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La millonaria resurrección de un mito: cifras y curiosidades del nuevo Waldorf Astoria de Nueva York

El legendario hotel que inventó el servicio de habitaciones y tuvo de inquilina a Marilyn Monroe vuelve a brillar tras una espectacular renovación que ha durado ocho años y ha supuesto una inversión de 2.000 millones de dólares.

La fachada art decó del hotel en la avenida Park de Nueva York.
La fachada art decó del hotel en la avenida Park de Nueva York.
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El magnate hotelero Conrad Hilton cumplió su sueño de comprar el Waldorf Astoria de Nueva York en 1949. Para entonces, el cinco estrellas de la avenida Park, entre las calles 49 y 50 del Midtown, ya era la dirección más glamurosa y deseada de mundo y medio. "El más grande de todos", rezaba la foto del hotel que Hilton mantuvo toda su vida sobre su escritorio.

Este verano, el mítico templo del lujo ha reabierto sus puertas con habitaciones desde 1.500 dólares la noche. Durante el otoño, irá desvelando nuevos y deslumbrantes espacios que han permanecido ocultos durante más de siete años. Esta semana ha sido el turno del Grand Ballroom, escenario de las primeras galas del Met, de conciertos de Frank Sinatra y de fiestas fabulosas, como aquella en la que la cronista social Elsa Maxwell apareció montada sobre un elefante.

El lujo, hoy, es otra cosa. Basta una cifra para ilustrarlo: el Waldorf Astoria cerró en 2017 con 1.400 habitaciones. Hoy solo cuenta con 375. Y hay muchos otros números que asombran en la resurrección de uno de los hoteles más emblemáticos del mundo. Los repasamos:

Dos mil millones de dólares

El Silver Corridor, inspirado en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, con murales originales del pintor Edward Simmons.
Así ha quedado el restaurado Silver Corridor, inspirado en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, con murales originales del pintor Edward Simmons.

La apertura hotelera más sonada del año deja enmudecido a cualquiera. Dos mil millones de dólares, unos 1.700 millones de euros, es lo que ha costado devolver la relevancia y el glamour al cinco estrellas. La meticulosa restauración de este Monumento Histórico de estilo art decó ha sido dirigida por la firma de arquitectura Skidmore, Owings & Merrill y el diseñador francés de interiores Pierre-Yves Rochon, quienes han tenido que bucear en el pasado para recuperar el diseño que lució el hotel en los años 30 del siglo pasado.

Entre los tesoros restaurados destacan piezas tan veneradas como el reloj Waldorf, presente desde los primeros días del hotel, y que ha sido cuidadosamente intervenido por un equipo de conservadores, relojeros y orfebres. Otro símbolo del legado del Waldorf es el piano de Cole Porter, bautizado por el compositor como High Society. Porter vivió en el hotel durante tres décadas, hasta su muerte en 1964, y recibió el Steinway como regalo de los trabajadores del hotel.

La recepción (arriba) y una de las habitaciones.
La recepción (arriba) y una de las habitaciones.

375 habitaciones

El cambio más radical es la nueva distribución del espacio. De las más de mil que tuvo en su última etapa, el Waldorf Astoria suma ahora 375 habitaciones, ubicadas en los primeros pisos. Las mejores suites se inaugurarán en otoño, entre ellas la Empire (210 m²) o la Waldorf Astoria (465 m²). Cuenta también con 372 residencias que ocupan de los pisos 19 al 52 y que se pusieron a la venta a principios de año.

En realidad, el hotel siempre tuvo residentes de larga duración. Se dice que Frank Sinatra pagaba un millón de dólares al año por su suite entre 1979 y 1988. Otros inquilinos célebres incluyen al presidente Herbert Hoover, quien alquiló una habitación durante casi tres décadas, y al presidente Dwight D. Eisenhower, que vivió allí brevemente en los años 60 y mandó construir su propio ascensor privado.

Una suite 2728

Marilyn Monroe vivió en la suite 2728 durante gran parte de 1955. Pagaba 1.000 dólares a la semana y decoró las paredes con fotos de Albert Einstein, un retrato suyo realizado por el actor Zero Mostel y un cuadro de Abraham Lincoln. Cuando recibía visitas, ocultaba el teléfono para que no pudieran ver su número directo. El Waldorf Astoria fue, de hecho, el primer hotel en instalar teléfonos en todas sus habitaciones.

En muchos otros aspectos, también fue pionero. Durante un tiempo, fue el edificio hotelero más alto del mundo y el primero en funcionar completamente con electricidad. Introdujo el servicio de habitaciones las 24 horas, el periódico matutino en cada habitación y la costumbre de obsequiar a los huéspedes con flores frescas.

Tres ingredientes

El bar del lobby en el renovado Waldorf Astoria.
El bar del lobby en el renovado Waldorf Astoria.

Apio, manzana y mayonesa. La ensalada Walford fue también un invento de este hotel. La receta original, que no llevaba frutos secos, se le atribuye al maître d'hôtel Oscar Tschirky, conocido en esta Edad de Oro de Nueva York simplemente como 'Oscar del Waldorf'. No podía ser de otra manera. Oscar era la cara más pública del cinco estrellas. Tschirky es también culpable de popularizar la salsa mil islas y los huevos benedictinos.

El Waldorf Astoria de hoy cuenta con tres escenarios gastronómicos principales: Lex Yard, el restaurante estilo brasserie dirigido por el chef Michael Anthony (al frente también del mítico Gramercy Tavern); Yoshoku, un japonés de estilo kaiseki; y el espacio Peacock Alley, con coctelería a cargo del célebre mixólogo Jeff Bell.

Dos hoteles

El Steinway de Cole Porter en el Grand Ballroom.
El Steinway de Cole Porter en el Grand Ballroom.

El Peacock Alley es el rincón más historiado del Waldorf: un pasillo de 90 metros que fue concebido por John Jacob Astor IV para unir el Waldorf y el Astoria, que originalmente eran dos hoteles distintos, levantados en la Quinta Avenida. El complejo cerró en 1929 para dar paso a la construcción del Empire State Building. Meses después, el hotel renacería en su actual ubicación. Pero para entonces, Peacock Alley ya se había convertido en el punto de encuentro más de moda de Nueva York. El nombre peacock (pavo real, en inglés) lo acuñó la prensa estadounidense, aludiendo a la alta sociedad neoyorquina que se pavoneaba allí con sus mejores galas.

La marca Hilton vendió el Waldorf Astoria en 2014 por 1.950 millones de dólares. El comprador fue un grupo chino que más tarde sería absorbido por otro, el Daija Insurance Group, su actual propietario.

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