
Para mí esos lujos casi siempre son viajes con mis hijas. Me encanta planearlos con tiempo, pensar a dónde nos vamos a escapar. Solemos viajar en Semana Santa; me gustan los viajes culturales, pero también con un poco de aventura.
¿Con qué tres adjetivos te definirías?
Constante, leal y alegre.